El campesinado, la mula de Juan Valdez

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En Colombia hay 546.000 familias que suman cerca de dos millones de caficultores. Foto FNC

La quiebra de cuatro cooperativas ha ocasionado la bancarrota de más de 5000 familias caficultoras. El Gobierno nacional no hace nada para superar la situación en un momento en que el grano se cotiza a un precio alto. La Federación Nacional de Cafeteros solo beneficia a las multinacionales

Jaime Osorno
@CocoOsorno

La Federación Nacional de Cafeteros recarga su incapacidad y las pérdidas económicas en la bolsa de Nueva York sobre los hombros del campesinado caficultor en todo el país, producto de la venta de café mediante contratos Forward, entendidos como el convenio que se utiliza para acordar la compra sobre una fecha futura a un precio pactado con antelación.

Mientras el principal producto de exportación agropecuaria de Colombia desde hace más de cincuenta años es gracias a los humildes campesinos que han dedicado sus vidas por generaciones enteras a cultivar café, la burocracia cafetera somete a cerca de cinco mil familias a la ruina por la quiebra de cuatro cooperativas de caficultores.

Diagnóstico

En Colombia hay 546 familias –cerca de dos millones de personas dedicadas a la caficultura–, de las cuales 340 mil están afiliadas a la Federación Nacional de Cafeteros FNC. Además, hay 68 cooperativas de caficultores, 33 afiliadas a FNC, con 521 puntos de compra en todo el territorio nacional. Las cooperativas funcionan de articuladoras entre los productores de café y la FNC para la venta del café a futuro.

Las cooperativas mediante un contrato compran la cosecha al caficultor de manera anticipada y la venden en la bolsa de Nueva York. Por ejemplo, los campesinos vendieron su futura cosecha a 850 mil pesos en promedio la carga, pero luego de la operación los costos de producción fueron de un millón doscientos mil pesos, muy por encima del valor de venta.

Este modelo es impulsado e impuesto por la FNC, quien además es la administradora del Fondo de Estabilización de Precios del Café, Fepc, y la cuenta parafiscal del café, recursos públicos y contribuciones de las 546 mil familias en todo el país pero que solo benefician a 340 mil que están afiliadas a la FNC. Por intermedio de la Federación solo se comercializa cerca del 20% del café colombiano en la bolsa de Nueva York.

Crisis de las cooperativas

Este mecanismo hizo agua y se incumplieron contratos millonarios de ventas de café en la bolsa. Las cooperativas no cumplieron con las entregas de café y los caficultores no entregaron las cosechas. La razón es mas que obvia, muchos caficultores no recogieron lo esperado, de hecho, los rendimientos de los últimos dos años descendieron. Algunos caficultores prefirieron no cumplirle a la cooperativa, pagar la multa y vender su cosecha a un mejor precio que permitirá hacerle frente a los elevados costos de producción, la carestía de los insumos y escasez de mano de obra.

La Cooperativa Andes agrupa a 3.800 caficultores, fue una de las más antiguas del país y ha sido liquidada luego de muchos años de intervención por parte de la Superintendencia de la Economía Solidaria, Supersolidaria. Los malos manejos de sus directivos y la mirada impávida de la Federación dieron al traste con los ahorros de los caficultores, los activos de la cooperativa fueron rematados y las tierras de los caficultores han sido embargadas.

Andes incumplió con cerca de 11.557.000 kilos de café por valor de 124.849 millones de pesos. A esta quiebra se le suman las cooperativas Coopcafitolima, Coodecafe (Cundinamarca), Anserma (Caldas), todas intervenidas por la superintendencia.

En total el incumplimiento del país es de 60 millones de kilos lo que representa cerca de UD$100 millones de dólares. Recursos que en últimas terminan debiendo los 340 mil productores agremiados en la Federación y las 546 mil familias en todo el país que se verán afectadas por la pérdida en la confianza internacional con el producto.

Medidas a implementar

Es paradójico que esta crisis de las cooperativas se de en un momento de bonanza de precios (ver gráfica). Da tristeza la indolencia con que el Ministerio de Agricultura ha asumido esta lamentable situación que ha quebrado a miles de campesinos productores de café.

En cuatro años de gestión, mediante el programa de alianzas productivas en café, el Gobierno nacional tan solo ha beneficiado a dos cooperativas: Coocentral y Cooprocafés. (80 beneficiarios de un universo de 546 mil familias), lo cual evidencia la actitud apática del ejecutivo con uno de los gremios que más le aporta al país en materia económica, laboral y cultural.

A la FNC le cabe una alta responsabilidad. La situación le fue advertida y dejaron que se creciera el problema. Las mentes “brillantes” de la Federación no tomaron medidas y tampoco aseguraron a los productores. El gerente general, Roberto Vélez, no veló por los intereses de los caficultores, quizás estaba más interesado en favorecer a Nestlé Nespresso SA, filial de la multinacional suiza que es integrante del consejo asesor.

Esta empresa es una de las más beneficiadas en la crisis, pues compra el café a bajos precios y dos años después ese mismo café a la hora de recibirlo está muy por encima al precio que se compró.

Es imperativo que tanto el Ministerio de Agricultura como la FNC dispongan de todos los instrumentos para ayudar a contener y acompañar a los caficultores colombianos. Un plan de rescate a los pequeños caficultores, detener los embargos a los bienes y a las tierras de quienes se han visto afectados, ordenar a la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario como una línea especial de crédito para condonar, aliviar y superar la crisis de los pequeños caficultores, pueden ser algunas de las medidas a implementar.