Corrupción en la Universidad Distrital: el hueso que entretiene al perro

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Movilización estudiantil.

Luego de que el exdirector del Instituto de Extensión, Idexud, William Muñoz, fuera denunciado por desviar cerca de 11 mil millones de pesos de la Universidad, al aceptar cargos y acogerse al principio de oportunidad, ha ventilado nombres de funcionarios y políticos del país, que estarían implicados en el delito. Al parecer, esta solo es la sombra de la corrupción que se come la institución

Carolina Tejada
@carolltejada 

Wilman Muñoz es el hombre más sonado en medio de la investigación sobre corrupción que se adelanta en la Universidad Distrital. Los entes de investigación han confirmado el desvío de cerca de 11 mil millones de pesos que el exfuncionario manejaba a través de una tarjeta de crédito del Instituto de Extensión de la Universidad Distrital, Idexud. Dichos rubros habrían sido destinados para pagar carros de lujo, joyas, viajes, hoteles, prostíbulos, etc.

El mencionado ingeniero fue denunciado el pasado mes de agosto por el rector Ricardo García, hoy fuera de su cargo mientras se adelanta la investigación. Se conoce que el rector se dirigió a la Procuraduría, desde el año pasado, pero solo hasta este año, y luego de tener suficiente documentación que respaldara la acusación, se realizó la denuncia.

William Muñoz, exdirector del Idexud, investigado por corrupción en la Universidad Distrital.

El acusado fue llamado a audiencia el 13 de agosto, por la Procuraduría General de la Nación. El desvío de recursos públicos, para ser utilizados en beneficio personal y de terceros, se habría dado en el tiempo en que ocupó su cargo, entre julio de 2012 y enero de 2019. En el proceso, Muñoz se acogió al principio de oportunidad, para obtener beneficios y rebaja de penas ante la Fiscalía General de la Nación. Lo que significa la aceptación de los delitos e irregularidades imputados por la Procuraduría General.

Hasta inicios del mes de octubre, el implicado habría revelado algunos hechos que salpican a varios funcionarios. En sus declaraciones ha afirmado: “Durante mi gestión, se cometieron delitos de corrupción administrativa contractual y financiera y pago de comisiones por presiones de funcionarios de la universidad o de políticos destacados del Gobierno nacional y distrital”.

En las audiencias en las que Muñoz ha participado, ha expresado que no estaba solo en estos delitos y ha señalado a varios funcionarios y políticos, de hacer parte de la cadena de corrupción por la que hoy es señalado. Entre las personas salpicadas está su denunciante, Ricardo García, el representante de egresados ante el Consejo Superior Universitario, CSU, Carlos Fajardo, Camilo Bustos, Olga Lucía Velázquez del Partido Liberal, entre otros dirigentes políticos de Bogotá. Además de ellos, causa impresión, que luego de salpicar al exsenador y candidato al concejo de Bogotá, por Cambio Radical, Samuel Arrieta, quien ha sido representante ante el CSU por varios periodos, afirme que, “nunca tuve relación alguna con él”.

Nada nuevo en temas de corrupción

Los temas de corrupción en la Universidad más importante del distrito han sido recurrentes. Cada año hay un nuevo escándalo que saca a la luz pública las acciones de unos cuantos funcionarios, que luego de iniciadas las investigaciones por malos manejos de recursos, contrataciones o concursos docentes, entre otros, se benefician de un silencio conveniente. Por arte de magia, el mejor aliado del crimen, es el silencio.

Este tipo de situaciones pasa por elementos que han sido explicados por varios docentes y quienes hoy denuncian este modus operandi, que va más allá de un funcionario de rango medio a quien ponen a firmar contratos.  ¿En dónde está el meollo del asunto?

La arquitectura institucional para la corrupción

Este primer elemento se explica cuando la misma administración en cabeza de funcionarios que han sido investigados por malos manejos en la universidad, modifican los reglamentos internos para permitir que situaciones anómalas se den con los recursos del alma mater.

Un ejemplo de ello es la modificación de los reglamentos internos, del estatuto orgánico, entre otros, a fin de beneficiar interés a conveniencia de los llamados corruptos en la universidad.  Ese es el caso del acuerdo 004 de 2013, con el cual el CSU, además de modificar la definición del Idexud, Instituto de Extensión y Educación No Formal de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, por el de Instituto de Extensión y Educación para el Trabajo y Desarrollo Humano, como lo indica en el artículo primero, también modificó su alcance y la facultad para ordenar sus recursos internos.

En este mismo acuerdo 004, en el artículo cuatro, se definió la delegación y ordenación de Gasto del Fondo Especial de Promoción de la Extensión y la Proyección Social al director del Instituto de Extensión y Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano. El artículo versa que, “dicho director queda facultado para suscribir contratos, convenios y demás proyectos de extensión, hasta por un monto inferior o igual a dos mil salarios mínimos mensuales legales vigentes… Esta Ordenación incluye la contratación que sea necesaria para la correcta ejecución de los mismos…”

Consultando con uno de los docentes de la universidad, Omer Calderón, quien ayudó a impulsar la Asamblea Consultiva, espacio que se creó años atrás para debatir democráticamente y plantear una reforma orgánica interna, que permita devolverle la universidad a la academia, por encima de la politiquería y la corrupción, afirma que este tipo de decretos son los que se han venido haciendo con el fin de modificar ciertos espacios de poder, para que sean funcionales a unos pocos en la universidad.

Según el docente Calderón, este decreto “le dio un amplio margen de autonomía al director del Idexud y creó un comité asesor o consultor encabezado por el rector. Esta decisión la toma el Consejo Superior de la Universidad, CSU, por algo…”. La pregunta que queda en el aire es: ¿cuál era el interés de estos funcionarios al decretar el acuerdo 004? Un año antes de esta decisión fue nombrado el susodicho ingeniero Muñoz, quien, hasta la fecha, fungió como director de este importante organismo de la universidad.

Este gangazo administrativo, como se le podría denominar a dicho acuerdo, y que pocos han analizado, le permitió al director del Idexud, fungir como gerente de una empresa y tener la libertad para aprovechar “la amplia capacidad de contratación de la universidad y los excelentes indicadores económicos, para entrar a competir ante otras entidades por amplios contratos. Este tipo de contratos, entre los que se encuentran: obras en Bucaramanga, con alcaldías locales de Bogotá, entre otros, le permite administrar los recursos a espaldas del Consejo Superior de la Universidad, lejos de que dichos recursos fueran canalizados para beneficiar al desarrollo académico y científico del campus”, afirma Omer.

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