Efectos emocionales

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Nelsy Contreras

El impacto de la pandemia en el estudiantado ha sido multifactorial, iniciando por las familias y por supuesto las consecuencias en los educandos, todo esto acompañado por la pérdida de un aprendizaje presencial. Importante identificar la poca o nula experiencia en un escenario de educación virtual bajo la modalidad sincrónica y asincrónica, desconocida en su mayoría por estudiantes y en gran medida por acudientes e incluso por los docentes.

Este doble esfuerzo trajo consigo alteraciones en algunos aspectos de su salud física y mental. Recordemos la ausencia de la actividad física, la calidad de la dieta alimenticia afectada en gran medida debido a los bajos ingresos económicos por la pérdida de los empleos, de hábitos y rutinas de estudios, entre otros.

Surge una pregunta para continuar con esta reflexión: ¿Se preparó el Ministerio de Educación para el regreso a clases desde del aspecto emocional?

Haciendo un análisis a nivel general, el Ministerio de Salud se limitó a sacar disposiciones legales para el regreso a clases orientando al Ministerio de Educación en todo lo relacionado al aspecto sanitario, pero no desde el aspecto emocional, olvidando que muchas familias se vieron afectadas por el covid-19, ya sea por su contagio y secuelas o por la pérdida de un ser querido.

Científicamente hay diferentes estudios que sostienen que el estado emocional influye en la actitud de las niñas, niños y adolescentes, y en el logro de aprendizajes. Por lo tanto, era prioritario que Mineducación asegurara para el regreso a clases un estudio que pudiera determinar el impacto de la pandemia y su posterior confinamiento, entre las y los estudiantes. Con base a este las instituciones educativas elaborarían conjuntamente un Plan de Atención Psicoemocional.

Lo que sucedió fue que los departamentos de psicoorientación de las instituciones no dieron abasto para atender la avalancha de problemáticas que se han presentado. La ONU alertó a la comunidad internacional de un posible incremento de suicidios entre la población más vulnerable haciendo hincapié entre los estudiantes.

Con directrices claras por parte de Mineducación, antes del regreso de estudiantes, las instituciones educativas del país hubieran podido diseñar un Plan de Acogida Emocional, teniendo en consideración el estado psicoemocional de los educandos. Por el contrario, el ministerio se limitó a exigir un plan, pero sólo desde el aspecto sanitario.

En este momento docentes directivos, profesores y psicoorientadores además de esforzarse en el componente pedagógico y académico se han visto afectados por el componente comportamental de sus estudiantes por la falta de hábitos y el mal uso del tiempo en casa.

Es muy común ver a madres y padres de familia llegar a las instituciones a pedir ayuda para sus hijos, aduciendo que tienen muy mal comportamiento tanto en el hogar como en el colegio. Se ha incrementado la violencia verbal, física, robos, embarazos en adolescentes, intento de suicidios entre otros.

Sobre el diseño de un Plan de Acogida Emocional, que debe partir del aumento de personal especializado, se recomienda que tenga entre otros aspectos: 1) Conocimientos y diferencias de las emociones; 2) Actividades previamente elaboradas que sirvan para desarrollar y potenciar las competencias emocionales; 3) A través de diferentes estrategias expresar las emociones vividas durante y después del confinamiento. Recomendar actividades lúdicas pedagógicas; 4) Potenciar las capacidades de resiliencia como factor de protección ante las adversidades; y 5) Trabajar estudios de casos, ojalá a través del arte.