En el día, la resistencia; en la noche, la violencia

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Foto Andrés Zea

Vecinos y jóvenes de los barrios de Chicalá en la localidad de Bosa y Patio Bonito en la localidad Kennedy se han reunido ininterrumpidamente desde el 28 de abril en el Portal Américas para hacer velatones y plantones artísticos que han sido intervenidos violentamente por el Esmad. ¿Cómo se ha vivido el paro en las entrañas del sur de Bogotá?

Angie Chaparro

Desde la noche del 28A el sector de Bosa Chicalá y sus alrededores en el Portal Américas, la comunidad ha tenido que sufrir los ataques y el terror infundido por el Esmad y la Policía, quienes de forma arbitraria han detenido a varios manifestantes de la zona, a los cuales, además, han golpeado y robado. (Me incluyo en esta parte del texto, porque luego de grabar cómo le pegaban a un muchacho, en Chicalá, me cogieron a puños entre varios policías y me robaron el celular para que no pudiera publicar los videos de esa noche del miércoles que inició el paro).

Al escenario de incertidumbre se le suma que el 4 de mayo, aproximadamente a las 10:50 p.m., los habitantes de la zona reportaron el aterrizaje de un helicóptero Blackhawk, dentro del Portal Américas, que es generalmente utilizado para misiones de conflicto. En los diferentes videos publicados en las redes sociales, con el hashtag #SOSCOLOMBIA, se observa como de la aeronave se bajan unos paquetes blancos que no se sabe a ciencia cierta qué eran, sin embargo, varios vecinos rumoran que eran “municiones”.

Agregando también, el pánico generado a partir de la utilización de Venom, “la artillería pesada” que los habitantes confundieron con misiles, una de las costosas armas que el Esmad utilizó indiscriminadamente las noches del 1, 4, 10 y 12 de mayo que estuvieron llenas de una lluvia de destellos, fuertes detonaciones y estruendosas explosiones, dejando las cuadras inundadas de gas lacrimógeno.

Venom

Aunque no hay dinero para la educación ni la salud, sí lo hay para la guerra. Venom es una de las armas más costosas y sofisticadas que tiene el Esmad, como lo asegura el representante a la cámara Sergio Marín, quien posteo en twitter: “¿Saben cuánto vale cada proyectil? 71.17 dólares, a la TRM de hoy 3.846 pesos son 273,719 por proyectil. Para la represión sí hay caja y presupuesto ilimitado”.

Es decir, al país un arma Venom le costó 118.794,11 dólares en el 2019, según respuesta del Ministerio de Defensa a un derecho de petición presentado por la Comisión Sexta del Senado en ese año, o sea, unos 445.478.080 millones de pesos en la actualidad. De igual forma, José Miguel Vivanco, director de la División de las Américas de Human Rights Watch, denunció, a través de su cuenta de twitter, que “con testigos presenciales y verificación digital de videos hemos corroborado el uso de tanquetas con lanzadores de proyectiles múltiples dirigidos a manifestantes. Es un arma peligrosa e indiscriminada. Mindefensa debe dar explicaciones”.

La respuesta de la comunidad

En el Portal Américas y sobre la Avenida Cali con Villavicencio, diferentes grupos se han reunido los últimos días aprovechando el espacio para hacer demostraciones artísticas y culturales, partidos de fútbol, skate, cantos, arengas, compartir alimentos y demás actividades como forma de protesta. Lo anterior se ha convertido en la excusa perfecta para que la Policía Metropolitana de Bogotá asegure que la intervención del Esmad ha sido necesaria por petición y reclamo de algunos ciudadanos, quienes han exigido evitar el bloqueo de las vías, ya que por esto se ha suspendió el servicio de Transmilenio en el Portal.

Lo que quiere decir que, lo que arranca como una manifestación pacífica durante el día, en la noche termina en un enfrentamiento con la fuerza pública a lo que, con escudos improvisados, corazón y mucha valentía, la primera línea en Bosa y los demás manifestantes, le hacen frente a la situación, al abuso de poder, a Venom e incluso a la posibilidad que existan personas asesinadas. No se puede comparar un traje especial con una camiseta, mucho menos un arma con una piedra o un gas lacrimógeno con un pin pon lleno de pintura. “Aquí estamos la primera línea. Los muchachos. Paraditos”, dicen quienes le ponen el pecho a la brutalidad policial.

Enfrentamientos urbanos

El pasado 12 de mayo, en el Portal Américas, desde tempranas horas de la mañana, los trabajadores de Transmilenio realizaron bloqueos intermitentes exigiendo mejores condiciones laborales y en el transcurso del día se les sumaron al menos unas 800 personas, las cuales realizaron diferentes actividades culturales. Una de las concentraciones más grandes registrados en el punto durante los días de paro.

Como forma de resistencia y protesta, esa noche, al igual que las anteriores, se bloqueó la avenida ciudad de Cali en su cruce con la avenida Villavicencio, la cual es clave para la movilidad porque se encuentran las localidades de Bosa y Kennedy, lo que hace que se desenvuelva el caos.

Sobre las 9:00 p.m. la situación se complicó y se extendió hasta la madrugada. Fuertes enfrentamientos entre la policía, el Esmad, grupos de jóvenes, la Primera Línea y las personas que están dentro de los conjuntos y ciudadanos que trataban de regresar a casa, configuraron un escenario de tensión.

La confrontación dejó un saldo de 25 personas heridas, cinco suturados en el lugar de los hechos y dos más que fueron trasladados por urgencia, un hombre con trauma de abdomen cerrado al hospital de Kennedy, y una mujer a la Clínica de Occidente, sometida a cirugía por compromiso de tendón y ligamento, como lo testificó misión médica y la red de voluntarios que estaba en el sector.

Estos agentes del Esmad y la Policía tapan sus números de identificación, no les importa disparar a quemarropa, o que los gases caigan en las terrazas de las casas y en los conjuntos donde hay niños, ancianos y mascotas.

El paro no para hasta que pare la bala

La horrible noche no ha cesado en el barrio y menos en el país. Según la Fiscalía General de la Nación, para el 11 de mayo iban al menos 27 muertos durante las manifestaciones, por su parte la Defensoría del Pueblo notificó en su último análisis del 11 de mayo que hay 48 muertos y 168 desaparecidos, pero la ONG Temblores, en su reporte del 12 de mayo, asegura que van 47 personas asesinadas, 548 desaparecidos y 963 detenciones arbitrarias.

Los vecinos aseguran que al llegar la noche el Esmad ataca primero y que, a ellos, por defender a los muchachos desde las rejas, les tiran los gases dentro de los conjuntos, por esto, varios vecinos han izado bolsas blancas en las rejas en un intento por pedir paz.

Hay banderas blancas y de Colombia izadas al revés con carteles en apoyo al paro nacional y es que aunque quiten la luz en diferentes partes de Bosa, aunque se metan en los barrios y disparen, como ha quedado registrado en los diferentes Live por Instagram y Facebook, aunque las noches estén llenas de aturdidoras y gas lacrimógeno en las cuadras, aunque la alcaldesa Claudia López asegure que “en ningún caso hemos solicitado ni habrá militarización de la ciudad” pero el Portal y los CAI del sector estén rodeados por militares, la juventud y la clase trabajadora del sur de Bogotá seguirán reuniéndose en el Portal Américas para demostrar su inconformismo y ejercer su legítimo derecho a la protesta, porque el paro no para hasta que se den soluciones y no bala.