El próximo pupilo

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Pablo Arciniegas

Nada riguroso, solo quiero trazar algunas cábalas políticas. Igual, no creo que se hagan realidad o, por lo menos, que se cumplan al cien por ciento. Por ejemplo, hace dos años juraba que en un arranque trumpeano, el Centro Democrático iba a poner a Alejandro Ordóñez de presidente, y aquí estamos: 2020, con lo que en esa época era su versión más ‘moderada’, vestida de blazer con jean y que hoy, a pesar de las encuestadoras torcidas y el dinero de las víctimas gastado en publicidad, no termina de convencer a nadie.

Pero si piensa que uno de los gobiernos más impopulares en la historia de Colombia fue un descache del senador Álvaro Uribe, se equivoca. En un país donde él es tratado como la máxima autoridad, los errores no existen y lo más parecido a uno, quizá sean las cosas en las que no ha tenido tiempo de meter sus manos. El caso es que esto abre la posibilidad de que Iván Duque nunca haya sido planeado como el continuador del uribismo, sino que fue puesto ahí para hacer exactamente lo que está haciendo y alistar el terreno para el próximo pupilo.

Sí, el próximo pupilo, un nombre que reposa entre pergaminos apócrifos enterrados veinte metros por debajo del Ubérrimo, junto con la verdadera avioneta de Pablo Escobar y no la réplica que tienen en la hacienda Nápoles. El próximo pupilo, el único que puede rescatar a Colombia como fue rescatada ya hace tanto, en el 2002. ¿Quién será este salvador o salvadora?

Sin dudas, el mejor candidato siempre fue Andrés Felipe Arias, “el hombre más inteligente de Colombia”, que puso a su maestro a desgarrarse las vestiduras por la segunda instancia. Pero, no sé si nuestro país, con toda su mojigatería, esté preparado para un presidente exconvicto desde Antonio Nariño. Así que, para propósitos de esta cábala, queda descartado.

Una mujer no se me haría raro, sobre todo porque hay de dónde escoger ―y porque disfrazar lo retrógrado de inclusión es un truco que data de la candidatura de Noemí Sanín―. De las tres Furias: Paloma Valencia, Paola Holguín y Fernanda Cabal ninguna negaría el cargo, pero desgraciadamente cuentan o con la plata, o la tierra o la gente para voltearse y hacer lo que se les dé la gana. ¿Y la ‘Tía Martuchis’? Ni hablar, ya quedó claro que Uribe le tiene fastidio, tal como figura en la investigación que Pacho Escobar sacó en el portal Vorágine. Entonces, vuelvo a preguntar, ¿quién?

¿Rafael Nieto, el tipo que andaba con el Acuerdo de Paz debajo de la axila y decía que lo que estaba escrito ahí era una emasculación? Se aproxima, pero parece que los hados uribistas lo tienen designado ahorita como mediador entre el Centro Democrático y los miembros del glorioso Ejército colombiano que trabajaron chuzando periodistas y senadores (como denunció Iván Cepeda).

¡Ayuda, se me agotan las opciones, la columna y la imaginación! Y solo se me ocurre que para el 2022 todavía no estará listo el próximo pupilo, sino que al pobre Uribe le tocará aguantarse un cogobierno con Sergio Fajardo y después con Claudia López, hasta que uno de los 94 niños que mandó a clonar con su ADN, y que viven bajo la tutela de Carlos Felipe Mejía en una finca de Antioquia, maduré, falsifique sus títulos en una universidad gringa y se convierta en el único que piense como él piensa, que no lo meta preso o lo apuñale por la espalda.

Epílogo I

Más que análisis y reportería, esta columna es pura ficción, y si aún así le gustó, también le puede interesar Paisaje Inacabado, una antología poética que la red cultural La Pájara Pinta viene preparando este año, y que contará con la participación de 64 escritores independientes y colombianos. Siga a la Pájara en redes sociales para estar pendiente de este gran libro.

Epílogo II

¿Para usted quién será el próximo pupilo?