Elecciones en Uruguay: la izquierda por un cuarto gobierno

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Reciente movilización del Frente Amplio en Montevideo.

Un 95% de los hogares uruguayos tiene conexión eléctrica y un 99% tiene agua potable, se ha alcanzado una estabilidad y solidez económica que ha salvaguardado a ese país de la crisis que afecta a los vecinos, hoy gobernados por la derecha

Eduardo Mernies*

Este año, el 30 de octubre de 2019, habrá elecciones nacionales en Uruguay, el mismo día que en Bolivia y el mismo mes que en Argentina. En un contexto de injerencia y asedio de los Estados Unidos sobre los países gobernados por frentes de izquierda o progresistas, estos tres países del cono sur, experimentan la disputa entre dos modelos de Nación.

Uruguay no es ajeno a esa confrontación. Desde el año 2005 y por tres periodos consecutivos, el pueblo uruguayo ha confiado al Frente Amplio la conducción política del país. El fracaso de la derecha -que no logra constituirse como alternativa- y los buenos resultados del Frente Amplio, han aumentado la polarización, siendo los medios hegemónicos los principales protagonistas, nada novedoso en la realidad de este continente.

En octubre, elegiremos presidente, vicepresidente y el 100% del poder legislativo. Todas las mediciones posicionan al Frente Amplio en primer lugar de preferencias, con un porcentaje significativo de indecisos, que podrá determinar si el gobierno contará o no con mayoría parlamentaria. Durante estos casi 15 años, esa mayoría permitió tomar importantes decisiones en políticas públicas, y aprobar leyes alineadas con la orientación de un gobierno que prioriza al ser humano sobre el capital.

Propuesta programática

El sistema electoral uruguayo prevé una instancia previa, el 30 de junio, donde simultáneamente se define el candidato único a la Presidencia, por cada lema electoral. El Frente Amplio proclamó, por aclamación, cuatro precandidaturas: Daniel Martínez, Carolina Cosse, Mario Bergara y Oscar Andrade. Quienes opten por el Frente Amplio en junio, definirán con quien de ellos disputaremos la Presidencia de la República. El o la candidata es importante. Pero, para la izquierda siempre ha tenido relevancia la propuesta político-programática.

El Frente Amplio, es coalición y movimiento; en toda su estructura de conducción, los partidos y sectores políticos (coalición) cuentan con la misma cantidad de representantes que las bases (comités de base, coordinadoras, seccionales) que constituyen el movimiento. El proceso de discusión del Programa de Gobierno, recorre todo su espectro político y toda su estructura, en todos los niveles y en todo el territorio nacional.

Asimismo, este proceso de discusión es enriquecido con los aportes de quienes tienen tareas de gobierno, parlamentarios, técnicos y expertos, así como representantes de organizaciones sociales. La síntesis de este proceso democrático, es el documento “Bases Programáticas 2020-2025”, que es público y de libre acceso, y contiene los lineamientos programáticos para cada uno de los ejes temáticos, como orientación para el próximo gobierno, si el pueblo decide volver a confiar al Frente Amplio la conducción nacional.

Ordenando la economía

El Frente Amplio accede al Gobierno nacional, luego de que el país padeciera la crisis del 2002, la aplicación de las “soluciones” basadas en recetas del FMI, y sus nefastas consecuencias para la población, resumidas en aumento del desempleo, la pobreza y la indigencia, en la destrucción de la estructura social, y el endeudamiento.

Tocó al Frente Amplio ordenar la economía y las cuentas públicas, recuperar las empresas del Estado, impulsar políticas públicas orientadas, primero a atender la emergencia social y luego, al desarrollo humano, a la igualdad de derechos y oportunidades, a la dignificación de la vida. Hay cuestiones emblemáticas que deben ser destacadas. La universalización del acceso a la salud, mediante la creación del Sistema Nacional Integrado de Salud, para todos los compatriotas, y todos los habitantes del Uruguay, que hoy pueden recibir atención médica digna y de amplio alcance.

El fortalecimiento de la educación pública, mediante un significativo incremento a un presupuesto que partía de un nivel muy bajo, responsabilidad de los gobiernos neoliberales, que la izquierda desde el gobierno ha procurado aumentar paulatinamente, aunque todavía nos falta y aspiramos seguir atendiendo este tema como una de nuestras prioridades.

Acierto estratégico

El sostenido crecimiento del salario real (estadísticamente probado), resulta de la política salarial del gobierno frenteamplista, donde cada ajuste periódico de salarios se aplicó sobre la base del mantenimiento y recuperación del salario real, y de la negociación colectiva en los Consejos de Salarios, política impulsada por el gobierno. Es otra de las políticas que distingue a la izquierda gobernando.

Y hay otras acciones del gobierno frenteamplista, importantes de señalar, porque tienen que ver con la soberanía. En 2005, el Frente Amplio asume el gobierno de un país endeudado. Se pagó la deuda cara con el BID y el Banco Mundial, adquirida con la crisis del 2002. Se mantiene deuda de otra naturaleza en términos de soberanía, basada en préstamos sin condicionamientos.

Otro acierto estratégico, relacionado con la soberanía, es el cambio en la matriz energética. Uruguay, un país que no tiene petróleo, tiene hoy un 95% de su energía renovable. Y esta transformación radical va en línea con el cuidado del medio ambiente.

Un 95% de los hogares uruguayos tienen conexión eléctrica y un 99% tiene agua potable. Asimismo, se ha alcanzado una estabilidad y solidez económica, que nos ha salvaguardado de la crisis que afecta a los países vecinos, hoy gobernados por la derecha. El Frente Amplio ha impulsado un modelo con resultados de crecimiento económico por 14 años consecutivos, acompañado de una mejor distribución de la riqueza, crecimiento de los salarios y pasividades.

Esta apretada síntesis y unos pocos y arbitrarios ejemplos, muestran claramente lo que se juega en las próximas elecciones: Por un lado, la derecha, sin programas de gobierno, ofrece lo de siempre, lo mismo que hacen quienes ellos mismos reconocen como sus referentes: Macri y Bolsonaro. Por otro lado, un Frente Amplio con un programa único, una experiencia de gobierno con resultados a la vista y reconocidos en el mundo entero, y un proyecto político de bases sólidas, con visión estratégica y en favor de la felicidad de los pueblos.

(*) Eduardo Mernies, Secretario de Asuntos Internacionales del Frente Izquierda de Liberación. Miembro de la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio.