En defensa de los memes (y de Los Simpson)

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El episodio protagonizado por la escritora Carolina Sanín y miles de personas en Twitter, mantiene el debate sobre el poder que tienen las redes sociales, la innegable capacidad comunicativa que proporcionan los llamados memes y el importante lugar que tiene la serie animada Los Simpson en la cultura popular latinoamericana

Óscar Sotelo Ortiz
@oscarsopos

Un reciente episodio, propio del universo de las redes sociales, se convirtió espontáneamente en tendencia. La protagonista fue la escritora, columnista y twittera Carolina Sanín, quien escribió el pasado 10 de noviembre un polémico trino que desató la ira digital en miles de usuarios en la red social Twitter.

“Imagínense ser alguien tan pobre de espíritu, tan vaciado, que, para expresarse, usa memes de los Simpson (sic). Hay gente muy en el fondo de la olla. ¿Hay que ayudarlos? ¿A qué? ¿A que sean más reales? ¿O es arrogante e ingenua cualquier actitud que no sea el más límpido desdén?”, fueron las palabras de Sanín en la plataforma social.

De manera automática, una avalancha de respuestas comenzó a inundar la red social. Cerca de 10 mil tweets citados y más de 50 mil memes de Los Simpson como réplica, además del posicionamiento de la tendencia “Carolina Sanín” por cuatro días, fue en resumen la reacción que ocasionó la opinión de la escritora bogotana.

Mientras muchas de las cuentas biempensantes de Twitter manifestaban solidaridad con Sanín en lo que consideraban un “matoneo digital” propio de las bodegas “irracionales petristas”, otra gran cantidad de personas consideraron que en el país ocurrían cosas más importantes como para detenerse en la opinión de una pretenciosa intelectual y la desproporcionada reacción en miles de usuarios.

Independientemente de las opiniones que se tenga sobre la escritora o sobre las masivas manifestaciones que ocasionó el trino citado, el suceso mantiene el debate sobre el poder que tienen las redes sociales, la innegable capacidad comunicativa que proporcionan las piezas gráficas y los memes en la cotidianidad de las personas, así como el importante lugar que tiene la serie animada Los Simpson en la cultura popular latinoamericana.

Para entender los memes

Antes de proporcionar a nuestras lectoras y lectores cualquier análisis, es importante reconocer que el equipo de VOZ Digital ha hecho uso de innumerables memes en las distintas redes sociales para posicionar temas que hacen parte de nuestra agenda periodística, la mayoría de ellos con la narrativa de Los Simpson.

Incluso un reciente artículo sobre los Pandora Papers inició con una referencia puntual a un capítulo de la serie animada. El resultado obtenido es que en la mayoría de los casos los usos de estas piezas gráficas tienen más impacto en el mundo digital que los mismos artículos producidos por la redacción. Aclarado este punto, continuamos con el artículo.

En la actualidad, la llamada web 2.0 y las distintas plataformas sociales han favorecido para que emerja un nuevo tipo de comunicación: los memes. En resumen, estos tienen un alto contenido sincrético, es decir, hibridación de una o más referencias culturales, y un notable impacto visual que permite asociaciones e interpretaciones rápidas. Ambas características confluyen sobre dos elementos esenciales para que el meme tenga un notable impacto: el humor y el goce.

“El meme es un artefacto cultural que está profundamente imbricando con las sensibilidades que están en juego. Los memes son síntomas políticos que definen el lenguaje de las nuevas generaciones”, analiza el antropólogo y experto en estudios culturales Eduardo Restrepo, quien además identifica al meme como una cristalización y condensación de enunciados.

El lugar conquistado por Los Simpson

Un rápido sondeo en la fanpage de Facebook ‘Memes Marxistas-Leninistas 2’, que cuenta con 90 mil seguidores, se puede identificar que, de diez memes publicados, tres son de Los Simpson. Incluso, existe una cuenta en Twitter, llamada ‘Colombia Simpson’ con 50 mil seguidores, dedicada exclusivamente a producir piezas gráficas inspiradas en la serie animada y con referencias puntuales a episodios de la política nacional. Estos dos ejemplos son tan solo la punta del iceberg de la relación que tiene el universo ficticio de Springfield con la producción masiva de memes en el país.

