‘El juego del Calamar’ de Biden

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Personas sin techo duermen en el metro de Nueva York, la llamada capital del mundo

El escenario financiero de Estados Unidos pende de un hilo. La potencia norteamericana está en quiebra. A finales de septiembre ya no podía pagar intereses de deuda. En estas condiciones, cualquier país del mundo estaría en default, pero como ese país impone las reglas, las calificadoras de riesgo lo ignoran

Alberto Acevedo

‘El juego del Calamar’ es un video juego, que tiene una expresión en una serie de Netflix, donde se convoca a personas extremadamente endeudadas y desesperadas, a que participen en una competencia donde el ganador obtiene un multimillonario premio. Los participantes compiten en juegos infantiles, pero los perdedores son asesinados. Originado en Corea del sur, el juego ha sido calificado como ‘sádico’ y ‘brutalmente fuerte’.

Parece que en una ruleta rusa similar se ha embarcado el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, al competir con el congreso de su país para obtener un aumento del techo de endeudamiento, que le permita solventar gastos urgentes de la nación y cumplir con los compromisitos de deuda, que de no hacerlo, no solo provocaría un colapso económico de proporciones descomunales, sino que llevaría a la primera potencia del mundo a un ‘default’, como se conoce en  el mundo financiero la incapacidad de un país para cumplir con sus pagos de deuda externa.

“Alcanzar el techo de la deuda podría provocar una recesión. El crecimiento económico se tambalearía, el desempleo aumentaría y el mercado laboral podría perder millones de puestos de trabajo”, dijo el propio Biden hace un par de semanas. Esto quiere decir que se suspende la financiación de programas como Medicare, el seguro médico para niños, fondos para educación, nutrición infantil, pago a pensionados, y otros similares.

Postergan el desastre

El 5 de octubre pasado, en el Congreso de los Estados Unidos se produjo un acuerdo parcial entre las bancadas demócrata y republicana (en la oposición), mediante el cual se eleva el tope de la deuda, lo que permitirá al gobierno federal acudir a nuevos empréstitos, pero esa gracia sólo opera hasta el 3 de diciembre, es decir, por tres meses. En estas condiciones las circunstancias de insolvencia que amenazan con un ‘colapso’ en la economía de la primera potencia del mundo, siguen latentes.

La secretaria del Tesoro, Janeth Yellen, había exhortado a los republicanos a que se unieran a los demócratas con el fin de elevar el techo de la deuda. La bancada republicana rechazó el llamado y dijo que se niega a una medida en este sentido, que sería tanto como entregar un cheque en blanco al presidente Biden para que disponga a su antojo de una suma inconmensurable de recursos, a lo que se niegan en forma categórica.

El asunto de la insolvencia de recursos de Estados Unidos simplemente se aplaza por un trimestre, no se resuelve.  El Departamento del Tesoro ha estado acudiendo a medidas extraordinarias para evitar la cesación de pagos.

No negocian en dólares

El escenario financiero de Estados Unidos, literalmente, pende de un hilo. Técnicamente, la potencia norteamericana está en quiebra. A finales de septiembre pasado ya no podía pagar intereses de deuda. En estas condiciones, cualquier país del mundo estaría en ‘default’. Pero como Estados Unidos pone las reglas, los mercados financieros dicen que no lo está. Y claro, la imprenta de billetes sigue emitiendo dólares, de día y de noche, en la Reserva Federal, único lugar del mundo donde se puede imprimir moneda verde. Con lo cual lo mejor que se logra es postergar el desastre.

Esa emisión de billetes debería estar respaldada con algo, y ese algo debería se oro; sin embargo, el país presidido por Biden no hace eso. En esas condiciones, otras potencias del mundo comienzan a desmarcarse de la economía norteamericana y se niegan a negociar en dólares, a causa de la falta de respaldo de la moneda norteamericana.

El martes de la semana pasada, el Departamento de Comercio de Estados Unidos reveló que el déficit comercial en ese país, es decir, el exceso de importaciones sobre las exportaciones, creció en agosto pasado en una cifra histórica de hasta 73.300.000.000 de dólares en comparación con el mes anterior.

Caída de mercados

Los analistas esperaban un déficit de unos 70.500.000.000 de dólares en el comercio de bienes y servicios, estadística que superó las predicciones de la Oficina de Análisis Económico. En lo corrido de este año, el incremento del déficit es del 33.7 por ciento con respeto al mismo período de 2020. Las exportaciones subieron un 17.5 por ciento y las importaciones un 21.2 por ciento.

Los datos publicados indican que el mayor déficit en relación a los socios comerciales ha sido con China, con un 38 por ciento del déficit total, lo que representa una deuda de 28.100.000.000 de dólares.

A los vaticinios de un gran colapso, se suma el del inversor y escritor norteamericano Robert Kiyosaki, autor del libro ‘Padre rico, padre pobre’, quien ha pronosticado “una gran caída de los mercados de valores” antes de que termine octubre. El inversor cree que el oro, la plata, el bitcóin, también pueden colapsar, circunstancia que atribuye a los títulos de renta fija y a corto plazo que acaban de emitir la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.