“El llamado a la juventud es a organizarnos”

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El papel desempeñado por la juventud ha sido determinante en la movilización en Cali. Foto Yéssica Arandia

Las personas de los diferentes puntos de resistencia que conforman las asambleas populares, han llegado a un acuerdo para preservar la vida en el marco de la constitución de la Unión de Resistencias de Cali, URC. Entrevista con el líder estudiantil Daniel Rueda

Yéssica Arandia 

La región del suroccidente del país se ha consolidado como el núcleo de la resistencia después del estallido social que se ha prolongado por más de un mes. Este ejercicio se ha caracterizado por la unidad popular en las calles, la cual se organiza ya no solo contra las reformas tributarias, de salud y laboral, sino contra el mal gobierno y por un nuevo país. Esta organización que cuenta con asambleas populares y procesos de unidad de las resistencias, da ejemplo del nivel político y popular que llena de diversidad y contundencia el paro nacional.

Los días 25, 26 y 27 de mayo de 2021 el Comité Nacional de Paro realizó una Caravana de Solidaridad que realizó un recorrido desde Bogotá D.C., pasando por Fusagasugá, Ibagué, Armenia y que llegó el día 26 de mayo al Valle del Cauca. La redacción juvenil de VOZ tuvo la oportunidad de participar en lo que ha sido un evento histórico que marca un punto de referencia de unidad a nivel nacional, en medio de la intención de acompañar un departamento que hoy tiene restricciones de acceso a la movilidad como medidas ante el levantamiento popular.

Crisis de derechos humanos

La alegría popular, la emoción a flote que tocó todas las fibras, el agradecimiento de las y los manifestantes de municipios como Tuluá, Buga, Guacarí, Yumbo, Cali (que a su vez cuentan con diversos puntos de bloqueo) por la visita y el apoyo dado por la Caravana de Solidaridad se mezcló con la preocupación por la situación de derechos humanos y seguridad; tanto que, el 28 de mayo de 2021 cuando se cumplió un mes de paro solo en Cali se perpetraron 13 asesinatos violentos y más de 30 manifestantes heridos.

En este marco, VOZ dialogó con Daniel Rueda, dirigente estudiantil y uno de los jóvenes integrantes del punto de concentración y bloqueo de Sameco en la ciudad de Cali.

En medio de la coyuntura del paro, ¿cuáles son las reivindicaciones o peticiones precisas en los puntos de resistencia?

–Estas reivindicaciones, en primer lugar, se han recogido precisamente a través de la discusión colectiva y democrática que se ha realizado en las diversas asambleas populares en los puntos de concentración, escuchado problemáticas y sentires como proceso central donde se ha contado con adultos mayores, trabajadores, organizaciones sociales y de nosotros las y los jóvenes. En segundo lugar, se trata de exigir garantías para la movilización y para la vida; hoy la situación de derechos humanos en nuestro departamento es gravísima, los puntos de bloqueo exigen que se respete la integridad, se desmonte el Esmad, se haga justicia contra los civiles que han disparado ilegalmente y que se generen diálogos reales que recojan nuestras exigencias.

¿Cómo ha sido la organización del punto de Sameco?

–La organización del punto en Sameco ha sido bastante planificada, creería como en todos los puntos. En este punto se ha definido como máxima instancia de deliberación y discusión las asambleas populares, donde convergemos todos y todas. Se ha avanzado en integrar la Unión de Resistencias de Cali como proceso de convergencia desde todos los puntos de bloqueo y movilización. Es así como se han publicados dos documentos básicos: uno de exigencia de garantías mínimas para la movilización social, presentadas en diálogo con las autoridades de la ciudad y otro, que está construyendo agenda juvenil: desde la exigencia de trabajo digno, acceso a la educación pública y gratuita y, el cese de la brutalidad policial, es decir, desmonte del Esmad y reforma policial.

A partir del reconocimiento de las distintas dinámicas se han integrado diversas brigadas: 1) La de alimentación e hidratación, que como sucede en la mayoría de las experiencias a nivel nacional, ha sido un punto de apoyo no solo para las y los manifestantes, sino para las personas en condición de calle, migrantes venezolanos, entre otros que se benefician con esta acción; 2) La de derechos humanos, integrada por personas que hacen el enlace con organizaciones sociales y que dialogan con actores institucionales que llegan a interlocutar; 3) La de los compañeros de la Primera Línea, quienes tienen un ejercicio autónomo de organización desde el cual realizan bloqueos, planes tortuga, y demás acciones.

Por último, se ha venido conformando la brigada pedagógica que busca elevar a un nivel más estructurado precisamente la construcción reivindicativa, y darle un contenido cultural y pedagógico al punto de resistencia.

Daniel Méndez

Llamado a la juventud

¿Cómo se plantean el tema de seguridad y preservación de la vida, entendiendo el contexto de ataques tanto de la policía como del accionar de «civiles»?

–De manera consensuada, las personas de los diferentes puntos de resistencia que conformamos las asambleas populares, hemos llegado a un acuerdo en el marco también de la constitución de la Unión de Resistencias de Cali, URC, en el cual es necesario que preservemos la vida.

Se prioriza la participación en el paro y la intención de desescalar los niveles de violencia por parte de civiles armados y de la fuerza pública. Esto ha necesitado de una organización en la cual por grupos se realice el arribo o salida del punto, así como el establecimiento de anillos de seguridad que permitan contrarrestar la presencia de estos civiles armados o fuerza pública que llega a reprimir y atacar.

¿Qué decirles a las y los jóvenes del país desde su experiencia de resistencia?

–El llamado a la juventud del pueblo colombiano, a las y los hijos de trabajadores, estudiantes, desempleados, jóvenes trabajadoras/es, es a que se entienda que el ejercicio de movilización ha permitido conquistar reivindicaciones concretas; por ello no podemos abandonar esta dinámica, por el contrario, es necesario pasar de la defensiva a la ofensiva, planteando alternativas reales para mejorar lo que hoy nos une en los puntos de bloqueo: dignificar la vida.

Esto implica la organización juvenil, fortalecer los espacios de asambleas populares y generar una estrategia nacional que nos articule en la definición de plataformas de reivindicaciones donde desde las y los jóvenes pongamos agenda de reestructuración del país. Así mismo, es fundamental diversificar las formas del ejercicio de movilización, llenándola de contenido y discusión política para elevar sus niveles de desarrollo.