El gobierno de Duque es cínico

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El canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, rechazó la petición de Colombia de incluir a su país en la lista de patrocinadores del terrorismo

La torpeza en el manejo de los asuntos internacionales por parte de la Casa de Nariño, no le permite vislumbrar que acusaciones como estas, que no tienen ningún sustento real, contribuyen a aislar más a Colombia en el concierto internacional

Ricardo Arenales

Como una declaración ‘cínica’, calificó el canciller venezolano, Jorge Arreaza, la petición que el presidente Iván Duque hizo al gobierno de Estados Unidos para que incluya al gobierno del vecino país en la lista de países promotores del terrorismo.

“No sea tan cínico. Usted está al frente de un narcogobierno exportador de drogas y violencia”, dijo el titular de la cartera de Exteriores de Venezuela, cuestionando así la doble moral del mandatario colombiano, que en medio de las masacres que se perpetran en Colombia, casi a diario, desde hace tres meses, cierra los ojos ante esta realidad, y en cambio pide a Washington que declare terrorista al gobierno bolivariano de Nicolás Maduro en su afán porque se incrementen las sanciones contra el vecino país, en una actitud abiertamente injerencista e intervencionista.

Arreaza subrayó que, de momento en Colombia, una “fábrica de terroristas está en el poder”, que ha liquidado la opción de la “paz interna” y que, además, “envía mercenarios para generar violencia y asesinar a los presidentes de la región”.

Acusación temeraria

Las afirmaciones del diplomático venezolano se produjeron apenas unas horas después de que el gobierno de Colombia le pidiera a Washington declarar a Venezuela país promotor del terrorismo. El presidente Duque hizo el pedido el 26 de julio en el marco de un Seminario Internacional de Análisis y Prevención del Terrorismo Urbano, celebrado en Bogotá, y al que asistió el embajador de Estados Unidos, Philip Goldberg.

El mandatario colombiano armó un novelón con dos hechos que calificó de ‘terroristas’, ocurridos en la ciudad de Cúcuta, con una diferencia de pocos días. El primero, la explosión de un carrobomba en una base militar donde había un grupo de militares norteamericanos. En este caso, el atentado iría dirigido a los soldados extranjeros, pero todos salieron ilesos. El segundo caso tuvo que ver con los disparos que recibió un helicóptero donde viajaba el presidente. En ese momento, hubo analistas que calificaron como autoatentados los dos hechos.

Duque dijo que, de acuerdo a información de inteligencia, ambos atentados fueron organizados desde territorio venezolano por una célula insurgente y que, esto fue posible gracias a que el gobierno de Caracas brinda apoyo a estos grupos.

Aislamiento

La torpeza política en el manejo de los asuntos internacionales por parte de la Casa de Nariño, no le permite vislumbrar que acusaciones como estas, que no tienen ningún sustento real, contribuyen a asilar más a Colombia en el concierto internacional. De hecho, voceros del Departamento de Estado se abstuvieron de comentar las declaraciones de Duque, y al menos un portavoz de esa dependencia recordó que un paso en esta dirección era poco probable en momentos en que la Casa Blanca estaría contemplando una estrategia de acercamiento al gobierno bolivariano.

Pero como muchos pasos de la administración Biden son impredecibles, está también la posibilidad de que Washington escuche el consejo de Duque. En el caso de Cuba, a comienzos de este año el gobierno de la Isla fue incluido en la lista de patrocinadores del terrorismo, después de que Duque pidiera la intervención norteamericana para forzar la extradición de los negociadores de paz del ELN en La Habana.

El pedido de Duque ahora se da en un contexto internacional de incremento de las sanciones norteamericanas a Cuba, Venezuela y Nicaragua y que, al menos en los dos últimos países hay previstos este año procesos electorales que tanto Estados Unidos como sus aliados europeos se empeñan en deslegitimar por anticipado.

Tender puentes

En contraste con esta situación, gobiernos como los de México, Argentina, Nicaragua, Cuba y las naciones agrupados en Caricom, se pronuncian en dirección a redimensionar un proyecto de integración regional, nacionalista y soberana, que supere los alcances del vetusto proyecto neocolonial de la Organización de Estados Americanos, OEA, que definitivamente terminó siendo una agencia de la política norteamericana.

El canciller venezolano precisó en su declaración que, acusando a Venezuela, Duque busca ocultar la crisis colombiana. Sindica a Venezuela de violar los derechos humanos cuando Colombia registra 54 masacres (ya subieron a 60) y 102 líderes sociales asesinados, en siete meses corridos de este año.

Algunas voces en Colombia advierten sobre el estéril manejo de la política internacional colombiana desde la Casa de Nariño. “En lugar de tender puentes y buscar acercamiento (con el gobierno de Venezuela) en la próxima década, estamos generando complejidades mayores que hacen que cada vez tengamos menos puntos de diálogo”, dijo Ronal Rodríguez, del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario.