Derechos laborales y protesta social

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Movilización en el marco del paro nacional en Puerto Resistencia, Cali. Foto Anllel Ramírez

El actual momento exige reflexionar sobre el papel del sindicalismo en la protesta social. Deben valorarse las perspectivas de lucha y las posibles acciones para afrontar los retos que se avecinan

Pola Mendieta (*)

El presente texto no pretende ser la voz del movimiento social en el Huila ni más faltaba, es solo un ejercicio discursivo frente a diversos temas que han surgido y que nos atraviesan con mayor intensidad desde el inicio de la pandemia y que desde el paro nacional se han ido evidenciando con la misma intensidad con la que nos atraviesan.

Se cumplen un año y tres meses desde el inicio de la pandemia y ya casi tres meses desde el inicio del paro nacional. Como mujer trabajadora, al igual que cientos de trabajadores en el Huila, revisamos el impacto que estos fenómenos o eventos tan importantes han generado en torno a los derechos laborales de la ciudadanía colombiana.

Igualmente, vale la pena reflexionar en torno a la dinámica de la protesta social y el actuar sindical en estos momentos y lo que se espera luego de este estallido social, con el fin de empezar a contemplar las perspectivas de lucha y posibles rutas de acción para afrontar los retos que se avecinan. Estas perspectivas de los contextos desde lo regional, sin duda, alimentara el debate en el contexto nacional.

El modelo de salud

Para empezar, es necesario hablar sobre la precariedad de nuestro sistema de salud a partir de la Ley 100 evidenciada de muchas maneras, en tiempos de pandemia, aun mas para nosotras las mujeres en materia derechos sexuales y reproductivos. Situación que reta al gremio médico, a la lucha feminista y al movimiento social en general, pero al mismo tiempo deja ver la responsabilidad del Gobierno nacional frente a las nefastas consecuencias que genera su paquidermia y poca eficacia en políticas que fortalezcan el sistema de salud, políticas que no permiten atender esta situación de pandemia con calidad y sentido humano.

El sistema médico actual desafía al gremio médico porque al estar en la primera línea de atención, estos han efectuado infinitas denuncias en radio, televisión y redes sociales, exigencias que siguen sin atenderse como es debido; por otro lado, el personal médico mantiene en condiciones de riesgo su propia vida y la de sus familias, sin salarios dignos, sin ARL, con contratos tercerizados que precarizan su labor y atentan contra la dignidad humana.

Frente a esto es preciso resaltar el trabajo realizado en el departamento del Huila de las compañeras/os de los sindicatos de Anthoc, Sindess, Anec, como también del Colegio Médico del Huila, quienes desde sus dinámicas de acción han sido fundamentales al momento de exigir cambios en el modelo actual de salud tanto a nivel privado como público.

De lo regional a lo nacional

¿Por qué esta reflexión arranca desde el sector salud? Porque desde allí se empezó a evidenciar todas las dificultades a nivel laboral que tendríamos cientos de trabajadores tanto formales como los mal llamados informales, que desde los diversos movimientos sociales los hemos denominado: trabajadores de la economía popular, dificultades que hoy día, más de un año después, fueron el caldo de cultivo para el paro nacional.

Estas afectaciones laborales producto de la pandemia, se han caracterizado por no ser resueltas desde el Gobierno nacional, todo lo contrario, las condiciones laborales se han desmejorado al suspender o cancelar contratos, situación que afectó a numerosos gremios, pero sobre todo a las mujeres y los jóvenes. Frente a lo anterior, es preciso recordar que el movimiento sindical desde el paro del 21 de noviembre del 2019 venía alertando sobre este tema.

A estas alturas del partido, como dicen por ahí, y ante la situación actual de la negociación estatal, es necesario pensarnos estrategias de articulación amplias y acciones contundentes, que vayan de lo regional a lo nacional y viceversa, para tener mayor fuerza al momento de la defensa de los derechos laborales con el fin de no perder todo lo obtenido hasta el momento en materia de estabilidad laboral, lucha que se ha dado en el marco de las movilizaciones sociales y que tanta sangre ha costado.

La clase trabajadora en la economía popular

Si lo anterior refleja la fragilidad en la que se encuentran los trabajadores formales, es aún más precaria la situación de los y las trabajadores de la economía popular, aquel amplio número de trabajadores para quienes no ha existido Estado que garantice trabajo, población que alcanza el 60% de la fuerza productiva del país, quienes dependen del día a día para su sustento y, para quienes durante las medidas de aislamiento, más la demora en las entregas de las ayudas gubernamentales los puso frente al dilema “no salgas si quieres vivir y ¿si no salgo de que vivo?”.

El anterior contexto fue lo que llevó a que sean las juventudes y las mujeres las que hoy día conforman las Primeras Líneas de resistencia en el paro nacional. Por lo anterior, es preciso seguir enarbolando la bandera de la “renta básica” y con enfoque de género; la cual garantizaría alimentos y vivienda a los sectores más vulnerables.

Las tareas del movimiento

En este punto es donde podemos contemplar los posibles caminos a recorrer como movimiento social, sindical, de mujeres, etc. Es indispensable tener claro que esta pandemia desnudó totalmente la lucha de clases, la confrontación ya no puede quedarse solamente en la negociación de pliegos, por ejemplo; negociación que sabemos no llegará a ningún lado luego de observar el comportamiento del Gobierno durante el paro nacional, luego de observar el tratamiento de guerra que se le ha dado a la protesta social, luego de observar las cifras de muertos y desaparecidos que aumenta todos los días desde el 28 de abril.

El accionar de los movimientos sociales debe continuar por la senda de la resistencia en las calles a través de las múltiples expresiones mostradas desde el 28 a la fecha, debe también dirigirse a exigir un involucramiento político para la defensa de la clase trabajadora como de los sectores vulnerables.

En ese mismo sentido, debemos seguir caminando hacia la ampliación de la conciencia colectiva teniendo claro que el proceso de paz fue el primer paso de este despertar; que esta emergencia sanitaria sea el segundo paso para ampliarla aún más, y que el grandioso paro nacional que no para, nos permita volcarnos a los territorios para acompañarlos promoviendo toda iniciativa de construcción de poder popular que ayuden no solo a contener los efectos de la pandemia, sino también para mitigar la violencia que se ha recrudecido desde el 2018.

Acompañar a las comunidades para rechazar las fumigaciones con glifosato, defender los páramos y el agua, comunicarnos con el campesinado para seguir denunciando la producción a pérdidas y el elevado costo de los insumos; y por último, promover espacios educativos y pedagógicos en cada uno de estos temas y en todos los que surjan.

(*) Secretaria de Recursos Naturales y Medio Ambiente CUT Huila