Cómo los conquistadores aniquilaron a los indígenas

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La matanza del Templo Mayor. Publicada por Redacción ADN40 en 2018

En solo cien años, los invasores españoles aniquilaron entre el 85 y el 95 por ciento de la población nativa de América

José Ramón Llanos

Podemos entender fácilmente las razones por las cuales los indígenas colombianos derribaron las estatuas erigidas como homenaje a algunos conquistadores españoles, si hacemos un parangón histórico entre lo acontecido en Colombia desde los inicios del siglo XXI hasta hoy. Se imaginan ustedes lo que harían los nietos y bisnietos de las víctimas de los paramilitares de hoy si encontraran monumentos de Mancuso y los hermanos Castaño, dentro de 30 años.

Lo que harían con esos monumentos de paramilitares los descendientes de sus víctimas, lo están haciendo ahora los indígenas colombianos con los españoles que exterminaron a sus antepasados, se apropiaron de sus territorios, desnaturalizaron sus culturas y les robaron sus tesoros.

Sin embargo, cuantitativamente no son comparables las matanzas paramilitares con los exterminios de indígenas causados por los conquistadores europeos. El total de nativos exterminados es muy grande, pero no hay una cifra segura. Solo hay certeza de que el porcentaje de nativos exterminados oscila entre el 85 y el 95 del total que habitaban en el continente a la llegada de Cristóbal Colón, en 1492.

Las cifras del exterminio

Los historiadores, los demógrafos y los antropólogos que han estudiado los efectos demográficos de la conquista española no se ponen de acuerdo en la cantidad de habitantes de América en 1500. Quienes al calcular establecen una cantidad más baja, llamados los bajistas, hablan de ocho millones de habitantes y otros que sobredimensionan la población, llamados los alcistas, afirman que son 112 millones, según los estudios de Masimo Livi Bacci.1[1] Él considera que eran 30 millones de indígenas para esa fecha.

En cambio, William Denevan considera que en 1492 había 53 millones novecientos mil, distribuidos así: en el Caribe 3 millones, en México, 17,2; en Panamá 5,6; en los Andes 15,7; en la Amazonia y el Cono Sur, 8,6 y en Estados Unidos y Canadá 3,8 millones. Tampoco hay unanimidad en cuanto a las causas del exterminio de la población, unos le dan más importancia a la violencia armada contra los indígenas y otros consideran que la causa principal fueron las enfermedades que trajeron los europeos a nuestro continente.

Los demógrafos unánimemente aceptan que hubo una extinción total de los Tainos y también que hubo el despoblamiento de zonas enteras debido al desplazamiento de los nativos. Como se ve fueron los conquistadores quienes introdujeron en el continente las prácticas de los desplazamientos.

Las modalidades de los desplazamientos

Dos modalidades de desplazamientos, que devinieron instituciones, produjeron grandes estragos entre los nativos: el repartimiento y la encomienda. Ambas para procurar el traslado de los indígenas a las regiones donde más se necesitaran y se les adscribía a los distintos jefes que los requerían.

Hubo consecuencias extremadamente negativas de los repartimientos hasta el punto que Martin Aceña considera que esta desestructuración social de las comunidades causaba infertilidad, el suicidio y hasta el infanticidio de la población nativa.

El historiador Gonzalo Fernández de Oviedo denuncia: “La desaparición de los indios de la isla La Española y del resto de las Antillas es debida al agotador trabajo en las minas. Como las minas eran muy ricas y la avaricia de los hombres insaciable algunos hicieron trabajar excesivamente a los indios, otros no les daban de comer lo necesario”2[2]

Historiadores, antropólogos y demógrafos que han estudiado los efectos del “encuentro” de los europeos con los nativos americanos destacan que el colapso demográfico de los indígenas tiene múltiples causas. Por ello los índices de mortalidad de los indígenas en los 250 años posteriores al inicio de la conquista fueron causados por las armas, la excesiva explotación de la mano de obra, los desplazamientos y las enfermedades traídas por los invasores, claro que estas últimas produjeron el mayor número de muertos.

Las epidemias

A partir de la invasión del europeo a nuestro continente aparecieron una gran cantidad de enfermedades y pestes: la viruela, el sarampión, la varicela, la gripe, la malaria, la difteria, la escarlatina, el tifus, la tosferina, la hepatitis A, la poliomielitis, y el dengue3[3].

De todas las enfermedades traídas por los europeos la que causó mayores estragos fue la viruela, según Martin Aceña los primeros afectados con esta enfermedad se presentaron en diciembre de 1518 en Santo Domingo, La Española -hoy República Dominicana-. Según los administradores españoles en 1519 a causa de esta enfermedad había muerto la mayor parte de los indígenas.  Como es sabido los europeos no se bañaban con mucha frecuencia y a causa de esta enfermedad incrementaron esta costumbre ya que ellos decían que el bañarse tantas veces y juntos era la causa de la viruela.

La viruela también azotó a México y en un texto azteca se describen los padecimientos de los afectados: “Nos salían llagas en la cara, los pechos y la barriga; estábamos cubiertos de llagas agonizantes de pies a cabeza. La enfermedad era tan terrible que nadie podía hablar o moverse. Los enfermos se hallaban tan indefensos que solo podían tumbarse en la cama cual cadáveres, incapaces de mover las extremidades o tan siquiera la cabeza. Si se movían gritaban de dolor.”

Es necesario destacar que los historiadores mexicanos afirman que la viruela facilitó la conquista española de la capital azteca Tenochtitlán en 1521 ya que murieron muchos aztecas, incluso el sucesor de Montezuma, Cuitláhuac. Precisamente el 13 se conmemoraron los 500 años de esta derrota.

El testimonio indígena

Los textos aztecas narran así la llamada Matanza del Templo Mayor, donde se celebraba la fiesta de Toxcatl, allí se reunía todo el pueblo a cantar y danzar. Los españoles cierran todas las salidas del templo, entran al templo y atacan a los indígenas: “Cercan, transcribe Miguel León Portilla, a los que bailan, se lanzan al lugar de los atabales: dieron un tajo al que estaba tañendo: le cortaron ambos brazos. Luego lo decapitaron, lejos fue a caer su cabeza cercenada.

Al momento todos acuchillan, alancean a la gente y les dan tajos, con las espadas los hieren. A algunos les acometieron por detrás, inmediatamente cayeron por tierra dispersas sus entrañas. A otros les desgarraron la cabeza; les rebanaron la cabeza, enteramente hecha trizas quedó su cabeza”.

Este texto que recoge solo una pequeña parte de la larga historia de estragos causados por los conquistadores explica y justifica el odio que deben sentir los indígenas al ver los monumentos laudatorios de los verdugos de sus antepasados.

1[1] Masimo Livi Bacci. Los estragos de la Conquista. Crítica Barcelona., 2.006 p.18

2[2] Pablo Martin-Aceña. La Guerra Eterna. Grandes Pandemias de la Historia. Editorial Galaxia Gutemberg. Barcelona. 2021. P 95.

3[3] Ibid. P 97