Debate sobre el Esmad en el Concejo de Bogotá

0
6305
Agentes del Escuadrón Movil Antidisturbios, Esmad. Foto Ernesto Che Jones.

En el marco del auge de la movilización social en el ámbito nacional y distrital, y bajo un contexto de alta represión, se llevó a cabo el debate “Protesta social y Esmad”

Redacción Bogotá

El 24 de febrero de 2020 se cumplen 21 años de la creación del Escuadrón Móvil Antidisturbios, Esmad, que, a pesar de haber sido estructurado mediante una directiva transitoria, hasta el día de hoy sigue reprimiendo la protesta social y dejando víctimas mortales, heridos y detenciones arbitrarias; como ha ocurrido en la actual coyuntura de paro nacional, que deja en el distrito la pérdida del joven Dilan Cruz. Es por ello que la concejala Heidy Sánchez, junto a sus compañeras de la bancada Colombia Humana – UP – MAIS, realizaron el debate de control político “Protesta social y Esmad” el pasado 10 de febrero.

En las barras del recinto Los Comuneros se encontraban jóvenes, estudiantes y defensores de derechos humanos que han sido testigos o víctimas del accionar de dicho escuadrón. Usaban parches en sus ojos con el lema “no más Esmad”, haciendo referencia a las personas que han perdido sus ojos por los disparos indiscriminados de este cuerpo policial, también alzaban carteles exigiendo su desmonte y homenajeando los rostros de las víctimas que ha dejado.

Cuando la copa se rebosa

La concejala Heidy Sánchez subió al atril principal con uno de estos carteles, en el que se leía el mensaje “que nadie más muera exigiendo sus derechos” y donde estaban los rostros de Nicolás Neira, Jhonny Silva, Miguel Ángel Barbosa y Dilan Cruz, todos asesinados por el Esmad; los dos últimos, durante la alcaldía de Enrique Peñalosa.

La concejala comenzó su exposición de la noción de protesta social del profesor Mauricio Archila, quien la define como el “conjunto de acciones sociales de más de diez personas que alteran temporalmente el orden para expresar intencionalmente demandas o presionar soluciones ante el Estado en sus diversos niveles, entidades privadas o individuos”. Asimismo, identificó que toda protesta está compuesta por actores, motivos, adversarios, modalidades y una distribución espacial.

Derecho a la protesta social

En cuanto a las modalidades, se hizo referencia a las movilizaciones, bloqueos de vías y confrontaciones: se evidenció que las protestas sociales vienen en alza de 1975 a 2015, como se refleja en el libro “Cuando la copa se rebosa”, que sistematiza 22.290 protestas durante el periodo, lo que equivale a 561 anuales y aproximadamente una y media por día. Se destaca que Bogotá es la segunda zona con mayor participación en protestas.

Por otro lado, en materia del acercamiento jurídico a la protesta social, se destacó que este derecho (artículo 37 de la Constitución) se define por dos elementos característicos: la interpelación a autoridades públicas o privadas; y ejercer presión ante el poder, por lo cual no es lo mismo que el derecho a la libertad de expresión, aunque están relacionados.

Es por ello que no son viables las propuestas de algunos sectores de protestar por los andenes y sin molestar; la sociedad viene movilizándose de diferentes formas y existen elementos esenciales que definen la protesta social como el bloqueo de vías, así lo ha establecido la jurisprudencia. En ese sentido, proteger el derecho a la protesta social es proteger esos elementos consustanciales a ella.

Infantilización

En cuanto al mediático protocolo desarrollado por la nueva alcaldía, la concejala Heidy Sánchez destacó que el incentivo a la “sanción social” promueve el enfrentamiento entre actores de la sociedad civil, y señaló que medidas como la de las “madres gestoras de paz” sólo cumplen el objetivo de infantilizar a quienes ejercen su derecho a la protesta y pone en riesgo a las mujeres que asumen ese rol, quitándole responsabilidades al Estado en la gestión de la conflictividad social.

Denunció también que la fuerza pública recurre sistemáticamente a las capturas masivas, alegando flagrancia del delito de obstrucción de vías públicas o un estado de grave alteración, lo cual en la práctica desarticula la movilización social, y la niega como derecho.

Recomendaciones

Para finalizar el debate de control político, la concejala presentó una serie de recomendaciones a la administración con el objetivo de llamar al compromiso irrestricto que esta debe tener para escuchar a quienes protestan, ofrecer soluciones para las problemáticas que se plantean y cumplir los compromisos pactados.

Dentro de las recomendaciones se destacan: la instalación y funcionamiento permanente de la “Mesa distrital de seguimiento al ejercicio de los derechos a la libertad de expresión, reunión, asociación y movilización social pacífica”; el respeto de la fuerza pública a las Comisiones de Verificación e Intervención; la suspensión de la práctica de capturas masivas; desmonte de los incentivos a la confrontación entre marchantes y el acompañamiento de las autoridades civiles (gestores de convivencia y entes de control) hasta el final de las movilizaciones.

También se recomendó la dotación de indumentaria de protección física para los defensores de derechos humanos y comisiones de verificación e intervención, que se respete la libertad de expresión en medio de la protesta y se den plenas garantías a la prensa y a quienes registran la movilización social. Para terminar, que se reformulen las funciones de los comités locales de DD.HH. de manera que haya mayores capacidades de remitir expedientes de investigaciones e incidencia en política pública.