El regreso tardío a la utopía de los sueños

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Juan Guillermo Ramírez

“Mil años. Uno debe darse tiempo para colocar cada cosa en esos mil años. Uno no puede encarar cada asunto con la misma formalidad. El amor es el amor, el trabajo es el trabajo, el exilio es el exilio. Se dice fácil. Pero después igual uno se hace bolas. Ya no sé manejar esto con claridad. Quizás el tembladeral empieza con el solo hecho de no tener patria, de haberla perdido. Ni la tienen nuestros hijos y por eso, entre otras causas, es que uno se siente mal. Me revienta reconocer esto. Pero los hijos dibujan dos banderas, se aferran a dos geografías, aprenden dos historias, se contagian de las añoranzas por partida doble y hasta sumen una nostalgia impropia. Todo pro duplicado. Y uno siente culpas”.

Este fragmento de la novela El cielo con las manos del escritor argentino Mempo Giardinelli, permite ubicar otro propósito, el del realizador argentino y asistente de dirección de Sergio Leone, Adolfo Aristaraín con su película Un lugar en el mundo.

Entre 1976 y 2004 la cinematografía argentina ocupó lugares diferentes pero significativos en su cultura. A través de ella se intentaron múltiples formas de reconstrucción del pasado del país y debates sobre las transformaciones profundas que se produjeron en la sociedad durante las últimas décadas. El cine actuó como constructor y destructor de identidades, como defensor del sistema democrático y crítico de la sociedad. El cine de Adolfo Aristarain no estará exento a dichas representaciones y será uno de los principales directores del cine de transición democrática, como de la democracia consolidada. En todos esos años, no dejará de reflejar parte de la realidad del país.

Algunas películas como Tiempo de revancha (1981) y Últimos días de la víctima (1982) serán expresión de esa transición por la temática que tratan y sobre todo, porque no sufrirán censura alguna. Estas películas de transición puntualizan algunos aspectos de la realidad nacional, que seguirían manteniendo vigencia en el cine argentino de los primeros años de la democracia: el enfrentamiento con el pasado, las vigencias del exilio (tema muy presente en Aristarain: Un lugar en el mundo, Martín (Hache), Lugares Comunes y Roma) y los problemas que deben ser abordados en el presente.

Un narrador nos introduce en la historia de la familia Dominici. Su historia se va desenvolviendo dosificadamente, a través de unos personajes con la suficiente vida como para hacerlos creíbles. La visita de Ernesto a Valle Bermejo (un pueblito montañoso con una economía basada en el cooperativismo) nos permite adentrarnos en un año de su vida, aquel invierno en que conoció el amor, pero no un amor desprovisto de sentido. No un amor adolescente que se contenta con el intercambio de cada día más audaces caricias, sino con una fuerte dosis de idealismo, que se refleja en el intento del muchacho por enseñarle a escribir y a leer a la joven que ama. Se trata de abrirle los sentidos al conocimiento, al saber, a la civilización. Se trata de una vocación heredada de la educación ejemplar que le han dado sus padres. Su regreso a un lugar que ya no existe es un pretexto para contar una historia de una lucha utópica, dende triunfe la justicia.

La creación de Valle bermejo, una cooperativa ganadera, la enseñanza ejercida en una escuela rural, la asistencia médica en un dispensario de mala muerte y el servicio religioso, son los ejes que asume la familia en la comunicad campesina que habita. Este poder ejercido en la sociedad conlleva la generación de sus enemigos que responde a un solo jefe, el oligarca de la región.

Con estos elementos, nada simples, por cierto, las constantes del “western” – el paisaje, los rituales, la técnica- cobran una vigorosa fuerza para corresponderse con los elementos ideológicos de la tesis social de Aristaraín. El paisaje es privilegiado en la profusión de exteriores naturales -extensas planicies con una iluminación excepcional- que conforman el gran universo en el que contrasta el aislamiento del individuo. Esos espacios amplios permiten establecer una relación entre el hombre y el paisaje que se convertirá en amenazante para toda la comunidad.

El desarrollo dramático de la película se lleva a cabo, sin embargo, en los lugares cerrados, con el apoyo de planos cortos, donde el juego de la mirada marca un mapa fácilmente descifrable. Luego de una larga introducción en la que las panorámicas y los grandes planos horizontales o la profundidad de campo se han adueñado del paisaje, la cámara se refugia en la cocina, dende la familia se reúne, mientras con diálogos inteligentes y actuaciones sobrias se resuelve el nudo del drama.

Los Dominici han sufrido la persecución, el exilio, el sentirse extranjeros en su propio país y, ahora han elegido un sitio virgen para vivir, para llevara cabo la utopía que ha provocado todas sus penurias. La originalidad que ostenta Aristaraín radica en la utilización de códigos propios de un género popular para desvestir a los personajes- interpretados por Federico Luppi, José Sacristán, Cecilia Roth, Gastón Batyi, Rodolfo Ranni, entre otros- y mostrarlos descarnadamente en una búsqueda que ha sido imposible y que ahora se ofrece oportuna para llevarla a cabo en ese lugar en el mundo que los ha cobijado.

Los filmes de Adolfo Aristarain pertenecen en su totalidad a los filmes que tienen un valor histórico o sociológico, ya que no encontramos una necesidad expresa por referirse a un período histórico, sino que son películas que cuentan historias que transcurren en el presente mismo en el que fueron rodadas. Son películas que retratan a actores sociales de una época (la misma en que es rodada la película), su modo de vivir, sentir, comportarse, de vestir e incluso de hablar. O sea, constituyen sin pretenderlo, testimonios de la Historia Contemporánea. Filmes de ficción –o aparentemente de ficción- que requieren ya la atención del historiador, investigador o pedagogo. Una película está íntimamente penetrada por las preocupaciones, las tendencias y las aspiraciones de la época. Siendo la ideología el cimiento intelectual de una época cada film participa de esta ideología, es una de las expresiones ideológicas del momento.

Link para visualizar la película:

https://cinefiliamalversa.blogspot.com/2017/03/un-lugar-en-el-mundo-1992-adolfo.html