Del leninismo anticolonial a la revolución de Vietnam

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Ho Chi Minh

“Mas el pueblo que lo vio morir/ hoy más que nunca sentirá / ganas enormes de luchar / para lograr lo que él soñó / era un soñador tío Ho Chi Minh / era un poeta el tío Ho / era incansable Ho Chi Minh / era un valiente el tío Ho”: Alí Primera

Harold García-Pacanchique
@HaroldGarcia95

El 19 de mayo se conmemoran 131 años del natalicio de Nguyễn Sinh Cung, el hombre clandestino de mil nombres que mundialmente fue conocido como Ho Chi Minh, poeta, comunista y fundador del Partido Comunista de Vietnam, que en palabras de Fidel Castro líder de la Revolución Cubana “pertenece a la singular estirpe de los hombres cuya muerte es simiente de vida y perenne irradiación de estímulos y, por eso, continuará guiando hasta el triunfo total y definitivo, ya a las puertas, al pueblo vietnamita”.

Esta irradiación y estirpe fue la que lo caracterizó e hizo que su pensamiento se convirtiera en emblema de la lucha anticolonial de los pueblos de la tricontinental, es decir los pueblos pobres y subyugados por el imperialismo neocolonial en África, Asia y América Latina.

El llamamiento

Este carácter lo va a demostrar en el trasegar de su praxis como comunista, pero especialmente tras el término de la Segunda Guerra Mundial, al convertirse en el primer presidente de la República Democrática de Vietnam, el 2 de septiembre de 1945, en donde ante la presencia de alrededor de medio millón de personas en la plaza de Ba Dinh (Hanói), proclamaba la independencia y sentenciaba:

“Los franceses han huido, los japoneses se han rendido, el emperador Bao Dai ha abdicado. Nuestro pueblo ha roto las cadenas que le han aprisionado durante cerca de un siglo y ha ganado la independencia para Vietnam. Al mismo tiempo ha derrocado el régimen centenario de la monarquía y establecido un régimen de república democrática (…) Por estas razones, nosotros, el gobierno Provisional de la República Democrática de Vietnam, hacemos al mundo esta solemne declaración: Vietnam tiene el derecho a disfrutar de la libertad y la independencia y de hecho se ha convertido en un país libre e independiente. Todo el pueblo vietnamita está determinado a movilizar toda su fuerza física y mental, a sacrificar sus vidas y sus propiedades, para salvaguardar su independencia y su libertad”.

Este llamamiento pasará a la historia no solo por lo que significó poner fin a 80 años de colonialismo francés, sino por demostrar que los pueblos del mundo que se opusieron durante al Segunda Guerra Mundial a las fauces del fascismo debían poseer el inalienable derecho a la autodeterminación, puesto que, así como el pueblo de Vietnam se opuso al imperio japonés, también lo podría hacer contra cualquier fuerza neocolonial que quisiese sojuzgar su libertad.

El camino del leninismo

Para Ho Chi Minh la cuestión colonial se convirtió en un elemento fundamental en el desarrollo de su quehacer como revolucionario, pues su largo exilio y su activa militancia por la liberación de Vietnam, constituían su principal lucha teórico-práctica. Es en este sentido que, recordando su adhesión al leninismo, hacía referencia a los debates al interior del Partido Socialista Francés frente a las posiciones de continuar en la Segunda Internacional o desmarcarse y organizarse en la Tercera Internacional propuesta por los victoriosos bolcheviques de Lenin.

Recuerda entonces su primera lectura de las ‘Tesis sobre las cuestiones nacionales y coloniales’ publicada por el periódico L’Humanité, que le fue recomendada por un camarada de su partido al ver la inquietud del indochino por la figura del proceso bolchevique. Allí, en estas páginas, Ho Chi Minh encontró un argumento al cual sometería toda su producción político-militar en la defensa del marxismo y del Vietnam, refiriéndose de la siguiente manera a ello: “Si no condenas el colonialismo, si no apoyas a los pueblos colonizados, ¿qué especie de revolución es la que tú quieres librar?”.

Encuentra entonces en el pensamiento de Lenin un catalizador de los desarrollos propios del marxismo para su aplicación creadora en los países periféricos, en donde va a demarcar una línea heterodoxa que consistió en el fortalecimiento de la alianza obrero-campesina como principio marxista para la conquista del socialismo, la cual sería eficaz para el caso del Vietnam por su composición productiva, donde el 90% de la población se dedicaba a labores agrícolas impuestas por las lógicas medievales y del mandarinato.

Sobre la cuestión colonial

El entendimiento de los principios leninistas de organización le aportaron al Tío Ho una forma de interpretar los intereses del proletariado colonial y para el año de 1924, este juega un papel protagónico al interior del Partido Comunista Francés, haciéndose acreedor de la vocería del Partido durante el V Congreso de la Internacional Comunista, como representante de este y de las colonias francesas, lugar desde el cual realiza un magistral análisis de la cuestión colonial y de cómo la indiferencia de los partidos comunistas de los países colonizadores especialmente en los casos de Gran Bretaña y  Francia es enorme para denunciar la realidad de los pueblos explotados por sus naciones. Ante esta apatía sostiene en dicha intervención lo siguiente:

“Por ello, no resulta exagerado decir que mientras lo partidos comunistas británico y francés no desarrollen una política realmente activa respecto a las colonias, y mientras no entren en contacto con los pueblos coloniales, sus vastos programas serán ineficaces y ello porque van en contra del leninismo”

Su espíritu crítico rompe con la ortodoxia colonial que se enquistaba en el chovinismo rojo de dichos partidos, convirtiéndolo en un referente de los pueblos coloniales y de su defensa ante el comunismo internacional, haciendo de su pensamiento uno de los más prominentes en lo que durante la segunda mitad del siglo XX se va a conocer como los movimientos de liberación nacional.

En este mismo escenario Ho Chi Minh advierte una realidad partidaria sobre la cual también apunta sus criticas y es a la imposibilidad que tienen los partidos de mostrar la realidad de los pueblos coloniales por sus medios de prensa y agitación; ante dicha situación plantea:

“La prensa comunista tiene la tarea de informar a nuestros militantes de las cuestiones coloniales, de despertar a las masas obreras en las colonias y ganarlas para la causa del comunismo, pero ¿qué hemos hecho en este aspecto? Nada en absoluto”.

Victorioso

Esta postura lleva a que en los próximos años el militante indochino del Partido Comunista Francés, tome la iniciativa junto con sus connacionales de fundar el Partido Comunista de Indochina en febrero de 1930, donde en su llamamiento advierten del carácter revolucionario, anti colonial y de combate que desarrollarán sus filas:

“Los comunistas vietnamitas que luchaban por separado se han unido dando nacimiento al Partido Comunista de Indochina, es el partido de la clase obrera y se plantea ayudar al proletariado para que dirija la revolución que liberará a los pueblos oprimidos y explotados”.

Constituyendo una fuerza de vanguardia que le dará al pueblo de Vietnam una organización política que sobre las bases leninistas estará llamada a convertirse en “una brújula para los revolucionarios vietnamitas y el pueblo (…) el radiante sol que ilumina nuestra senda hasta la victoria final, hasta el socialismo y el comunismo”.

Victoria que no solamente se impuso sobre los colonizadores franceses, sino también contundente sobre el neocolonialismo de los Estados Unidos, al cual combatirá con ahínco hasta abril del año de 1975, cuando se decretaría su definitiva independencia, seis años después del deceso de Ho Chi Minh en 1969.