Cien años de Mario Benedetti

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Mario Benedetti

Muy joven, Benedetti hizo parte de la denominada Generación del 45, a la que también pertenecieron el notable novelista Juan Carlos Onetti y la consagrada poeta Idea Vilariño. En su fecunda trayectoria de más de siete décadas, cultivó con mucho éxito y amplia acogida popular los géneros de la poesía, el cuento, la novela, el teatro y el ensayo

José Luis Díaz-Granados

El 14 de septiembre de 1920 nació Mario Benedetti en Paso de los Toros, Uruguay. Su larga vida de hombre de letras y activista político lo consagró hasta la cumbre de los grandes de la literatura del continente mestizo (término inventado por él) junto con los escritores de la Generación del Boom, que llevaron de la mano a las gentes de Nuestra América al reconocimiento universal.

Muy joven, Benedetti hizo parte de la denominada Generación del 45, a la que también pertenecieron el notable novelista Juan Carlos Onetti y la consagrada poeta Idea Vilariño. En su fecunda trayectoria de más de siete décadas, cultivó con mucho éxito y amplia acogida popular los géneros de la poesía, el cuento, la novela, el teatro y el ensayo.

Militante de la izquierda desde los años 40, su lucha frentera contra los regímenes dictatoriales del Cono Sur (incluyendo el Uruguay de Bordaberry), lo llevaron a buscar asilo en España y luego en Cuba en 1973, donde desempeñó cargos de gran responsabilidad en la Casa de las Américas, junto a la heroína del Moncada, Haydeé Santamaría, Roberto Fernández Retamar y Manuel Galich, entre otros.

En 1971 había participado en la fundación del Movimiento de Independientes 26 de Marzo, con el que junto al movimiento de los Tupamaros, formaron el Frente Amplio, liderado por Líber Seregni y que años más tarde llegarían al poder con los presidentes Tabaré Vásquez y José Mujica.

La poesía de Benedetti, reunida en varios volúmenes bajo el título común de Inventario, abarca poemarios de enorme arraigo popular como La víspera indeleble, Solo mientras tanto, Poemas de la oficina, Próximo Prójimo, Contra los puentes levadizos, Quemar las naves, Yesterday y mañana, La casa y el ladrillo, en donde están contenidos sus poemas más conocidos: “Táctica y estrategia”, “Corazón coraza”, “A Roque”, “Allende” “Che 1997”, “Defensa de la alegría” y muchísimos más, todos hermosos, patéticos, inolvidables.

Su poema “Te quiero” es repetido todos los días por centenares de seguidores en diversos espacios del continente:

Tus manos son mi caricia,

mis acordes cotidianos,

te quiero porque tus manos

trabajan por la justicia.

 

Si te quiero es porque sos

mi amor, mi cómplice y todo

y en la calle, codo a codo,

somos mucho más que dos.

 

Tus ojos son mi conjuro

contra la mala jornada,

te quiero por tu mirada

que mira y siembra futuro.

 

Tu boca que es tuya y mía,

 tu boca no se equivoca,

te quiero porque tu boca

sabe gritar rebeldía.

 

Si te quiero es porque sos

mi amor, mi cómplice y todo

y en la calle, codo a codo

somos mucho más que dos.

 

Y por tu rostro sincero

y tu paso vagabundo

y tu llanto por el mundo,

porque sos pueblo te quiero.

 

Y porque amor no es aureola,

ni cándida moraleja

y porque somos pareja

que sabe que no está sola.

 

Te quiero en mi paraíso,

es decir que en mi país

la gente viva feliz

aunque no tenga permiso.

 

Si te quiero es porque sos

mi amor, mi cómplice y todo

y en la calle, codo a codo,

somos mucho más que dos.

Sus libros de cuentos emblemáticos son: Esta mañana, Montevideanos, La muerte y otras sorpresas, y entre sus novelas sobresalen: Quién de nosotros, Gracias por el fuego, El cumpleaños de Juan Ángel, Primavera con una esquina rota y de manera especial, La tregua (adaptada al cine en Argentina y México y a un sinnúmero de telenovelas que hicieron popular a la pareja protagonista: Martín Santomé, el empleado viudo y cincuentón próximo a jubilarse y Laura Avellaneda, la joven de 23 de quien Martín se enamora perdidamente.

Sus ensayos más notables son: El país de la cola de paja, Genio y figura de José Enrique Rodó, Letras del continente mestizo, El escritor latinoamericano y la revolución posible y El recurso del supremo patriarca.

Benedetti alternó su voz lírica con Daniel Viglietti, Joan Manuel Serrat y Nacha Guevara y recibió innumerables galardones por su trayectoria ejemplar, entre los más destacados señalamos: la Orden Félix Varela y la Medalla Haydeé Santamaría (1982), el Premio de Poesía Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, (1999), el Premio Iberoamericano José Martí, el Premio Internacional Menéndez y Pelayo (2005), el Premio ALBA de la República Bolivariana de Venezuela y la Medalla de Honor Presidencial “Centenario Pablo Neruda” (2004).

Este gran uruguayo falleció en Montevideo el 17 de mayo de 2009, rodeado del afecto y del reconocimiento de “los pobres de la Tierra” y de los amantes planetarios. Antes de morir dejó instituida una fundación que lleva su nombre, cuyo objetivo, más allá de preservar su obra es la de luchar por los derechos humanos y en especial por el esclarecimiento de los paraderos de los miles de desaparecidos en el Uruguay de finales del siglo XX.

En su portentoso poema escrito en memoria del presidente Salvador Allende, Benedetti cantó:

para matar al hombre de la paz

para golpear su frente limpia de pesadillas

tuvieron que convertirse en pesadilla

para vencer al hombre de la paz

tuvieron que afiliarse para siempre a la muerte

matar y matar más para seguir matando

y condenarse a la blindada soledad

para matar al hombre que era un pueblo

tuvieron que quedarse sin el pueblo.

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