“El Pacto Histórico es una oportunidad que no se presentaba desde 1948”

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Foto Prensa Poder Ciudadano

Piedad Córdoba y el movimiento Poder Ciudadano anunciaron su llegada al Pacto Histórico. VOZ habló con la exsenadora sobre la convergencia, las expectativas de cambio político que despierta la propuesta unitaria, la implementación del Acuerdo de Paz y la necesidad de retomar el diálogo con el ELN

Redacción Política

¿Cómo interpretan ustedes como movimiento político al naciente Pacto Histórico?

-El Pacto Histórico es la confluencia de diversas corrientes políticas, de movimientos sociales, de experiencias y formas de entender y sentir el país. Es un tema que trasciende ideologías, porque se trata es de aportar para construir una nueva Colombia, más equitativa, justa, en paz, en armonía con la naturaleza. Un país para todas y todos, ese es propósito.

¿Cómo ve que Gustavo Petro diga que acepta la adhesión de Piedad Córdoba, la “liberal”?

-Gustavo Petro me invita a ser parte del Pacto Histórico, dado el momento coyuntural tan complejo por el que atraviesa el país, el cual requiere la unión de esfuerzos, experiencias, perspectivas que contribuyan a canalizar el malestar social hacia la formación de un proyecto político que sepa redireccionar el país, para lograr una Colombia mejor. Pero no solo con Petro, sino con distintos liderazgos. A lo largo de estos meses tuve muchas conversaciones que llegaron a consensos y compromisos que hoy nos permiten unirnos para construir una nueva Colombia.

Canalizar la indignación

Como principal lideresa del movimiento Poder Ciudadano, ¿por qué se adhieren y cuáles son sus expectativas en la convergencia?

-El Pacto Histórico es una oportunidad que no se presentaba desde 1948, cuando amplios sectores populares del país se unieron en torno a la figura de Jorge Eliécer Gaitán, para junto con él transformar a Colombia. Gaitán, supo interpretar como ninguno otro, que la única manera de avanzar era a través de la transformación de la estructura social, política y económica que tenemos desde el periodo colonial.

Esa estructura está fundamentada en la exclusión, que se manifiesta en racismo, misoginia, clasismo, en la inequidad, la injusticia, y la violencia. Que son temas vigentes hoy. Son los temas que laten de fondo en las protestas que desde 2019 vienen demandando atención, por eso es una oportunidad histórica la que representa el Pacto. La posibilidad de canalizar esa indignación hacia un proyecto político que incluya a quienes han sido tradicionalmente excluidos.

Aceptamos la invitación a unirnos al Pacto Histórico porque entendemos que es el momento para contribuir desde la experiencia, desde el conocimiento profundo del país y sus necesidades a encausar los reclamos urgentes de la gente hacia la construcción de un mejor país. Estamos contentos de ser parte de la conversación que propone el Pacto Histórico y estamos listos a enfrentar con carácter, compromiso y dignidad los retos que esta responsabilidad nos impone.

La diversidad, nuestra fortaleza

¿Cómo ha sido para usted lidiar en su condición de mujer, negra y contestataria, en un país como este?

-Colombia es un país en el que las mujeres han sido violentadas, marginadas e invisibilizadas en prácticamente todos los escenarios de la vida, incluida, claro, la esfera política. Esto ha ido cambiando, pero aún hay mucho camino por recorrer hasta lograr la equidad. Esto, a pesar de que las mujeres en Colombia son un poco más del 50% de la población, de acuerdo con datos del último censo. Si a eso, usted le suma ser indígena, afrodescendiente, víctima del conflicto, el nivel de agresión, violencia estructural, cultural y directa se multiplica.

En ese contexto, ser una mujer, de raza negra y además contestataria es un desafío permanente que requiere sobre todo compromiso con las causas que me han impulsado, esto es la paz, los derechos humanos, los derechos de las mujeres, los derechos laborales, entre otras. Es la fuerza de esas convicciones, las que me han ayudado a soportar, no solo los insultos o saboteos por parte de mis pares, sino también la violencia, el exilio, el secuestro. Tácticas enfocadas en silenciarme, amedrentarme, porque lo que he defendido incomoda a los sectores que tradicionalmente han tenido poder.

¿Qué palabra define mejor a Piedad Córdoba? ¿Liberal o socialdemócrata?

-Yo soy una liberal que cree en la transformación de la sociedad hacia una más equitativa y justa, que incluya a todas las identidades, culturas, tradiciones, experiencias, saberes de nuestra gente. En ese sentido, he sido una liberal gaitanista, democrática, es decir, que cree en la importancia de la participación política de todas y todos, porque es en la diversidad de perspectivas donde radica nuestra fortaleza como país.

¿Cuál piensa que debe ser la política del Estado frente al ELN?

-La Constitución es clara en señalar que es obligación del Estado buscar la paz y para tal fin, todo el aparato estatal debe enfocar sus esfuerzos en ese objetivo. En esa medida, es necesario retomar los caminos del diálogo con esa guerrilla a la mayor brevedad, porque cada día que pasa sin que se hagan esfuerzos para lograr ese fin son las comunidades las que sufren.

Responder a las demandas de la protesta

Si el Pacto Histórico gana en 2022, igual buena parte del país va a seguir siendo uribista. ¿Cómo lidiar con eso? ¿Cuál piensa que debe ser la actitud de un gobierno progresista con una corriente de opinión que hará todo lo posible para no dejar gobernar?

-La democracia es precisamente eso, que cada sector de la sociedad esté representado, tenga voz, tenga voto. Hay temas estructurales que deben ser abordados por todos los sectores y que requieren encontrar consensos. En esa medida, es clave dialogar, pero hacerlo desde la dignidad, el respeto, no solo entre pares, sino por el momento histórico, por el compromiso con el país.

Si gana las elecciones el Pacto Histórico (presidenciales, Senado y Cámara), ¿cuál cree usted deberían ser las principales acciones del nuevo gobierno en los primeros 100 días de gobierno?

-La coyuntura actual requiere respuestas concretas a las demandas que han motivado las protestas de los últimos dos años. Entonces, debe haber una comisión que asuma con seriedad la solución a corto, mediano y largo plazo a estos problemas, así como la presentación de proyectos de ley que han surgido de la protesta y que el actual congreso ha ignorado. Por otra parte, hay que evaluar lo hecho hasta el momento con la implementación de lo acordado en el Acuerdo de Paz y comenzar a avanzar en ese objetivo sin más dilaciones. Así mismo, es clave revisar la política de explotación petrolera y minera y buscar nuevas alternativas económicas para diversificar este sector.