Catatumbo: Regresar en medio de la guerra

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La comunidad de la vereda Aeropuerto La Pista no olvida la Cooperativa Barí, destruida por el conflicto armado en el territorio. Foto Jhony Freddy Cabrera

21 años después de la incursión paramilitar a la región del Catatumbo, la comunidad desplazada de la vereda Aeropuerto La Pista, del municipio de Tibú, retorna a la región. Comprometido con el Acuerdo de Paz, el pueblo catatumbero intenta reconstruir el tejido social destruido por el conflicto armado

Jhony Freddy Cabrera

La comunidad de la vereda Aeropuerto La Pista, del municipio de Tibú, Norte de Santander, tuvo que vivir uno de los episodios más crueles en la historia del conflicto armado colombiano. Durante la expansión y consolidación de los paramilitares en la región del Catatumbo finalizando la década de los noventa, las poblaciones se vieron forzadas a desplazarse del territorio ante la puesta en marcha de un plan sistemático donde asesinaron a sus líderes y lideresas.

El Bloque Catatumbo de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, al mando de Salvatore Mancuso, incursionó en el Catatumbo en 1999. Esta caravana de la muerte entró al territorio perpetrando incontables masacres, donde se pueden mencionar la Masacre Carbonera sucedida el 29 de mayo; la Masacre de Tibú el 17 de julio; y la Masacre de La Gabarra ocurrida el 21 de agosto. Además de incontables asesinatos y desplazamientos de la población catatumbera, quienes después de 20 años continúan sufriendo el flagelo de la guerra.

La vereda Aeropuerto La Pista

El 30 de agosto de 1999 aproximadamente a las 9 a.m. 150 paramilitares llegaron hasta la vereda Aeropuerto La Pista, ubicada en el corregimiento de La Gabarra, Tibú, y asesinaron a Bernabé Sánchez Medina, concejal de la Unión Patriótica (1997-1999).

El 24 de septiembre, los paramilitares realizan una segunda incursión. Rodean la vereda Aeropuerto La Pista, asesinan a Henry Fernández y torturan a Diomedes Pérez, ambos líderes sociales de la comunidad. Posteriormente convocaron a todos los habitantes frente a la Cooperativa Barí, Coobari, donde fueron declaradas objetivo militar y les dieron cinco minutos de plazo para desalojar el territorio, por lo cual las familias se desplazaron hacía territorio venezolano, dejando atrás sus hogares, dos escuelas, el colegio de bachillerato Agropecuario, el puesto de salud, dos cooperativas (Oro de la Frontera y la Bari), el salón comunal, la electrificación, la vía de acceso, cancha de microfútbol y fútbol, el cementerio, la iglesia católica y la evangélica.

Posteriormente, hubo personas que decidieron retornar a la vereda a recuperar un poco de lo que habían perdido, pero infortunadamente encontraron la muerte por parte de los paramilitares que mantienen el control de los accesos a las veredas y el tránsito por el río de Oro.

Renace la esperanza

Con la firma del Acuerdo de Paz, suscrito entre el Estado colombiano y la antigua guerrilla de las FARC-EP, y la creación del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, las comunidades de las verdeas Aeropuerto La Pista, Kilómetro 15 Río de Oro, Santa Isabel y Brisas de Frontera retornaron al territorio.

Las familias, organizaciones y víctimas del corregimiento comprometidas con la paz, reconciliación y reconstrucción del tejido social, como un ejercicio ciudadano, colectivo y de memoria, en el que las mujeres y hombres, niñas y niños, recuerdan los hechos con dolor, pero, igualmente, con la esperanza de un mañana mejor.

Para esto, a finales del 2020, lo primero que hicieron fue conformar con líderes de las veredas el Equipo de Paz y Reconciliación, cuyo objetivo fue iniciar el proceso de retorno de las familias desplazadas. El Equipo se dedicó a buscar a las familias y persuadirlas a que los apoyaran en el proceso de regreso a sus casas despojadas por la guerra.

Posteriormente, realizaron un censo de la comunidad, que representa 135 familias, de los cuales hay 80 niños y niñas. A partir de un esfuerzo colectivo y comunitario, se inicia el proceso de reconstrucción de la escuela en la vereda Aeropuerto La Pista, con las labores de limpieza de la fachada e instalación del techo. Aún les falta recursos para instalar la batería sanitaria, ventanas y puertas.

Abandono estatal

El proceso de reconstrucción de tejido social adquiere especial relevancia porque es un proceso comunitario, cuyo objetivo es resignificar la vida, recordar a quienes no sobrevivieron a la barbarie del conflicto armado y llamar a la reconciliación, a continuar trabajando por y con las comunidades, a construir desde el respeto y las diferencias. La consigna de las comunidades es que jamás se repita la guerra, que el triunfo de la muerte sobre la vida nunca vuelva a ser una realidad.

El proceso de retorno se ha realizado sin ningún tipo de apoyo estatal o de las ONG que hacen presencia en el departamento de Norte de Santander. Ellos y ellas han solicitado acompañamiento a la Alcaldía de Tibú, sin encontrar respuesta, por lo que han decidido enviar solicitud a la Unidad para las Víctimas para ser reconocidos como sujeto colectivo de reparación e iniciar la formulación del Plan de Retornos y Reubicación. La lucha continúa.

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