El problema de los combustibles fósiles

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Construcción del gasoducto Nord Stream. Fuente página web Gazprom

Factores económicos y geopolíticos inciden en el abastecimiento de gas a la Unión Europea

José Ramón Llanos

Como es sabido ya en el año 1916 Lenin visionó una de las fases más avanzadas del capitalismo: los monopolios. También es sabido que temprano, en los años 20, los Estados Unidos ya se habían planteado como objetivo la monopolización del petróleo. La historia le ha dado la razón tanto a Lenin como a los Estados Unidos. Efectivamente los Estados Unidos con el Reino Unido lograron mediante el coloniaje monopolizar el petróleo y sus derivados, esto se concretó con las llamadas Siete Hermanas, cinco de las cuales eran estadounidenses.

Desde los inicios del mes de octubre ya en la Unión Europea, UE, se visionaba como problemático el abastecimiento del gas, no obstante, tener el principal proveedor de este combustible en Europa, Rusia. Efectivamente Rusia provee más del 43 por ciento del gas utilizado en la UE. Pero este hecho ha puesto a Europa a escoger entre las presiones, casi un chantaje, de Estados Unidos o aceptar que Vladímir Putin se convierta en el proveedor del esencial combustible.

En esta ocasión Europa decidió garantizar el gas ruso y rechazar las presiones norteamericanas. Por esa razón, Alemania le dio vía libre a la construcción del gasoducto al que se oponían los gobiernos estadounidenses.

El invierno pone las condiciones

Durante todo el mes de octubre el europeo del común, los gobiernos y los medios hicieron del abastecimiento del gas y sus precios un tema de recurrencia diaria. Lógicamente, consecuencia de la proximidad del general invierno. Tanto Le Fígaro, como el diario Le Monde y otros medios en los inicios del mes de octubre ya hablaban de la posibilidad de que Europa se viera afectada por una crisis energética grave. Se vislumbraba la posibilidad de que el precio del gas escalara rápidamente.

Con un neoliberalismo, aún atenuado por el covid-19, el incremento de precios del gas estimularía una ola alcista del petróleo y el carbón. Es la dinámica propia del modelo ese que los monopolios defienden por razones de la forma de acumulación que siempre los beneficia a ellos, aunque afecte a la población en general, especialmente a la de bajos ingresos. En estas condiciones Vladímir Putin tiene todas las de ganar: se beneficia con los altos precios, se destaca como proveedor necesario de energía al continente y debilita la influencia norteamericana, aunque los gringos pongan mala cara.

Los críticos y los analistas tenían una visión catastrófica del asunto. Pero algunos eran realistas. Por ejemplo, Massimo Di Odoardo investigador de Good Mackenzie hacía un análisis en que incluía los factores en juego para el asunto del gas ad portas el invierno. Según su criterio la dinámica de los precios estaría condicionada por el volumen de gas natural licuado, GNL, disponible, el gas transportado por el gasoducto y la cantidad de reserva de gas disponible en Europa. Un hecho más político que económico es la naturaleza del juego geopolítico de Vladímir Putin con el gas.

Gasoducto problemático

En cuanto se refiere a los instrumentos que utiliza Vladimir Putin en su juego geopolítico contra Estados Unidos el más importante es el Nord Stream 2, un gasoducto que une la región gasífera rusa con Alemania, pero la mayor parte del trayecto de 1.225 kilómetros pasa por el mar Báltico, su costo fue de 11 mil millones de dólares.

Su construcción duró cinco años. Desde los inicios de la obra los presidentes estadounidenses expresaron su oposición y trataron de manipular a la Unión Europea para que se opusiera al gasoducto. Pero las carencias europeas de combustible llevaron a Alemania a darle su beneplácito. La canciller Merkel se limitó a expresar que no aceptaría presiones geopolíticas con el gasoducto.

Putin, el zorro de la geopolítica

El problema de Europa en cuanto se relaciona con el abastecimiento de gas es que tiene una gran dependencia del gas de Rusia, dependencia agravada porque Vladímir Putin es un hábil zorro utilizando este combustible como un elemento importante de la geopolítica, especialmente en su confrontación con los Estados Unidos. Pero hay un elemento objetivo, Vladímir Putin sabe que puede tensar la cuerda sobre el gaznate de la UE hasta cierto punto porque si no la UE busca alternativas de suministro.

Por esa razón ha dicho que está dispuesto a proporcionarle a Europa todo el gas que necesita, pero hasta la segunda década del mes de octubre eso no se había hecho y el precio del gas se disparó con los naturales beneficios para Gasprom la empresa rusa.

Bastó que los italianos convocaran a los miembros de la UE a crear grandes reservas permanentes del gas para que cuando el precio de este combustible se disparara, estas reservas se convirtieran en un regulador de los precios del mercado. Entonces Vladímir Putin entendió que no podía tensar más la cuerda. Envió una mayor cantidad de gas ruso y el efecto sobre mercado fue inmediato.

En esta especie de utilización del gas como un gambito utilizado por Vladímir Putin tiene un límite objetivo: la temperatura del invierno tanto en la UE como en Rusia. Si en el invierno de este país las temperaturas fueran extremadamente frías, Vladímir Putin dispondría de poco gas para venderle a la UE y esta tendría problemas de abastecimiento. En consecuencia, la UE tendría que salir al mercado mundial a buscar miles de millones de metros cúbicos de gas. Por supuesto en esta situación el precio del gas se dispararía y los europeos tendrían que pagar ese precio.

Invierno extremo y problemas en la UE

Los analistas de Good Mackenzie consideran que un invierno extremadamente frío en Europa y en Asia plantea la posibilidad de que el gas almacenado en Europa tienda a cero, situación extremadamente excepcional, pero posible. En este caso Gasprom tendría limitada su capacidad de incrementar el abastecimiento a la UE porque tiene que responder prioritariamente a las exigencias del invierno en Rusia.

Pero como dicen los creyentes que dios aprieta pero no ahorca. Bastó que Putin diera la orden a Gazprom para que aumentara la cantidad de gas hacia la UE e inmediatamente empezó a bajar el precio del gas. Con esas jugaditas el presidente ruso presiona a la UE para que le dé vía libre al funcionamiento del Nord Stream 2, el cual requiere de la certificación de la Agencia Federal de Redes de Alemania y después la Comisión Europea debe dar la aprobación final.

Todavía los Estados Unidos tienen posibilidades de presionar a la UE para que no le dé la aprobación final.  Pero el diferendo con Francia por el saboteo norteamericano a la venta de los submarinos galos a Australia debilita esta presión.  En contra de la aprobación del gasoducto juega el problema del cambio climático ya que los activistas alemanes que denuncian a los combustibles fósiles como causantes del cambio climático se oponen al Nord Stream 2 porque sería un obstáculo para que el país cumpliera su compromiso de reducir el consumo de esos combustibles.

Como se ve son muchos los factores que inciden en la carestía del gas en Europa, unos son de orden geopolíticos, otros son de da naturaleza económica, otros de índole institucionales y otros relacionados con la supervivencia humana.