El sur y los desaparecidos

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Zabier Hernández Buelvas
@ZabierHernndez

“Al sur, al sur”, es el estribillo de una bella canción que le hace homenaje al sur colombiano desde el cerro del Pacandé en el Huila. Cuando el maestro Jorge Villamil la compuso y el dueto Silva y Villalba la hicieron famosa, nunca imaginaron que este sur terminaría abatido por la violencia.

Al sur hoy los cerros ya no son azules, las cordilleras se ven y se sienten grises y el verde de este sur está anegado de la sangre de todos, de blancos, negros, mestizos, zambos, mulatos, indígenas, mujeres, niños, niñas y jóvenes, líderes, lideresas, defensores de derechos humanos, ambientalistas y excombatientes, han caído sin protección ninguna de un gobierno de extremada ineptitud.

El paramilitarismo y el débil Estado, son cómplices, mientras nuestros territorios están tomados por la muerte con sus Zonas Futuro. Miles de soldados y policías, un fuerte aparato de inteligencia que sirve para detectar fantasiosos planes rusos, venezolanos, castrochavistas y atentados contra el presidente, pero no es capaz de encontrar un solo autor intelectual, no detiene los asesinatos y masacres contra las comunidades y mucho menos ha podido rescatar los cuerpos de los asesinados y desaparecidos, como es el caso del nuestro compañero Omar Moreno Ibagué que, al salir esta nota, se cumplen 32 días de su desaparición.

Las noches de este verano que comienza, son lúgubres y tenebrosas para los habitantes de este sur. La brisa que viene de los ríos Mira, Patía, Guáitara, Juanambú, Iscuandé, Mexicano y Guaguí, nos trae las voces de protesta de quienes defendían sus derechos y dignidad y por ello fueron asesinados y se les dio el río por sepultura, para tratar de ocultar los asesinatos y silenciar la acusadora conciencia de los homicidas.

Entre chaparrales, samanes y cipreses, entre cacaotales y papa china, ya no hay alegría, ya sus hojas no nos dejan escuchar la música que el viento susurra. Ahora allí solo encontramos la tristeza de una madre que llora, de un padre que siembra con el peso de la amargura en su rostro. Ahí la comunidad está silente porque se le agotó el llanto en la búsqueda infructuosa de los miembros de su familia desaparecidos. Su aflicción aumenta cuando piensan que hasta sus dioses los han desamparado.

De las seis masacres que van en el 2021 en el país, cuatro han ocurrido en el sur. 15 líderes y lideresas asesinadas, de las cuales ocho vivían en el sur. Como afirmaría José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch, “en el sur se levanta una piedra y sale un sicario”. Pero claro, no es solo en el sur de Colombia, en el 2020, en todo el país hubo 66 masacres y 421 asesinatos.

Al sur, al sur, seguimos luchando para que esta vuelva a ser la tierra bonita, la tierra del verde con sus múltiples matices, para que en este sur de nuevo vea nacer y crecer a sus niños y ya adultos, sus hombres y mujeres, sin temores siembren y cosechen no solo frutos sino también la paz, el orden, la inclusión social y cosechen democracia, soberanía y libertad plena. Esto se puede concretar el 2022.

PD: Omar Moreno Ibagué, seguimos buscándote y luchado para que responda este gobierno y Estado inepto e indolente. Al cierre de la edición impresa se confirmó otra masacre en el municipio de Policarpa, Nariño, con cuatro jóvenes asesinados.

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