“El Gobierno de Duque no tiene en su ADN negociar”

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Francisco Maltés

Antes de la suspensión de los diálogos, el presidente de la CUT y dirigente del Comité Nacional de Paro, Francisco Maltés, habló sobre las movilizaciones, los bloqueos y la mesa con el Gobierno

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@Aurelianolatino

Francisco Maltés es un economista que trabaja en la Secretaría de Hacienda de Bogotá con una asignación mensual de 3.300.000 pesos. Ha sido dirigente sindical de Sindistritales y de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, de la capital del país.

Es el presidente de la CUT nacional, organización que integra el Comité Nacional de Paro, lo que lo ha convertido en una figura pública en la actual coyuntura política que atraviesa el país.

VOZ habló con él a propósito de los intentos de deslegitimar las manifestaciones, los bloqueos y al Comité de Paro por parte de los grandes medios de comunicación, en conjunto con empresarios, partidos políticos del Establecimiento y el Gobierno nacional.

-A propósito de su salario, ¿qué piensa del empresario Mario Hernández que afirma que los líderes del Comité de Paro ganan más de 32 millones de pesos mensuales?

-Hay una campaña del partido de Gobierno contra el Comité de Paro para deslegitimarlo, para negar las pretensiones y tratar de enfrentarnos con algunos sectores que dicen no estar representados por nosotros.

-Ya llevan muchos días dialogando, ¿qué pasa al interior de la mesa con el Gobierno que no inician las negociaciones?

-El Gobierno tiene un equipo de tres ministros, dos altos consejeros y más de 50 asesores. Todos, con uno u otro argumento, siempre están negando las pretensiones del Comité de Paro, en primera instancia todo lo referente a las garantías para la protesta social que fue el primer acuerdo con el Gobierno el 24 de mayo.

Participación juvenil

-¿Cree que las manifestaciones han ido perdiendo fuerza por el tiempo y por la represión policial y militar?

-El paro se mantiene con una menor presencia en las calles. Ha tenido cobertura en más de 800 municipios, hemos movido a millones de personas, aunque en este momento hay una disminución de la presencia en las calles. Pero si uno mira las diferentes encuestas realizadas en el transcurso del paro, el 75% de los encuestados siempre han apoyado el paro. En el imaginario de la gente está la percepción de que el paro es una forma de lucha para reivindicar algunas aspiraciones de la sociedad.

-Pero esto es un estallido social, más allá del paro, y hay jóvenes que manifiestan no sentirse representados por ustedes, ¿qué piensa de esto?

-En el Comité están representados más de 30 sectores sociales del país: los trabajadores, los pensionados, los transportistas, todos los pueblos indígenas, jóvenes universitarios, población LGBTI, los comunales y se ha ido ampliando la representación. Ahora, es evidente que hay una fuerte presencia de los jóvenes en el paro y que no están organizados. Son de los que llamamos Ninis, que ni estudian ni trabajan porque el Estado les ha negado esa posibilidad, y algunos de ellos no se sienten representados, pero en el Comité de Paro hay seis jóvenes, el 20% del Comité son jóvenes.

Estamos buscando mecanismos para ampliar su participación en los comités regionales y el comité nacional de paro, mediante la elección de voceros por parte de ellos para que participen en las diferentes instancias.

-El Comité de Paro del Valle ha ido a acompañar los puntos de resistencia de estos jóvenes, no a orientarlos sino a apoyarlos. ¿Eso se hace en otros departamentos?

-Sí. Los Comités de paro en las regiones han apoyado todas las manifestaciones pacíficas de los jóvenes, los indígenas, los comunales, y el Comité Nacional se ha ido reuniendo en varias partes del país con varios jóvenes en la perspectiva de contribuir a que tengan mecanismos de organización para que puedan ser más fácilmente escuchadas sus peticiones.

Legitimidad y bloqueos

-El Gobierno pide en la mesa los desbloqueos para entrar a negociar, es inamovible para ellos. ¿Qué piensan de eso?

-Los cortes de ruta temporales, como se llama en el argot internacional, los reconocen las Naciones Unidas como una forma de lucha legal, legítima. Y en Colombia esto se ha venido utilizando porque el Gobierno ha incumplido acuerdos que ha hecho con las regiones. Por ejemplo, incumple lo que firmó con Buenaventura para levantar el paro hace dos años y es evidente que hay un corte de ruta muy importante que debe ser desatado entre Gobierno nacional, el Gobierno territorial y quienes están en el corte de ruta, mediante el diálogo y la concertación en el nivel regional, y en el nivel nacional el Gobierno cumpliendo.

-Hay una discusión sobre la legalidad o no de los bloqueos temporales como forma de protesta. ¿Qué piensan ustedes?

-Se considera que los cortes de ruta tienen legalidad si son temporales, si se permite, como se ha hecho, el tráfico de la misión médica, de combustibles y de alimentos. Eso dicen las Naciones Unidas.

Varias negociaciones

-Se ha propuesto que, por las particularidades de las protestas y los problemas, las negociaciones sean regionales y locales. ¿Eso ya se inició?

-Hay una agenda nacional que cobija a todos los sectores de la sociedad. Pero las regionales van armonizadas con lo nacional. El paro ha servido para que las comunidades entiendan que es mediante la organización, la unidad y la movilización que se pueden defender intereses.  Entonces, hay comunidades que se organizaron rápidamente al calor de este paro para presentar peticiones. He visto peticiones de la siguiente manera: “Exigimos que la Alcaldía nos ponga el acueducto y el alcantarillado” y recogen firmas de las comunidades y lo presentan al alcalde. El paro está generando la necesidad de organizarse para exigir derechos históricamente negados, por eso hay muchísimos pliegos de peticiones en todas las ciudades que se coordinan con los comités regionales de paro.

-¿Qué ha pasado con las discusiones sobre las violaciones a los derechos humanos?

-El Gobierno se había negado a darle ingreso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Eso es un hecho bastante sospechoso. Pero la firmeza del Comité de Paro, la presión internacional y la exigencia de centenares de organizaciones de derechos humanos, finalmente obligaron a que Duque diera la anuencia a la visita. Creo que sin duda la CIDH va a develar las gravísimas violaciones que ha habido desde el 28 de abril, cuando empezó el paro nacional.

Ganancias del paro

-¿Para qué más ha servido el paro, más allá de buscar soluciones a algunos problemas?

-Con el paro muchos sectores de la sociedad que tenían problemas debajo del tapete y el Comité de Paro han puesto la agenda social en el centro del debate. Hemos logrado que se hable de pobreza, de falta de oportunidades para los jóvenes, falta de trabajo decente, de la crisis hospitalaria y del hambre con el que se acuestan 17 millones de personas.

-¿Ha habido momentos de discusiones acaloradas en la mesa?

-No. Ha sido una discusión muy respetuosa, con muchos argumentos. Hemos tenido argumentos muy fuertes en todos los temas; podemos decir que en argumentos hemos derrotado al Gobierno, quien en muchas ocasiones ha apelado a su autoridad para imponer opiniones. Pero la fuerza argumentativa nuestra ha sido excepcional. La gente debe saber que el Gobierno de Duque no tiene en su ADN negociar y concertar.