Contra la manipulación, verdad y movilización popular

0
198
El presidente Gustavo Petro y los ponentes de la reforma tributaria presentan modificaciones al proyecto fiscal. Foto Presidencia de la República

Editorial VOZ 3148

El gobierno del Pacto Histórico se ha iniciado en medio de grandes expectativas, debido a que es el primer gobierno de izquierdas de nuestra historia. Además, la sociedad colombiana, ante los nefastos resultados de la administración Duque, vio claramente la necesidad de cambios para desandar ese malhadado camino. Infortunadamente, los primeros meses de la presidencia de Gustavo Petro han transcurrido en momentos en que se manifiesta una profunda crisis del capitalismo.

Para algunos, el referirse a las condiciones en que Duque entregó el país al nuevo Gobierno no sería más que un pretexto para justificar presuntos errores cometidos por Gustavo Petro. Pero no hay tal. Es necesario reconocer que el calamitoso estado en que se encuentra Colombia tras cuatro años de la administración del Centro Democrático plantea dificultades que debe superar el Gobierno del Pacto Histórico.

Pero hoy este panorama se ha complicado aún más, pues muchas de las dificultades que estamos experimentado difícilmente pueden ser manejadas por los gobiernos de América Latina y aún algunos países del continente europeo. No olvidemos que las decisiones que toman las potencias integrantes del Grupo de los Siete determinan la marcha de la economía mundial.

La economía de Estados Unidos y de los países más importantes de la Unión Europea ya no solamente viven una desaceleración, sino que vislumbran un panorama recesivo. Como es sabido de todos, las crisis económicas hacen parte integrante del capitalismo, y tienen que ver con los mecanismos que utilizan para explotar la clase trabajadora y aún la clase media y de la forma de apoderarse de la riqueza de la sociedad por una exigua minoría que tiene el poder político y el monopolio de los medios de producción.

Un hecho inesperado, el conflicto ruso ucranio afectó la producción y los circuitos de comercios mundiales lo que disparó el precio de los combustibles y de materias primas esenciales para la producción mundial proveniente de la región de la guerra. Esto incrementó la inflación, llevó a los bancos centrales de las principales naciones del mundo a elevar las tasas de interés con lo cual se disparó la inflación y la esperada recesión que anuncian los analistas económicos.

Lógicamente, estos procesos económicos negativos están afectando severamente a los países latinoamericanos y africanos. Por tanto el gobierno de Gustavo Petro afronta las consecuencias económico sociales de este fenómeno y tiene el reto de superarlo creando mecanismos que disminuyan los efectos sobre la mayor parte de la población.

La prensa burguesa al servicio del gran capital y de los partidos derechistas ya está utilizando la crisis para cuestionar el gobierno del Pacto Histórico. Ya iniciaron la campaña de desinformación, ya le atribuyen la inflación y la depreciación de la moneda colombiana a Gustavo Petro, que tiene escasamente un poco más de dos meses de estar en la presidencia. Incluso Caracol con una gran desfachatez afirma: “Este gobierno de Gustavo Petro que tanto daño nos está haciendo”. Los desatinos son de tal entidad que pretenden endilgarle al presidente el hambre y la exclusión que padece el pueblo desde hace más de 100 años.

Para enfrentar el problema inflacionario, los Estados Unidos han decidido proteger su economía, tratar de reversar la inflación aumentando las tasas de interés. Con esta medida se busca encarecer el crédito, y así desestimular el consumo. Infortunadamente esta decisión afecta la economía de los países menos desarrollados porque los inversionistas nativos se lanzan a adquirir dólares para proteger su riqueza, los envían a los Estados Unidos para aprovechar las altas tasas de interés y la revaluación de esa moneda.

Todo este difícil escenario no va a ser abordado por la gran prensa colombiana con análisis ecuánimes y rigurosos. El uribismo y las fuerzas reaccionarias, que buscan evitar medidas como la reforma tributaria o la reforma agraria, van a utilizar la inflación, que afecta duramente al pueblo trabajador, para atacar al nuevo gobierno. Van a recurrir a campañas de miedo, a titulares manipuladores, atribuyéndole el problema económico, el aumento en los precios de los productos básicos a la izquierda que supuestamente no sabe gobernar.

Las marchas que han venido convocando empresarios y terratenientes son injustificadas pero los discursos y consignas mentirosas difundidos por los medios de comunicación inducen a decisiones equivocadas de algunos líderes populares que terminan haciéndole el juego a quienes siempre los han engañado.

Todos sabemos que siempre la verdad prevalece sobre la mentira y en esta ocasión también será así. Pero es necesario difundir con gran efectividad la verdad de lo que está aconteciendo y las mezquinas motivaciones de la burguesía que por primera vez se ve cuestionada y ve la posibilidad de que sus grandes patrimonios y las elevadas riquezas acumuladas por décadas de explotación del pueblo colombiano se vean afectadas por impuestos que tradicionalmente han evadido. Para lograr ese objetivo es necesario movilizar a todos aquellos que participaron en la campaña en favor de Gustavo Petro para defender las políticas del cambio, de inclusión y de implantación de la democracia en Colombia.

Debemos tomar las calles, debemos volver a ese espacio desde donde comenzamos a construir la victoria para defender allí lo ganado en las urnas.