El fascismo está aquí: No hay lobby LGBT, sí hay lobby anti LGBT

0
1588

Manuel Antonio Velandia Mora

Me pido defender el derecho a la pluma, a la mariconería, a la vivencia de la performance que no responde con el deber ser del marica. Reclamo el derecho a ser ex-céntrico, a ponerme fuera del poder macho, masculino, falocrático, binario, cisgénero y heterosexual. Por más de 46 años he pedido que cese la vulneración de derechos de las personas de los sectores LGTBI y de las diversidades de géneros y cuerpos (SSLGTBIDGDC), para ello nunca he necesitado que alguien me pague. Nadie necesita que se le pague para luchar por lo suyo, a no ser que sea cristiano y viva de los diezmos.

Los estudios que explican de dónde proviene la idea del llamado “lobby LGBT” muestran que uno de los primeros usos registrados del concepto es el del crítico inglés Kenneth Tynan quien lo aplico con relación a la «mafia homosexual» en las artes, a finales de 1965, en un artículo propuesto a Spectorsky, editor del Playboy A.C. Dicho emple, en palabras del citado editor, hacía referencia a que «los sabuesos de la cultura están rindiendo homenaje a la homosexualidad como nunca lo habían hecho antes«.

Otros términos utilizados de forma similar son «velvet mafia» (mafia de terciopelo), también referido a las bellas artes (New York Daily News en los años 1970) para describir a los ejecutivos de una compañía cinematográfica y musical británica. Steven Gaines y Robert Jon Cohen usaron esa expresión en una novela sobre la discoteca Studio 54 llamada “The Club” (1980) en referencia a la influyente multitud de gais que se convirtieron en los habituales del local.

Afirma Michelangelo Sigorile en Gay City News, que, a lo largo de los años 80 y 90, el New York Post, que hostigaba a los homosexuales, se refería a menudo en sus columnas de chismes e incluso en sus páginas de negocios a la «mafia de terciopelo», describiendo a personas poderosas como el diseñador de moda Calvin Klein, Rolling Stone, el editor Jann Wenner, el copresidente de Dreamworks David Geffen, el titán de Hollywood Barry Diller y otros hombres poderosos que se creía que eran homosexuales, amigos y socios comerciales. Era una forma astuta de insinuar que eran parte de un “grupo peligroso” que usaban despiadadamente tácticas para ganar poder para otros homosexuales y excluir a quienes no lo fueran.

El término lobby significa: grupo de cabildeo​ o lobby formado por personas con capacidad para presionar sobre un gobierno o una empresa, especialmente en lo relativo a las decisiones políticas y económicas. El término lobby sumado a lo gay o a lo LGBT es tramposo, pues convierte en «grupo organizado de presión» a una simple persona que pide sus derechos, igualmente parte del supuesto de que personas y organizaciones financian a otras personas y organizaciones para llevar a cabo la “conspiración”.

Quienes usan el concepto de lobby LGBT, parten de tres supuestos: 1, que el objetivo de militantes y organizaciones es defender los fueros del socialismo; 2, suponen, que para su acción se soportan en la “ideología de género”, que “es una conceptualización política (valga la redundancia) totalmente acientífica, porque cree que superior a la existencia de los dos sexos (mujeres y varones) que se demuestra biológica y genéticamente, es la “autopercepción” de las personas”; y,  3, la idea de que existe un grupo organizado que busca influir en las políticas públicas y promover los derechos y la igualdad de lesbianas, gais, bisexuales y personas trans (LGBT).

Equiparando como lobby a las personas y grupos que abogan por la igualdad de derechos, la no discriminación y la inclusión de las personas LGBT en diversos aspectos de la sociedad, como el matrimonio, la adopción, la atención médica y la educación, entre otros.

El término «lobby LGBT» parece implicar que todos los individuos de los SSLGTBIDGDC tienen las mismas opiniones o estén representados por una única organización o grupo de influencia. Hay una diversidad de opiniones y enfoques, por eso no es correcto hablar de “comunidad LGBT”, dado que existen múltiples organizaciones y grupos de defensa que trabajan en distintos aspectos y problemáticas relacionadas con los derechos LGBT, incluso con ideas no afines y hasta opuestas.

