¡Clamor de las mujeres por el cambio!

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Foto Sophie Martínez

Ante las retardatarias y oportunistas «soluciones» del Gobierno nacional para el logro de la equidad de género, las mujeres, el movimiento social de mujeres, las diversidades sexuales y las personas LGTBI exigen la responsabilidad del Gobierno con los acuerdos internacionales sancionados por el Estado contra la discriminación y por la igualdad de género. Además, exigen la implementación de lo pactado en La Habana frente a su pretensión de hacerlo trizas, contrarrestando y tergiversando los avances del Acuerdo de Paz en defensa del enfoque diferencial de género.

Escuchamos el clamor de las mujeres indígenas, afro, de las jóvenes, de las personas transexuales por los suicidios, por las desapariciones diarias de niñas, adolescentes, por la falta de un sistema democrático que responda por la vida de miles de mujeres víctimas de todo tipo de violencias de género. La falta de voluntad política del Gobierno nacional se manifiesta en su mala gestión ante la supuesta nueva normalidad, en medio de la pandemia, de la corrupción y ocultamiento de los contratos que aseguren la vacunación universal para todas y todos.

Al mismo tiempo, agudiza la situación de pobreza incrementa el desempleo y deteriora la vida de miles de mujeres. Por lo que aumenta la violencia intrafamiliar y el horror que se perpetúa en los cuerpos de las mujeres, de las niñas y personas LGBTI, cuya crueldad se expresa en el conflicto y la guerra. Sin embargo, el movimiento social de mujeres, las personas LGBTI, raizales, negras, indígenas, campesinas, académicas, avanzan en la unidad y articulación de sus reivindicaciones, a pesar de la crisis estructural y sistémica del Estado frente a la acumulación sin límites y a la agudización de la lucha de clases.

Las prácticas antidemocráticas de los señores de la guerra, del Gobierno insensible ante el sufrimiento de las mujeres, del asesinato de lideresas y líderes hacen que este 8 de marzo las mujeres exijamos el desmonte del paramilitarismo, el cese de la guerra y la democratización de la vida en Colombia.

La extrema derecha fundamentalista, niega y desconoce los reclamos de las mujeres, el avance de las agendas feministas. No logra entender el final del dominio de las elites y la vieja ideología burguesa que pretende mantener sus privilegios de dominación patriarcal sobre las mujeres. Incrustados en el poder, callan ante el feminicidio, el desempleo de millones de mujeres y las múltiples violencias de género.

Instrumentalizan y reproducen el poder político de control y de dominación que se ejerce contra las mujeres, sus sabidurías, sus discursos, sus cuerpos, territorio sagrado, negando y burlando su participación política. Manipulan el cambio en las relaciones de desigualdad entre los géneros. Somos conscientes que hay factores que impiden el desmonte del patriarcado, del machismo y sus privilegios, lo cual profundiza el control de la vida de muchas mujeres, la alienación y su subordinación.

Gran parte del movimiento de mujeres está en alerta hacia la transformación política, poniendo en el centro a las mujeres y a las diversidades sexuales para que se reconozca, a diferencia de la derecha excluyente, que la política también es la política de las mujeres.

Las comunistas y gran parte de los movimientos sociales compartimos y coincidimos con el gran Pacto Histórico, capaz de reconocer los avances y propuestas de todas hacia la construcción de una nueva sociedad incluyente, cuidadora de la vida, del clima y de la tierra.

Solo el reconocimiento político, económico y social de las mujeres permitirá el avance de sus luchas, por la transformación de la política, otorgándole a todos y todas la participación política, autonomía económica y trabajo digno para cambiar el modelo político, económico y social que asegure el bienestar antes que el beneficio negado a la mayoría de nosotras.

Promovemos la articulación de un nuevo poder popular que transforme la política, elimine la brecha de género, que origine la defensa de sus derechos específicos, los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Insistimos en la promulgación de la renta básica, la pensión universal, la pensión para las mujeres y la formalización del trabajo, la educación gratuita, la democratización de la cultura, de los medios de producción, con rostro, pensamiento y palabra de mujeres.

El clamor del movimiento social de mujeres, del feminismo y de las diversidades sexuales nos están dando las herramientas, los discursos, sus experiencias y sus prácticas políticas, con nuevas narrativas convocantes, hacia la construcción de un nuevo poder popular. Exigimos el diálogo con el ELN y el cese de la guerra.

Este 8 de marzo, nos declaramos en emergencia y en luto nacional por al aumento de los feminicidios, de la violencia de género, auspiciadas por la ineptitud del Gobierno, por el fallecimiento de más de 60 mil colombianas y colombianos a causa de la pandemia, los asesinatos sistemáticos de líderes, lideresas y firmantes de paz los cuales se dan en el país más desigual del mundo.

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