Desempleo, pobreza y protesta social

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Foto Boris Orjuela

Las preocupantes cifras del aumento del hambre y el desempleo evidencian el fracaso del neoliberalismo. Las carencias en los hogares van en aumento y la clase media se empobrece. El desempleo golpea a los jóvenes con mayor intensidad, lo que explica su combatividad en el Paro que ya completa 15 días

Iván Posada Pedraza

La encuesta publicada por el Dane, en semanas pasadas da cuenta que hay 21 millones de colombianos en condiciones de pobreza y 7,5 millones en extrema pobreza. Es decir, 28,5 millones de colombianos (más de la mitad de la población del país) viven con ingresos tan precarios, que no tienen acceso a una vida medianamente digna, es la negación de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales de estas familias colombianas.

Pobreza e ingresos

Con base en la metodología del Dane, una familia de cuatro miembros se clasifica como pobre si tiene un ingreso mensual igual o inferior a $1’310.000 o sea, $327.674 por cada miembro (per cápita), y en un hogar de cuatro miembros con un ingreso menor o igual a $549.000, $137.000 per cápita, se cataloga en pobreza extrema. Ahora bien, la canasta básica familiar para un hogar de cuatro miembros es de $3’488.577. Así las cosas, un hogar pobre solo alcanza a adquirir la cuarta parte (25 por ciento) de esta canasta, y una familia en pobreza extrema solo puede adquirir el 16 por ciento de esta. Con respecto al salario mínimo legal vigente ($908.526), el hogar pobre dispone de un ingreso ligeramente superior a este y en el hogar en condiciones de pobreza extrema, su ingreso es el 60 por ciento del mínimo. Es insostenible que 28,5 millones de colombianos subsistan con este nivel de ingresos tan precario. (ver tabla 1)

Tabla 1

Comparativo ingresos/canasta básica/salario mínimo

Valor Canasta básica Salario mínimo Legal vigente
$3’488.577 $908.526
Ingresos/mes
Familia pobre $1’310.000
Familia pobre extrema $549.000

Fuente: Dane

Pobreza y desempleo

Llama la atención que estos indicadores se presentan en las capitales de departamento, los centros de la actividad comercial e industrial que concentran gran parte de la población urbana del país. (ver tabla 2)

Tabla 2

Población/pobreza/desempleo

Ciudad Población * Pobreza (miles de personas Pobreza extrema (miles de personas Desempleo (% )
Bogotá 7’412.566 455.611 1’108.836 20,3
Bucaramanga 612.274 18.457 345.660 15,0
Barranquilla (AM) 1’206.319 797.114 246.345 11,6
Cali (AM) 2’227.642 934.356 346.438 19,3
Medellín (AM) 2’427.129 1’255.526 346.340 18,4
Cúcuta 711.715 389.370 137.890 22,5
Quibdó 130.825 61.487 22.240 21,9


Fuente: Dane, AM = Área Metropolitana; *datos con base en el censo del Dane 2018 Pobreza y pobreza extrema: miles de personas.

De la anterior tabla destacar que tres ciudades de las más importantes por su industria y comercio (Barranquilla, Cali y Medellín), que en principio deberían generar salarios decentes, al contrario, presentan altos índices de pobreza. Para las mencionadas urbes los porcentajes de pobreza y pobreza extrema con relación al total de población son 86,5; 57,5 y 66,0 por ciento respectivamente. Bogotá, que aporta el 20 por ciento del PIB nacional, tiene en cifras redondas, 1’500.000 personas en condición de pobreza y pobreza extrema, el 21 por ciento de la población de la capital del país.

A nivel nacional, en marzo de este año 468.000 personas engrosaron las filas de desempleados que ya suman 3,4 millones. Para el caso de las 13 ciudades y sus áreas metropolitanas la tasa de desempleo promedió el 16,8 por ciento. La informalidad del mismo modo se mantiene en explosivos niveles. Para las 23 ciudades y sus áreas metropolitanas fue de 49,2 por ciento (Dane 2021).

La encuesta del Dane al respecto concluye que “en 2020 la pobreza monetaria en Colombia alcanzó el 42,5 por ciento” y luego agrega: “mientras que el 25 de los colombianos pueden considerarse de clase media, solamente el 1,7 por ciento es de ingresos altos”. El director de la entidad, Juan Daniel Oviedo concluye: “ya no puede afirmarse que Colombia es un país de clase media, sino un país pobre”.

Las causas inmediatas

Lo anterior explica en gran medida, la inconformidad de la comunidad y su presencia en las vías públicas exigiendo soluciones de fondo a esta problemática que se agudizó aún más por los 15 meses de pandemia que azotan al país. A nivel macro, la inyección de recursos a la pequeña y media empresa es totalmente insuficiente para mantener los puestos de trabajo y por la otra, las simbólicas ayudas sociales a las familias informales las obligan a salir a la calle en busca de ingresos. El gobierno fue inflexible respecto a una renta básica temporal, recurso esencial para la subsistencia en medio de la pandemia y la crisis.

La juventud colombiana

El estimado del Dane es que los jóvenes del país son unos 10,9 millones, de los cuales el 33 por ciento, es decir, unos tres millones y medio (3’500.00), ni estudian ni trabajan.

A marzo de 2021 la tasa de desempleo entre los jóvenes era de 23,5 por ciento, mucha mas alta que en la población adulta, 16,7 por ciento (Dane).

Explosiva situación desde todo punto de vista. Es la población que está en la edad productiva y no puede realizarse laboralmente. Los que han logrado terminar un pregrado en una universidad privada, que no deja de costar hoy día 80-100 millones de pesos, no encuentran un trabajo acorde a la capacitación adquirida, muchos quedaron endeudados con el Icetex que igual exige el pago del crédito. Cuando se pueden vincular a un trabajo, el salario inicial es de 1-1,5 millones, suma que no guarda proporción alguna ni con el costo de vida ni con las expectativas laborales y personales luego de cinco años de estudios y gastos. Los jóvenes con alguna capacitación en tecnología, artes u oficios en el SENA, por ejemplo, tienen salarios de uno o dos salarios mínimos. Ya mucha gente trabaja por horas, por labor ejecutada, sin prestaciones sociales. Los contratos basura por tres meses y la tercerización es lo que predomina ahora en el mercado laboral. Estas, algunas de las causas del creciente inconformismo y de la presencia de la juventud colombiana en las calles.

Los objetivos del paro

Aparte de las causas económicas del paro, habría que agregar los factores sociales como el generalizado inconformismo por la corrupción y burocracia en el sector estatal, la pésima gestión administrativa, la ineficiencia de los mandatarios a todo nivel, entre otros. Así mismo el resto de sectores sociales del país tienen sus conflictos específicos y buscan una salida a estos. Estamos pues ante un profundo cuestionamiento nada más y nada menos que a la actual conducción económica y social del país.