El lobby anti LGBT

Sabemos que el denominado lobby LGBT es una falacia, una habladuría que nadie ha podido demostrar, lo que si es demostrable es que sí hay un lobby anti LGBT, que parte de una seudociencia que niega los avances científicos en torno a las sexualidades.

No es verdad que existan dos sexos (mujeres y varones), la verdad es que hasta finales del siglo pasado se hablaba de dos sexos: macho y hembra, y que, posteriormente, se introdujo el concepto de intersexualidad para hacer referencia a una persona que nació con características sexuales que no se ajustan a las nociones binarias típicas de los cuerpos de macho y hembra. Ser intersexual quiere decir simplemente que naciste con una variación que ocurre de manera natural en los seres humanos. No es un problema médico, por lo que las intervenciones médicas en las personas menores de edad (como las cirugías o terapia hormonal) no son necesarias por razones médicas. También, ser intersexual es más común de lo que la gente piensa.

La “autopercepción” de las personas en determinante en la construcción de cualquier identidad e incluso en la negación que se hace de la misma. Desempeña un papel importante en la formación de la identidad personal y puede influir en la autoestima, la toma de decisiones, las interacciones sociales y el bienestar emocional de la persona.

La autopercepción es subjetiva y está influenciada por una variedad de factores, como las experiencias de vida, las interacciones sociales, las expectativas culturales y las propias creencias y valores. Puede abarcar aspectos tanto positivos como negativos, y puede variar en diferentes momentos de la vida de una persona. Es importante tener en cuenta que la autopercepción puede diferir de cómo otras personas perciben a alguien. Cada persona tiene su propia perspectiva única y subjetiva de sí misma, y esto puede ser influenciado por una serie de factores internos y externos.

Reconocer y respetar la autopercepción de las demás personas es fundamental para fomentar un entorno inclusivo y respetuoso, cuando ello no ocurre hay una escalada en la violencia ejercida por quienes pretender “curar”, castigar, enfermar a quienes construyen identidades no normativas, incluso si son heterosexuales, cisgénero y/o binarias.

La discriminación consiste en diferenciar o dar un trato menos favorable cuando no existen diferencias relevantes entre las personas o las situaciones, así como dar un trato idéntico a situaciones que en realidad son diferentes. La discriminación atenta contra los derechos

fundamentales de la persona, especialmente en el ejercicio de la igualdad en los términos establecidos por la legislación.

LGTBIfobia es toda actitud, conducta o discurso de rechazo, repudio, prejuicio, discriminación o intolerancia hacia las personas de los SSLGTBIDGDC por el hecho de serlo, o ser percibidas como tales.

Violencia y acoso, se refiere a una serie de comportamientos y prácticas inaceptables, o amenazas, ya sea en una sola ocasión o de manera repetida; tienen como objetivo, resultan o puede resultar en daño físico, psicológico, sexual o económico, e incluye la violencia y el acoso por razones de género, orientación sexual, vivencias del cuerpo, expresiones comportamentales sexuales.

Los hechos en Colombia demuestran que, en 2022, de los SSLGTBIDGDC 148 personas fueron asesinadas y hubo 5.500 casos de violaciones de derechos humanos, amenazas, abuso policial, actos de discriminación, hostigamiento, violencia machista, sexismo y racismo, entre otras, en una evidente persecución, estigmatización y vulneración de derechos humanos y derechos sexuales. En lo corrido de 2023, se han cometido, de manera sistemática, más de 30 asesinatos. Al menos 448 personas LGBT fueron víctimas de actos de violencia entre 2019 y 2020 en Colombia. En Colombia, cada día 10 personas son amenazadas y hostigadas por su orientación o su identidad sexual, según datos de la Corporación Caribe Afirmativo.

El lobby anti LGBT en Colombia se inició con los grupos paramilitares y de limpieza social hacia 1980, luego se centró en la violencia hacia las personas que vivían con VIH o con sida, orientó sus baterías en la violencia ejercida hacia quienes pretendían cargos de elección popular, luego se enfiló hacia el proyecto de ley de parejas del mismo sexo y más recientemente hacia proyectos presentados por la Comisión accidental LGBT del Congreso de la república.

Al igual que como ha sucedido en el conflicto armado colombiano, los grupos paramilitares, los lideres de algunos partidos políticos y ciertas iglesias que dicen llamarse “cristianas” han hecho de su lobby anti LGBT la causa política permanente que atrae electores, financieros, diezmos o todas las anteriores juntas.