Clavos calientes

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Enrique Santos Calderón, en reunión con Timoleón jiménez.

El “componedor”

Enrique Santos Calderón, hermano mayor del presidente Juan Manuel Santos Calderón, se ha vuelto una especie de “componedor” en los frecuentes litigios, impases y crisis de la mesa de diálogos de La Habana. Tras los recientes acontecimientos de Conejo en La Guajira y del ultimátum del mandatario a las FARC-EP por la fecha de terminación del 23 de marzo, que pusieron en peligro la continuación de mesa, Enrique Santos viajó a La Habana y conversó con Timoleón Jiménez. Esta conversación sirvió para ablandar las posiciones, sobre todo en el Gobierno, y abrió la posibilidad de reiniciar los diálogos con el regreso de los compromisarios farianos a La Habana. En el pasado el hermano del presidente ha jugado un papel muy activo en la solución de las contradicciones.

Enrique Santos Calderón, en reunión con Timoleón jiménez.
Enrique Santos Calderón, en reunión con Timoleón jiménez.

Diálogos tirantes

Los diálogos siguen tirantes. Hay bastante nerviosismo en la mesa en la medida que avanzan las partes en la discusión de los últimos temas, sobre todo por la presión de la parte gubernamental que quiere presentar resultados a toda costa el próximo 23 de marzo, sin tener en cuenta que hay contradicciones y que la mesa exige el respeto a la bilateralidad y a las decisiones de consenso. Un episodio que revela esta tirantez fue la cancelación que Justicia por Colombia, ONG británica, hizo de un panel sobre las mujeres y la paz, en Londres, con la presencia de dos mujeres de la mesa, una en representación del Gobierno y otra como vocera de las FARC-EP. Fue suspendido a pesar de estar todo organizado y preparado. El gobierno designó a María Paulina Riveros y la guerrilla a Alexandra Nariño, conocida como la holandesa de las FARC. Esta última fue vetada por la parte oficial, decisión arbitraria que no fue aceptada por la insurgencia que se negó a remplazarla.

Indiferencia absurda

Ni el Gobierno Nacional, ni los grandes medios de comunicación están preparados para el posacuerdo o el posconflicto como dicen ellos. Han guardado absoluto silencio frente a los crímenes del paramilitarismo contra activistas de derechos humanos, dirigentes sociales y militantes de la izquierda. ¿Qué garantías tendrán los guerrilleros que participen en la vida política del país? ¿Se repetirá la historia del genocidio de la Unión Patriótica? Son las preguntas que deben resolver. Lo de la “gran prensa” es infame, ni una palabra les merecen estos crímenes, como si fueran normales. Lo cierto es que hay una ola de asesinatos en distintas regiones del país que inquietan. Ya lo advirtieron los delegados de las FARC-EP en La Habana.

El rábula Ordóñez

El procurador general de la Nación Alejandro Ordóñez se está portando como un verdadero rábula al dilatar el proceso en el Consejo de Estado sobre la legalidad de su investidura en la segunda elección que lo favoreció y que dejó un manto de duda. Ordóñez no ha hecho sino interponer recursos, una y otra vez, para dilatar el proceso que no ha podido ser fallado en el Consejo de Estado. La magistrada Rocío Araújo dijo que cualquier otro recurso será considerado maniobra dilatoria.