El G-7 y la variante Delta

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El hambre y la escasez de vacunas contra el covid-19 constituyen una dupla que azota a los países africanos

Los países ricos han inyectado a sus economías 5.6 billones de dólares para contrarrestar el Covid-19. Para vacunar a la población de los países pobres con relativa celeridad se requieren 38 mil millones de dólares, es decir, 0.3 por ciento de lo invertido por las potencias capitalistas

Ricardo Arenales

La noticia, todavía reciente e incumplida de que las grandes potencias industrializadas, agrupadas en el G-7, donarán a los países pobres mil millones de dosis de vacunas contra el covid-19, y la más nueva sobre la aparición de la variante Delta, que amenaza con ser más devastadora que su versión original, por su mayor nivel de contagio, se entrecruzan en el tormentoso destino de las naciones de bajos ingresos.

La situación epidemiológica en el mundo sigue siendo preocupante, pese a que varios países han adoptado medidas graduales de apertura. La variante Delta es altamente contagiosa y está afectando de manera letal a poblaciones no vacunadas en todo el mundo. Es más contagiosa que otras y puede provocar cuadros más graves de covid-19. “La mejor protección contra esta u otras variantes es vacunarse”, han reiterado las autoridades de Salud.

Sin embargo, la receta de la vacunación no ha resultado fácil. Contra una acción sanitaria en esa dirección actúa lo que ya algunos analistas denominan el ‘apartheid de las vacunas”, es decir, la discriminación en la entrega del fármaco para los países pobres, mientras los ricos acumulan cantidades enormes de vacunas, por encima de sus necesidades.

Contrastes

Los diez países más ricos del mundo poseen el 80 por ciento de las vacunas anticovid, y solo el 0.3 por ciento de las vacunas llegan a los países de renta baja. Solo Estados Unidos, donde vive el cuatro por ciento de la población del planeta, ha comprado más de mil millones de vacunas, suficientes para vacunar dos o tres veces a la totalidad de su población.

Como consecuencia de ese acaparamiento, los países ricos en conjunto tienen en la actualidad un superávit de 2.500 millones de vacunas. Ahora anuncian que van a regalar algunas de esas a los países pobres. Existe el temor de que sean vacunas de mala calidad o que por alguna razón no quieren utilizar. No es precisamente un gesto de generosidad. Son migajas.

La meta que la Organización Mundial de la Salud, OMS, se ha fijado en lo inmediato, es vacunar al 70 por ciento de la población del planeta, y para eso se requieren 11.000 millones de vacunas. El secretario general de la ONU, António Guterres, ha dicho que, si no se vacuna pronto a la población de los países en desarrollo, el virus seguirá mutando y probablemente creará una resistencia a nuevas vacunas.

Donaciones pírricas

Los países ricos han inyectado a sus economías 5.6 billones de dólares para contrarrestar el covid-19. Para vacunar a la populación de los países pobres, con relativa celeridad, se requieren 38.000 millones de dólares, es decir, 0.3 por ciento de lo que invirtieron los países ricos. Sin embargo, hasta ahora se ha donado solo la mitad de esa suma.

En Estados Unidos, donde el 65 por ciento de la población ha recibido al menos una dosis, los casos de contagios y muertes son los más bajos desde 2020. En los países más pobres del mundo, entre el 0.3 y el 0.9 por ciento de la población ha recibido una vacuna y el virus se propaga de manera descontrolada.

Esta semana, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Gebreyesus recordó la situación en África, donde en ocho días los contagios y muertes por covid-19 aumentaron en un 40 por ciento, una situación que calificó de “muy peligrosa” en medio de la propagación de la variante Delta.

El tiempo se acaba

“Nuestro mundo está fallando, como comunidad global estamos fallando”, dijo el funcionario, quien puntualizó que esta situación de desequilibrio obedece a la “mentalidad colonial” de algunos países ricos, al tiempo que alertó sobre la grave escasez de vacunas contra el covid entre los países más pobres.

Es en este contexto en que se comprende que resulta farisaico el ofrecimiento de los países del G-7 de donar mil millones de vacunas, a todas luces insuficientes para la crisis sanitaria del planeta. En este sentido, la agencia de noticias Bloomberg dijo la semana pasada que en realidad van a ser 613 millones de dosis las que se van a donar en un mundo que necesita entre nueve y once mil millones de vacunas.

La agencia puntualizó además que esas vacunas estarían llegando entre finales de 2021 y comienzos del año próximo. Un lapso muy lento, si se tiene en cuenta que el pasado mes de junio hubo un promedio de 15.000 muertos diarios en todo el mundo a causa de la pandemia.