Covid-19 y proliferación mundial

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Francia en confinamiento severo

Una visión sintética de los efectos del coronavirus en el ámbito mundial y los confinamientos severos en Europa, ante el rebrote

José Ramón Llanos

La virulencia y velocidad de propagación del covid-19 debió advertir al mundo científico y a los gobernantes de las grandes potencias que estábamos ante una pandemia nunca vista en la historia de la medicina. Desde los inicios se vio la incertidumbre, todavía es la hora que no se sabe con certeza cómo y donde comenzó el brote. La irresponsabilidad de Trump lanzó el infundio de que el virus había escapado de un laboratorio chino. Afortunadamente los científicos no le dieron ninguna credibilidad a esta versión.

Hasta finales del mes de diciembre se tenía la certeza que el coronavirus se presentó por primera vez en diciembre del 2019 en Wuhan, China. Según Reporteros Sin Fronteras los primeros casos se dieron el 20 de ese mes. Para el Centro Chino para el Control y Prevención de Enfermedades (CCDC) los primeros infectados se identificaron el 29 de diciembre. El 7 de enero ya los científicos asiáticos habían identificado el virus y rápidamente le informaron a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta difundió la información y los laboratorios quedaron habilitados para hacer el diagnóstico mediante la reacción en cadena de la polimerasa (PCR). Ya el 19 de enero aparecieron los primeros enfermos en Tailandia y Japón. A finales de enero la OMS declaró “la emergencia sanitaria internacional”.

Ahora ha surgido una duda sobre el origen y lugar de la enfermedad. El 10 del presente la Universidad Estatal de Lombardía informó que el primer contagiado de covid-19 fue un niño italiano tratado el 21 de noviembre como enfermo de sarampión, pero estudios posteriores corroboraron que era un infectado de coronavirus.

La propagación mundial

El hecho cierto es que los científicos inicialmente estuvieron desconcertados ante la rápida propagación del virus y su altísima letalidad, que hubiera surgido en Wuhan o en Italia, será corroborado por la ciencia algún día. Pero la realidad muestra que el primer trimestre de este año ya el mundo estaba asombrado por el hecho que ya conocía su contagio en casi todo el orbe. Además, su alta letalidad sembró temores en toda la comunidad médica y en una institución como la Organización Mundial de la Salud, OMS.

Las cifras muestran que nunca antes una pandemia había causado un tan elevado número de contagiados y de fallecidos en tan corto tiempo, apenas un año. Aún hoy continua la incertidumbre y estamos ante un conjunto de preguntas que el mundo científico todavía no le ha dado respuestas precisas. Por ejemplo, es sabido que quienes superan el coronavirus días o meses después quedan con graves padecimientos, en algunos casos son problemas de índole neurológica, psicológica, con alucinaciones visuales y auditiva. Otros pierden su capacidad de locomoción y tienen que pasar procedimientos en los cuales se les enseña a caminar nuevamente. Algunos quedan con problemas cognitivos, se han encontrado caso de lingüistas que superada la enfermedad quedan con falencias en el uso del lenguaje por que se les olvidan el significado de algunas palabras.

Otro problema aún no resuelto es el de las mutaciones, una mutación descubierta en Inglaterra se caracteriza por su rápida de propagación.

La complejidad de la actual situación de Europa

El mundo científico pronosticaba que el esperado nuevo rebote europeo no tendría la letalidad del primer brote. Incluso algunos médicos afirmaban que la debilidad del nuevo brote también estaría condicionada por el conocimiento del comportamiento del coronavirus, sumado a la disciplina de algunas etnias europeas como la alemana y el aprendizaje que habían hecho los italianos serían también moderadores del segundo brote.

Pero infortunadamente ninguno de estos pronósticos optimistas se ha cumplido. Países como Alemania y Holanda e incluso Italia que habían aprendido del primer rebote, en el caso de este último país y la disciplina de los ciudadanos de Holanda y Alemania eran utilizados como referentes del optimismo del segundo rebrote.

El manejo tan elogiado de Italia de nada ha servido. El rebrote es tan virulento que Yusepi Conte ha decretado un confinamiento a nivel nacional antes de la navidad por orientación del Comité Técnico Científico que le asesora. El fundamento de las orientaciones se basa en el hecho de que el país tiene el más elevado de número de muertos 65.011.

Mark Rutte primer ministro de los Países Bajos -país tan alabado hasta ahora por su bajo nivel de infectados y de muertes- tuvo que decretar el cierre de guarderías, colegios y escuelas, gimnasios, entidades comerciales, prostíbulos y museos hasta el 19 de enero, este es el confinamiento más radical aplicado desde marzo. Se debe destacar que dos meses antes había cerrado bares y restaurantes para controlar los contagios, pero todo fue inútil.

El gobierno británico, inicialmente renuente a adoptar medidas especiales anunció el 12 el cierre de bares, restaurantes, heladerías y otras zonas comerciales del este de Inglaterra. Una determinación más rígida es la prohibición de toda reunión social en un hogar con personas no habitantes en él. Y solo se permitirán reuniones en el exterior para un máximo de seis personas.

El gobierno nuestro aprenderá algo de lo acontecido en Europa

Ya sabemos que el más de un millón de contagiados y el de casi 40.000 muertos es debido a la incompetencia y pésimo manejo que de la pandemia ha hecho el presidente Iván Duque. Cuando en todo el mundo se sabía que el coronavirus entraba por las fronteras, no decretó el aislamiento del país sino cuando ya había 470 enfermos y cuatro fallecidos. Cuando decidió romper la cuarentena y darle la licencia al sector de construcción sin siquiera exigir el examen de un cierto porcentaje de los trabajadores que iban a involucrarse en estas actividades. Con el agravante que ya en el país se había publicado un artículo que narraba lo acontecido en Singapur donde se habían disparado los contagios precisamente en el sector de la construcción.

Para evitar una catástrofe sanitaria en los últimos días del año y los primeros del 2021, es urgente decretar una cuarentena similar a las de España, Alemania, Italia, Holanda y el Reino Unido. Es hora de que el presidente Duque cambie su política de proteger el capital y dejar en completa orfandad la salud y la vida de la mayoría de colombianos. Es la única forma de evitar el genocidio generalizado.

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