Conversación con Aída Avella: “Que le pregunten a la izquierda”

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Clara López y Aída Avella despiertan simpatías en el país. Colombia tiene la alternativa de los cambios en las dos mujeres de la izquierda. Foto campaña.

“Yo soy feliz cuando nos ven o nos escuchan y vamos a todo lado”. “Queremos que nos pregunten sobre la deuda externa, la responsabilidad política de los pasados gobiernos y los ministros de Hacienda del pasado que se olvidaron cobrarle a las multinacionales las regalías”.

Redacción política

Aída Avella ya se acostumbró a leer los periódicos en los aviones. El trajín de ser la candidata vicepresidencial de la izquierda en Colombia la obliga a correr de un lugar a otro en el menor tiempo posible. No pierde la costumbre de escribir cartas a mano respondiendo a los ciudadanos y organizaciones sociales que la invitan a cientos de eventos, que lamenta no poder asistir. Se reúne en la mañana con ministros de la política o de la guerra para tratar de mediar en las soluciones de las problemáticas sociales de todos los departamentos que visita, y en la tarde, se toma una taza de café como cualquier parroquiana, en una cafetería o una plaza de mercado, que dice “hacen de oficina. Yo escucho la gente donde sea”.

Al lado de la coequipera Clara López analizan los pormenores de la campaña y planean las jornadas de trabajo por venir. Las dos convencidas que llegaran a segunda vuelta y que el país se unirá a su propuesta por los verdaderos cambios. Reparte propaganda por igual en aeropuertos o en las calles de Cali, Riohacha o Ibagué. VOZ habló con ella a cuarenta días de la elección presidencial y hace un balance positivo. “Tenemos cuerda para rato en la campaña”.

–¿Cómo va la correría de la campaña?

–Hemos recorrido las zonas más ricas del país y los problemas son los mismos en todo lado. Enorme desempleo y pobreza absoluta. Una situación social incontrolable porque hablan de cifras pero las soluciones no llegan: la corrupción es aberrante. En los recorridos por las regiones seguimos creyendo que el reencuentro de la Unión Patriótica ha tenido una gran acogida. En las ciudades y pueblos visitados nos dimos cuentan que los recuerdos de anteriores campañas de la UP siguen allí y se renuevan hoy. Otros que no conocieron la historia de la UP tienen una motivación especial para hacer parte de nuestra campaña política decente.

–El programa tiene puntos nodales para el bienestar de los colombianos.

–Es bien recibida nuestra propuesta que se complementa en cada una de las visitas, pues la gente es muy participativa, entregándonos papelitos con propuestas para el programa de gobierno. Pero lo fundamental son las peticiones de inversión social en beneficio de las comunidades, quienes se quejan porque nunca han sido consultadas para nada. Eso de la política pública tiene poco de pública.

–Vimos que sonó mucho su visita al Casanare. ¿Cómo la recibieron?

–Hablamos mucho con la gente en las calles, no perdemos el contacto personal. El Casanare fue una experiencia extraordinaria. De hecho fue la única parte donde no pudimos estar en contacto con los ciudadanos en las calles pues llevamos la lluvia a nuestra espalda. Ese día llovió mucho y para la gente fue un hecho verdaderamente importante pues era la primera vez después de muchos meses de sequía. Una sequía que le costó la vida de muchos animales pero las multinacionales que usurpan el agua sigue ahí como si nada.

–¿Y en la Isla?

–Fuimos a San Andrés y somos la única campaña en estar presentes con los raizales. Las autoridades raizales respaldan nuestra propuesta: la flota mercante. A veces, cuando presento la propuesta de cómo servirnos del mar en las ciudades del interior del país, parece que les hablara en “chino”, pero en San Andrés, los raizales están apropiados de la propuesta pues una flota mercante nacional puede ser no solo una posibilidad de empleo sino un verdadero desarrollo del potencial marítimo. ¿Por qué los demás países si la tienen y sí se usufructúan del mar aledaño a San Andrés? Cerca de la isla se ven los buques de todas las banderas, desde los rusos hasta los norteamericanos.

–Polo y la UP con respaldo de raizales.

–Sí, nos sentimos bien recibidos y nuestra propuesta caló en las angustias de una isla que no tiene agua. Y lo más importante es que nosotros reconocemos que no podemos soslayar la deuda que el país tiene con los pescadores artesanales o la pequeña pesca de la isla. O la pesca comercial que tenga beneficios para los nativos. Se puede hacer mucho, es cuestión de tener voluntad política y esa la tenemos nosotros.

–La campaña parece fría. No vemos debates serios ante la crisis social que vive el país.

–Es curioso que somos la campaña que queremos que nos pregunten de todo para calentar el ambiente electoral y emocionar a los ciudadanos para los cambios. Queremos opinar sobre temas económicos. El próximo mes tenemos una cita con Portafolio y les dije que ojalá tengamos preguntas de tipo económico, es que estoy cansada de las preguntas superficiales que a veces siento que nos toman del pelo. No.

Queremos que nos pregunten sobre la deuda externa, la responsabilidad política de los pasados gobiernos y los ministros de Hacienda del pasado que se olvidaron cobrarle a las multinacionales las regalías. Queremos que le pregunten a la izquierda las propuestas económicas. Tenemos una opinión en contra del modelo económico neoliberal impuesto por los grandes capitales que hoy ven en Colombia el paraíso.

–¿Se siente a gusto en los debates?

–Yo soy feliz cuando nos ven o nos escuchan y vamos a todo lado. A veces se vuelven aburridos los debates porque las otras campañas tienen un libreto aprendido y muy similar entre sí. Me aterra que nada proponen para el bienestar del pueblo. Se contestan entre sí pero no le dan argumentos al pueblo colombiano. Siempre les pido que le expliquen al pueblo colombiano de todo lo que son responsables.

–¿Tres temas de los que quisiera hablar en los debates?

–La deuda externa, la sostenibilidad fiscal contra los derechos fundamentales, y las regalías, pero no quiero que me pregunten si tengo mascota.