¿Por qué la serie animada está tan posicionada en el “mercado” de los memes? ¿Qué es lo atractivo en Los Simpson que proporciona tanto material de sátira y burla? ¿Cuáles son las razones para que sucesos que se produjeron en diversos capítulos del programa, sean tan fáciles de adaptar en sucesos como la política colombiana?

En el libro Los Simpson y la filosofía (2001), los culturalistas William Iwin, Mark Conard y Aeon Skoble ubican el lugar conquistado por la serie animada que transgrede las fronteras de los Estados Unidos: “Se trata de una de las series televisivas más inteligentes y articuladas en la era contemporánea (…) Revela niveles cómicos que van mucho más allá de la simple farsa. Hay en la serie numerosos estratos satíricos, dobles sentidos, alusiones a la alta cultura y la cultura popular por igual, mordazas visuales, parodias y humor preferencial”.

Los autores del best seller se cuestionan si es legítimo escribir sobre un producto comercial incrustado en la cultura popular. “La respuesta común consiste en subrayar que Sófocles o Shakespeare eran cultura popular en su tiempo y nadie pone en cuestión la validez de sus reflexiones filosóficas sobre sus obras. Pero no basta en el caso de Los Simpson. Echar mano de ese argumento indicaría, erróneamente, que se trata de una serie equivalente a las mejores obras literarias de la historia. Y no es así. Sin embargo, la popularidad y profundidad de Los Simpson nos permite valernos de la serie como medio para ilustrar con eficacia algunas cuestiones filosóficas tradicionales ante un público no académico”.

Y ahí está el quid del asunto. Así como un grupo cualificado de expertos en cultura y sociedad pudieron editar un libro sencillo para la gente común y corriente sobre Los Simpson y diversos problemas filosóficos, la producción masiva de memes que se valen de episodios concretos de la serie, permiten inferir que la vida cotidiana representada en Springfield resulta atractiva para un público universal que se siente identificado.

Al alcance del pueblo

No obstante, para responder medianamente a las preguntas formuladas, la opinión de la twittera identificada como @lacura_ es esclarecedora: “Los Simpson nos dieron nuestros primeros referentes de geopolítica, de historia norteamericana, de arte, escultura, teatro, música, referentes deportivos. Creo que no hace falta ser fanático del programa para entender que fueron la ventana al mundo de muchos niños latinos. Lo que sí les puedo asegurar es que hay mucha tacañería intelectual en el desprecio por un documento de difusión cultural tan importante como son Los Simpson. Probablemente lo que le molesta a la intelectualidad es que el humor y el conocimiento estén al alcance del pueblo”.

El episodio de la escritora Sanín y los memes de Los Simpson, me hizo recordar al maestro Rubén Jaramillo Vélez, quien en su clase de Introducción a la Modernidad en la Universidad Nacional nos contó una anécdota. El filósofo colombiano se encontraba en Berlín para el año 1966 y tuvo la oportunidad de recibir clases magistrales del alemán Theodor Adorno, uno de los máximos representantes de la Escuela de Fráncfort.

El episodio anecdótico es que la visita de Adorno coincidió con el estallido de las protestas estudiantiles en la Universidad Libre de Berlín. En una ocasión, mientras el filósofo alemán daba su conferencia magistral, un grupo de manifestantes irrumpió el salón y se tomó el espacio. Cuando una mujer se destapo el pecho, Adorno quedó privado al borde del paro cardiaco. “Casi se muere. El filósofo creador de la teoría crítica de inspiración marxista no toleraba ni el jazz ni un par de senos subversivos. Revolucionario en la teoría, conservador en la vida”, recordó en aquella oportunidad el maestro Jaramillo Vélez.