“Duque vive en un país diferente al real”: Sandra Ramírez

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Sandra Ramírez. Foto Sophia Martínez.

La senadora por el partido Farc y nueva vicepresidenta del Senado dialogó con VOZ sobre el nuevo periodo legislativo, los retos de la bancada de oposición, la difícil realidad de la juventud rural, la implementación del Acuerdo de Paz y el balance de la gestión del Gobierno nacional ante la crisis de la pandemia

Simón Palacio
@Simonhablando

-¿Qué importancia tiene para la implementación del Acuerdo de Paz el hecho que una excombatiente de las FARC esté en la segunda vicepresidencia del Senado de la República?

-Es importante reseñar que hoy existe un Estatuto de la Oposición gracias al acuerdo final de paz, firmado y ratificado por el Estado. La designación de mi nombre como vicepresidenta del Senado es un espacio que abre dicho Estatuto y representa un espaldarazo al proceso de paz que hoy permite la participación de las minorías, garantizando el derecho de estar en las mesas directivas del poder legislativo.

Esta designación demuestra que en el Senado existen sectores importantes que le apuestan a la paz y a la reconciliación. La votación, que estuvo por cerca de los 70 votos, evidencia esto que estamos diciendo. De igual forma, también demuestra que podemos dar pasos importantes hacía la implementación integral del acuerdo de paz. Desde esa tribuna, el propósito de la bancada FARC es seguir exigiendo el cumplimiento por parte del Gobierno de los compromisos firmados y ratificados en el proceso de paz.

Lograr la verdadera paz

-Desde perspectivas ideológicas distintas, se critica la presencia de las FARC en el Congreso. ¿Cuáles son los retos y qué expectativas tiene la bancada del Partido de la Rosa ante este nuevo periodo legislativo?

-Con dos años de experiencia en el Congreso, hay varios retos como seguir con nuestros proyectos de ley, continuar la actividad parlamentaria, lograr la unidad con las distintas fuerzas que componen la bancada de la oposición. Tenemos como prioridad pensar a futuro donde se avecina un nuevo panorama electoral.

Indudablemente el mayor reto y compromiso del Partido de la Rosa es seguir avanzando en la implementación del acuerdo de paz, no solo desde la pedagogía sino principalmente con nuestras acciones. Insistimos en el propósito de mirar a los ojos a la sociedad, que la gente se dé cuenta de lo que somos, lo que estamos haciendo desde distintos espacios que no se reducen a la participación en el Congreso.

Queremos demostrar que las curules que nosotros ocupamos no son nuestras, sino de la gente. En ellas no defendemos intereses económicos particulares, sino la implementación del acuerdo en sus puntos transformadores para lograr la verdadera paz.

Un campo abandonado

-Con tu nombramiento y declaraciones posteriores a los medios de comunicación, se abrió el debate sobre el proceso de reclutamiento en las filas de la guerrilla. Sabemos que ingresaste siendo menor de edad y que nunca te has arrepentido de la vida guerrillera. ¿Por qué crees que este punto despierta tanta polémica en la opinión pública?

-Lo primero que nosotros decimos frente a este tema delicado es que la decisión política de las FARC-EP fue acabar con la guerra, porque ella genera dolor, sufrimiento y crisis. Las cicatrices del conflicto aún no han sanado y somos conscientes de ello. Lo segundo que queremos resaltar es que las farianas y farianos hicimos un compromiso, vamos a la JEP a reconocer y comparecer por los hechos que ocurrieron en el conflicto armado, hechos que sabemos generaron muchísimo dolor, que no debieron haber ocurrido pero que ocurrieron. Vamos allá a reconocer esos hechos y a decir que hoy estamos aquí, con el compromiso intacto por implementar el acuerdo de paz.

Nosotros creemos, porque lo hemos visto en los ojos de las víctimas, que es posible el perdón y eso es muy importante. Eso nos compromete muchísimo más.

-Entonces, ¿Cuál fue la polémica que se desató la semana pasada?

-En esto hay muchos sectores de doble moral, que se creen los santos cuando todo el mundo sabe que desde sus escritorios se fueron firmado leyes contra el pueblo y que agudizaron la confrontación. Colombia sufrió y sufre aun hoy una guerra en el campo colombiano, originada por un abandono estatal, una guerra en la que forzaron a los jóvenes campesinos a buscar otros caminos porque el Estado no tuvo las políticas y programas para incluirlos en el futuro. La realidad de hace 60 años es la misma para la ruralidad hoy. No hay educación, salud, vivienda digna, proyectos productivos, menos una reforma rural integral.

Yo me refiero específicamente al campo, porque vengo de allá. En el campo es donde se está padeciendo el abandono estatal. Desde nuestra perspectiva, ha sido el Estado el que nos ha forzado siendo muy jóvenes a buscar otros caminos. El Estado nunca se preocupó con planes, programas y proyectos para el futuro de la juventud rural. Yo vengo de ese campo olvidado, donde persiste la violencia, pues el Estado solo llega violentamente con el propósito de agudizar las problemáticas del campesino, militarizando las zonas, como hoy exactamente estamos viviendo en regiones como el Cauca y el Catatumbo.

Sin embargo, insistimos que nuestro compromiso es ir a la JEP y comparecer. Como firmantes del acuerdo de paz nuestro propósito es buscar la verdad, justicia, reparación y sobre todo la no repetición de esta tragedia que ha sido la guerra.

Paz de micrófono

-¿Cuál es la valoración política y económica ante el manejo que el Gobierno nacional ha hecho de la crisis en medio de la pandemia del covid-19?

-Con toda sinceridad no sabemos hacia qué puerto está llevando Duque al país, no tiene una brújula. La realidad es que la pandemia desnudó con toda su magnitud las desigualdades sociales y económicas de la humanidad, pero que en el caso particular colombiano lo antecede un largo conflicto social y armado, así como el reciente estallido social de inconformidad como el manifestado en el pasado mes de noviembre.

Pero también tenemos la pandemia del hambre, de la violencia intrafamiliar, la pandemia silenciosa de la sobrecarga laboral. Asombrados miramos que el manejo que le ha dado el señor presidente se ejemplifica en más de 160 decretos que expidió y que de estos, solo seis o siete escasamente tienen que ver con el tema de salud pública. Los demás no tienen absolutamente nada que ver con estos momentos de crisis, de necesidades, de trapos rojos que vemos en las ventanas.

Desde la bancada de oposición hemos impulsado la iniciativa de la renta básica, que es un salario mínimo como una alternativa para que más de nueve millones de hogares tengan algo en sus hogares, contribuyendo así a dinamizar una economía golpeada. Pero este gobierno tiene oídos sordos, este gobierno vive en un país muy diferente al real.

-¿Miente el Gobierno Duque con respecto a la implementación?

Mejor no lo pudieron preguntar. El Gobierno miente, tiene una paz mediática, una paz de micrófono, una simulación de la implementación de los acuerdos. Mientras tanto sigue el asesinato sistemático de lideresas, líderes y firmantes del acuerdo de paz. El Catatumbo hoy vive un drama humanitario, con una masacre donde murieron ocho personas y más de 400 personas tuvieron que salir desplazadas. Debemos insistir en la paz, por garantías de vida, por un pacto político de no uso de las armas y de la violencia en el ejercicio de la política.

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