¡El paro no para!

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Los protagonistas de las movilizaciones han sido los jóvenes, quienes a la vez han sido las víctimas de la represión policial. Foto Nelson Cárdenas

Se intensifican las movilizaciones iniciadas el 28 de abril. El país vive un estallido social que estaba contenido por la pandemia. El Gobierno responde con violencia y muerte. Exigen la renuncia de Duque y una mesa de negociación con todos los sectores sociales

Redacción Política

“En un primer momento fuimos por la reforma tributaria. Ahora vamos por la renuncia del presidente Duque y del ministro de Defensa por el trato militar que le ha dado a la movilización; y la ministra de Transporte quien dice que los catorce peajes nuevos van porque van. Estamos por la defensa de la vida, contra la militarización y contra el maltrato a la minga. ¡El paro continúa, el paro no para!”.

Así lo afirmó el consejero del CRIC, Darío Tote, al argumentar la continuidad e intensificación de las movilizaciones por parte de varias comunidades indígenas. Comentó que, en 12 municipios del Cauca, en Cali y Bogotá, desde el 28 de abril, han participado en marchas en compañía de estudiantes, jóvenes, trabajadores, campesinos y defensores de derechos humanos. También, que han sido agredidos por la fuerza pública.

Es que la alocución del primero de mayo en la noche, en la que el presidente Iván Duque anunció el retiro de la reforma tributaria, no inmovilizó a las organizaciones sociales. Era de esperarse, los objetivos de unas manifestaciones que iniciaron el 21 de noviembre de 2019 y que se mantuvieron con pequeñas modificaciones en 2020 en la pandemia, no se han cumplido.

Además, luego del anuncio de la Casa de Nariño de solicitar al Congreso de la República tramitar de manera urgente un nuevo proyecto fruto de los consensos, el movimiento social que convocó el paro ni los partidos políticos de oposición fueron llamados al inicio de estas reuniones.

Tampoco fue suficiente la renuncia del Ministro de Hacienda, pues el movimiento social sabe que es una jugada inocua. Por eso, la comunicación del Comité Nacional de Paro, CNP, integrado por las centrales obreras, organizaciones campesinas, indígenas y estudiantiles, entre otras, fue clara: “…con este anuncio no se desactiva la movilización. La gente, en las calles, está exigiendo mucho más que el retiro de la reforma tributaria. El gobierno, desesperado, busca reencauchar un nuevo proyecto de reforma acordado en el Congreso apoyado en toneladas de ‘mermelada’, dejando al margen a quienes hemos rechazado ese infame proyecto”.

Archivo de la reforma a la salud

Por su parte, Carlos Arturo García, integrante del CNP en representación de la Coordinadora de Organizaciones Sociales, COS, comentó que de manera unánime plantearon la necesidad de sostener el paro nacional con sus diferentes manifestaciones como bloqueos, marchas, plantones, actos culturales y cacerolazos o como los manifestantes decidan. “También estamos exigiendo el archivo del proyecto de ley 010 porque profundiza la privatización de la salud, y que se derogue el Decreto 1174 que precariza el trabajo y el salario, y que fue impuesto en el marco de la cuarentena”.

Desde otro sector, Eberto Díaz, integrante del CNP en representación de las organizaciones campesinas afiliadas a Fensuagro, explicó que siguen protestando porque no hay políticas para el acceso a la tierra: “A inicios de la pandemia pedíamos un millón de hectáreas para poner a familias campesinas a producir alimentos y hacerle frente a la crisis”. Además, demandan la desmilitarización de las zonas agrarias y soluciones reales a los cultivos ilícitos sin aspersión de glifosato. No aceptan el incremento de la pobreza en el campo, mientras se importan 16 millones de toneladas de alimentos por año.

Camioneros y estudiantes

Asimismo, los camioneros también intensificarán las movilizaciones y bloqueos: “Continúan las manifestaciones por los incumplimientos en acuerdos con diferentes gobiernos, pero también por las propuestas de incrementar los peajes y su valor; el valor de los combustibles y porque los costos de operación son mucho más altos que el valor del flete”, expresó el líder de los transportadores Manfri Parra, de Camioneros de Colombia.

A su vez, mientras conducía por las carreteras de Norte de Santander, Dagoberto Romero, un transportador de vehículo pesado, explicó a VOZ: “Al haber muchos camiones, las industrias dicen que debemos bajarle al flete y no cumplen las reglas que sacó el Ministerio de Transporte. Pagamos combustibles muy caros y nos pagan a como quieran, no hay autoridad en nuestro departamento. Las empresas se están quedando con nuestro trabajo y nuestro dinero”.

Es evidente que los jóvenes han sido los protagonistas de primer orden en las movilizaciones, por lo que en la rueda de prensa del CNP, participaron los estudiantes universitarios. Jennifer Pedraza, una de sus representantes, identificó como prioritario para el estudiantado el rechazo al Gobierno por su indolencia ante los reclamos de la sociedad.

A su vez, la estudiante Luisa Gómez, de la Unees, evidenció la indignación juvenil por la represión policial que sufren los manifestantes: “Cómo es posible que, desde diferentes declaraciones, el principal tema sean los buses, los locales, las estructuras físicas, cuando tenemos 20 muertos en las calles a manos de la fuerza pública, o personas en un cañadulzal en Cali que están corriendo porque les están disparando”. Pidió respeto por la protesta social.

La respuesta del Gobierno Duque ha sido con violencia policial y militarización de ciudades. Foto
Nelson Cárdenas

Salidas al paro

El CNP reconoció que la reforma fue retirada fruto de la presión de millones de colombianos, quienes en las calles y en todo el territorio nacional han soportado la represión policial que ha dejado un saldo alto de letalidad.

No obstante, como las demandas se han hecho desde 2019 y existen incumplimientos con varios sectores como los indígenas y campesinos, y no se ha querido instalar una mesa para negociar el pliego de emergencia presentado en 2020, el paro y las movilizaciones se mantienen, y paulatinamente se suman más sectores.

Por lo anterior, dijeron que es fundamental que se garanticen las libertades democráticas, y que existan garantías constitucionales a la movilización y a la protesta, con desmilitarización de las ciudades, cese de las masacres, castigo a los responsables y el desmonte del Esmad.

Sus peticiones son las mismas que han hecho desde hace años. Una negociación con el Comité Nacional de Paro, del Pliego de Emergencia presentado en 2020 y que se resume así: Retiro del proyecto de ley 010 de salud y una masiva vacunación; renta básica de por lo menos un salario mínimo legal mensual; defensa de la producción nacional (agropecuaria, industrial, artesanal y campesina); subsidios a las MiPymes, empleo con derechos y una política que defienda la soberanía y seguridad alimentaria; matrícula cero y no a la alternancia educativa; no discriminación de género, diversidad sexual y étnica; y no privatizaciones y derogatoria del decreto 1174.

Aunque el Gobierno anunció un nuevo proyecto de reforma tributaria consensuado, solo ha tenido en cuenta a los gremios de la producción y a los partidos políticos tradicionales. Por eso, y ante la amplia gama de organizaciones, desde el movimiento social se dice que la solución a la crisis social pasa por la renuncia del presidente de la República y la instalación de una mesa de negociación nacional en la que participen todos los sectores que se están manifestando, con miras a encontrar salidas democráticas a la actual situación. La pelota está del lado del Establecimiento.

De no ser así, las movilizaciones continuarán en todo el país. Un país que no teme a la represión ni a los asesinatos de la fuerza pública. Por ahora, ¡el paro no para!