Comunidades del Alto Sinú, en Refugio Humanitario

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Draga en el río Sinú.

Reclaman soluciones al gobierno

Agencia Prensa Rural

A través de la figura de Campamento de Refugio Humanitario las comunidades del Alto Sinú han declarado como grave la actual situación de derechos humanos que vive esa región y desde el pasado martes 10 de marzo se han instalado indefinidamente en el Puerto de Frasquillo, municipio de Tierralta, Córdoba.

Las frecuentes violaciones a los derechos humanos por parte de la fuerza pública, la falta de garantías para trabajar la tierra y el abandono estatal en materia de salud, educación, saneamiento básico y vías han llevado a las comunidades a declarar la situación de crisis humanitaria en la región del Alto Sinú.

Pese a las innumerables denuncias realizadas por las comunidades, representadas por la Asociación Campesina para el Desarrollo del Alto Sinú (Asodecas), la institucionalidad ha hecho oídos sordos frente a dichos reclamos y en contravía a lo esperado la situación se ha venido agravando.

Luis Carlos Herrera, presidente de la Asociación Campesina para el Desarrollo del Alto Sinú (Asodecas) destacó la firmeza y unidad de las organizaciones sociales y políticas del departamento de Córdoba y el respaldo al campamento Refugio Humanitario del Alto Sinú: Territorio de Paz y Exigencias del campesinado, iniciado en el corregimiento Puerto de Frasquillo, Represa de Urrá, Tierralta, desde el miércoles 11 de marzo.

Mediante documento radicado en las oficinas de autoridades locales, regionales e instituciones nacionales y la Empresa Urrá S.A.S., la junta directiva de Asodecas declaró ese lugar como un territorio de paz para exigir a las autoridades locales, regionales y nacionales que sean respetados los derechos fundamentales de las comunidades del Nudo del Paramillo.

“Las frecuentes violaciones a los derechos humanos, la falta de garantías para trabajar la tierra dignamente, el abandono del estado en materia de salud, educación, saneamiento básico y vías han llevado a las comunidades a una etapa de crisis, la cual ha sido denunciada públicamente por Asodecas. Pero dichas denuncias no han tenido ningún efecto al interior de las instituciones del estado y la fuerza pública, por el contrario pareciera agravarse cada vez más sin permitirle a los campesinos otra salida como lo es la legitima movilización pacífica”, indica el líder agrario.

Asodecas ha buscado por todas las vías interlocutar con las autoridades locales y departamentales, pero sus esfuerzos han resultado en vano, pues a los ojos de los representantes del poder público esta situación no merece atención.

Cabe anotar que cuando la alcaldía del municipio de Tierralta y la gobernación del departamento de Córdoba accedieron a hablar con las comunidades, pactaron con ellas prontas soluciones, pero dichas promesas se echaron en saco roto pese a haber firmado actas y haber empeñado su palabra en la Mesa de Interlocución y Acuerdo (MIA) departamental.

Por ello, las comunidades del Nudo de Paramillo se han declarado en Campamento de Refugio Humanitario, donde haciendo uso de su legítimo derecho a la protesta, exigen al Estado colombiano el cumplimiento de un pliego de peticiones en el que declaran la necesidad de poner fin a los bloqueos económicos por parte de la fuerza pública y a los operativos militares, el nombramiento inmediato de maestros, el cese de las fumigaciones con glifosato y las erradicaciones manuales, el cumplimiento de la licencia ambiental por parte de la hidroeléctrica Urrá y la reactivación de la MIA.

Es importante dejar en claro que esta movilización social es netamente pacífica, y que las comunidades indígenas y campesinas de la región del Alto Sinú esperan de la institucionalidad una respuesta honesta y positiva en la vía de poner fin a la grave situación de derechos humanos que se presenta en la región.

Hidroeléctrica Urrá

Desde la llegada de este megaproyecto, hace ya 22 años, tanto el medio ambiente como el contexto político, económico y social se vieron fuertemente afectados.

Muchas familias tuvieron que vender a precios irrisorios por presión de los paramilitares para que sus tierras fueran inundadas por la represa. Muchas de esas familias salieron desplazadas, otras se quedaron en las difíciles condiciones que significó la imposición de nuevas economías.

Hoy día, las acciones de la hidroeléctrica siguen afectando a las comunidades indígenas y campesinas del Alto Sinú, debido a que la hidroeléctrica tiene una máquina de dragado, la cual utiliza sin seguir las recomendaciones de las comunidades para facilitarles a estas la navegabilidad en el río, se presenta una exagerada presencia de cuerpos militares para, dice la hidroeléctrica, defender y cuidar la maquinaria.

Por esta razón, los campesinos decidieron tomarse la maquinaria y han decidido que ellos mismos se responsabilizarán de la vigilancia y defensa de la misma, evitando la excesiva presencia militar.

Las comunidades campesinas e indígenas del Nudo del Paramillo llaman a la comunidad nacional e internacional a cerrar filas en la lucha por los derechos de miles de hombres y mujeres que hoy padecen abandono oficial en educación, salud, vías, fuentes de empleo. La asociación ha buscado innumerables maneras y vías para que las inconformidades de los campesinos sean escuchadas por el estado.

Muestra de ello han sido las múltiples propuestas de instalación de mesas de negociación llamadas MIA a nivel municipal y departamental. En numerosas ocasiones tanto la alcaldía de Tierralta como la gobernación de Córdoba han incumplido como consta en las actas firmadas por dichas administraciones.

Aída Avella abraza a los campesinos

La presidenta de la Unión Patriótica (UP) y destacada vocera del Frente Amplio por la Paz en su visita por territorio cordobés anunció su llegada al campamento humanitario y al casco urbano de Tierralta para el jueves 19 de marzo, donde ratificará su apoyo a las movilizaciones campesinas por el pliego que contiene aspectos como nombramiento inmediato de maestros en todo el territorio por parte del municipio y el departamento.

No se quiere más banco de oferentes; cese de aspersiones aéreas con glifosato y erradicaciones manuales a los cultivos de uso ilícito; finalización al bloqueo económico en el Puerto de Frasquillo, cese a los empadronamientos, estigmatización, señalamientos y persecución a los campesinos y el alto de la intensificación de operativos militares en territorios donde permanece, habita o trabaja la población civil; cumplimiento de la licencia ambiental por parte de la Hidroeléctrica Urrá S.A. Reactivación de la MIA departamental y municipal.

Al cierre de esta edición, se conoció de un preacuerdo entre las comunidades y Urrá S.A. para el reinicio de la actividad de dragado.