Confinamiento estricto por 15 días: única salida

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Durante el fin de semana pasado, Bogotá experimentó un confinamiento estricto de tres días. La propuesta es que sea de 15, y con renta básica. Foto J.C.H.

Mientras el Gobierno nacional, el gran capital y los medios de comunicación insisten en arriesgar la vida de las personas con tal de mantener sus privilegios, científicos afirman que esta es la única forma de contener el Covid-19

Redacción Actualidad

Colombia experimenta su tercer pico de la pandemia del coronavirus. Era algo que la comunidad médica y científica había previsto para que, desde los gobiernos nacional, departamentales y locales se tomaran las respectivas medidas que hicieran lenta la propagación, mientras, con las vacunas, se consigue la inmunidad de rebaño.

Bogotá y Medellín adoptaron políticas como el confinamiento estricto los fines de semana para evitar aglomeraciones. Sin embargo, en la capital del país, el lunes 12 en horas pico hubo multitudes en Transmilenio. Ante las quejas en redes sociales, la empresa dijo que enviaban la flota de buses como si fuera un día de confinamiento, como era la determinación del gobierno de la ciudad.

A su vez, en un tuit la alcaldesa, Claudia López, explicó: “Hoy se evidencia gran incumplimiento de la cuarentena por parte de empresas que obligan a ciudadanos a ir a trabajar, arriesgando su salud y la de toda la ciudad”.

La situación demostró una vez más que, aun en crisis sanitaria, son los empresarios quienes determinan las políticas que deben beneficiar a las grandes mayorías.

Medidas reactivas

El presidente de la Federación Médica Colombiana, Sergio Isaza, se pronunció en este medio de comunicación, sobre la manera como se enfrenta el tercer pico de la pandemia, luego de que la burgomaestre capitalina decretara las medidas que incluyeron los tres días de confinamiento estricto.

Aseguró que estas son respuestas al no tener una planificación, lo que produce un aumento de contagios. Además, que esas reacciones corresponden a la aplicación tardía de medidas que se han debido aplicar mucho antes.

Por su parte, Román Vega, doctor en Administración y Políticas de Salud, señaló que desde los gobiernos se han venido repitiendo los errores de manera sistemática en lo económico, social y en salud al enfrentar los picos que ha habido. Porque se siguen produciendo aglomeraciones en medio de una circulación no controlada del virus.

“No ha habido apoyos efectivos para las familias en términos de ingresos como una renta básica para enfrentar la crisis de desempleo, y en salud los recursos fueron entregados a las EPS quienes no han sido efectivas en adoptar medidas para controlar la pandemia”, explicó.

Vega cree que el mayor fracaso se da en el proceso de vacunación por la restricción en el mercado de vacunas, monopolizado por los países ricos y por la presión de la industria farmacéutica para la especulación con los precios a través de las patentes.

“El Gobierno ha sido incapaz de enfrentarse a eso, no ha tenido iniciativa de exigencia de que la vacuna sea un bien público de acceso universal ni de innovación y desarrollo tecnológico y científico o alianzas para su producción, como lo han hecho México, Argentina y Brasil. Es grave que ni siquiera se haya terminado de vacunar el personal de salud”, advirtió Román Vega para quien la sumatoria de estos factores explica la repetición de los picos y el alto número de muertes.

Se repetirá…

Acerca de las posibilidades de que el país experimente un cuarto pico, se cree que es inevitable en la medida que se continúen haciendo las cosas como hasta el momento. Pues estos son provocados por temporadas de alta circulación y aglomeraciones, causadas por incentivos de mercado, transporte público y por festividades, situaciones que se estimulan desde los gobiernos, las grandes empresas y la “gran prensa”.

Como si fuera poco, hay que tener en cuenta que el problema estructural de pobreza, desempleo y miseria agrava la crisis, porque millones deben salir a las calles a rebuscarse.

Todo se empeora con la demora en el proceso de inmunización con los biológicos por la capacidad de mutación del virus, y se podría afectar aun la población vacunada. “Es tan poco el desarrollo científico que tenemos que no se han identificado las cepas que circulan en Colombia y lo que hay es especulación como lo ha hecho la alcaldesa de Bogotá cuando a comienzo de este año, para justificar su fracaso, supone que circulan cepas más agresivas, pero ni el Instituto Nacional de Salud ha sido capaz de identificarlas”, anota Román Vega.

Para mostrar la gravedad de lo que se viene, la psiquiatra y politóloga Carolina Corcho, quien además es vicepresidenta de la Federación Médica Colombiana, FMC, pone como ejemplos los colapsos de Barranquilla y Medellín, y asegura que la capital antioqueña debería estar cerrada. “La decisión de este Gobierno es pasar de largo, esperar que se mueran personas. Ellos tienen expertos que con argumentos muy pobres justifican eso, como el profesor Luis Jorge Hernández, director de maestrías de los Andes y asesor del Gobierno, quien después de todo este fracaso sale a decir que cuarentenas no, pero no lo sustenta científicamente”.

Miedo de los gobernantes

Cada vez más se crea una sensación de seguridad en la gente al invitarla a una normalidad laboral y en el comercio, acentuada con la llegada de las primeras vacunas. Ya no se habla del regreso a una cuarentena estricta de dos semanas, como la manera de detener la rápida expansión del covid-19.

No obstante, para varios integrantes de la comunidad médica y científica como Carolina Corcho la salida sigue siendo un confinamiento estricto por quince días, pero con ayudas económicas y una renta básica para 7,4 millones de hogares, que son alrededor de 30 millones de colombianos. De lo contrario, el país tendría una mortandad.

En un artículo para la Revista Sur, la politóloga argumentó que la limitación para llevar a cabo las cuarentenas es política, por el temor de los gobernantes porque les implica enfrentar intereses de la economía formal e informal, que con razón se oponen a estas medidas debido a la ausencia de políticas que les ayuden a solventar los déficits económicos producidos por la crisis, cuando los recursos existen. “En este contexto, es absolutamente inaceptable, que solo se hayan ejecutado 29 de 41 billones de recursos del Fondo de Emergencias para la pandemia, y que de estos solo tenga certeza de giros por 10 billones de pesos. A esto se suma la evolución tortuga del plan de vacunación que hoy está aplicando menos de 100 mil dosis al día, cuando requerimos por lo menos 230 mil diarias”.

Urge la renta básica

Además, comenta que con un equipo económico del que hace parte Luis Jorge Garay, se argumentó un proyecto de ley que se presentó al Congreso de la República, luego de haber sido entregado al presidente Iván Duque para ser decretado, pero que desechó. En este se dice cómo y dónde están los recursos para ejecutar ahora mismo la renta básica y otras medidas económicas, sin necesidad de una reforma tributaria.

Como complemento, se requiere aumentar el número de pruebas, los respectivos seguimientos, hacer los cercos epidemiológicos e incrementar el ritmo de vacunación.

La siquiatra señala que el Gobierno sabe lo que sucederá. Que el confinamiento estricto de fines de semana o acordeón, 4×3, como el que se hará en Medellín y Bogotá no contendrá el virus por la velocidad que ha adquirido, producto del fracaso de pruebas y rastreos que el Gobierno le entregó a las EPS.

Concluye que hay cierta tranquilidad en la sociedad porque se han desarrollado mecanismos de negación, que la gente quiere estar optimista, los mandatarios invitan a laborar y estudiar de manera presencial y ya no se quiere pensar en el virus, pero que la realidad prevé una inminente catástrofe.

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