Carlos Lozano, la VOZ que sigue vigente

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Ilustración Gabriel Pérez Castellar, @cosmecastell

En la fecha de su natalicio, 19 de junio, VOZ hace un homenaje al recordado director de esta casa editorial, no solo como dirigente destacado en la búsqueda de la solución política al conflicto armado y la construcción de la paz democrática, sino también como dirigente político y periodista comprometido con las luchas populares

Redacción VOZ

La apuesta incansable por la construcción de una Colombia en paz y con justicia social, fue el mayor empeño del camarada Carlos Arturo Lozano Guillén, quien gracias a su práctica política y su ejercicio periodístico dejó un legado invaluable en la memoria de la historia política del país y del Partido Comunista Colombiano.

El 16 Congreso del Partido Comunista Colombiano realizado en 1991, definió al camarada Álvaro Vázquez del Real, como secretario general del Partido y en el primer pleno del Comité Central nombró a Carlos Lozano Guillén como director del semanario VOZ en remplazo del profesor universitario y dirigente comunista Álvaro Oviedo.

Desde 1980 Carlos estaba vinculado al equipo de redacción del semanario. Su primera columna en la página de opinión ya como director, se tituló Jacobo Arenas, guerrillero de la paz, la cual le da elementos al lector sobre la apuesta en la que encaminaría su labor periodística a favor de la solución política y negociada al conflicto armado.

Periodismo comprometido con la paz

Para Jaime Caycedo, actual secretario general del Partido Comunista, es importante resaltar el empeño y la consagración de Carlos al periódico, la entrega absoluta al trabajo periodístico, a buscar la noticia, a entender el contexto y establecer distintas relaciones con los diversos interlocutores del universo político.

“En esa labor se atrevió a conseguir aliados políticos, conjugó de manera inteligente el trabajo periodístico con el acercamiento hacia personalidades y sectores a las que pocas veces podemos acceder, por ejemplo, sectores de la Policía y de oficiales del Ejército, en la idea de conocer también sus opiniones sobre los efectos y consecuencias de la guerra y algunos de ellos planteando un compromiso de proximidad a la búsqueda de la paz”, resalta Caycedo.

Según el dirigente comunista, Carlos Lozano nunca ocultó su militancia ni renegó sobre los principios políticos e ideológicos del Partido. Con gran autoridad moral defendió la agenda revolucionaria frente a distintos medios de comunicación y sectores políticos del país, muchos de ellos del Establecimiento.

“En la comprensión de la solución política como un elemento central de la actividad y de la orientación del Partido Comunista, Carlos desempeñó el papel de garante, fue una de las personas indispensables en la búsqueda de ese propósito. Su preocupación por la situación de las personas retenidas fue la constante en la necesidad de lograr acuerdos humanitarios, produciendo confianzas entre las partes. Gracias a ese compromiso destacado se hizo merecedor del nombramiento como caballero en la Orden Nacional de la Legión de Honor, máxima distinción que otorga el Estado francés a un extranjero”, señala Jaime.

Otro aspecto destacado en la vida de Lozano fue el desarrollo que tuvo en su vida partidaria como un cuadro nacional de extraordinario desarrollo político. Recuerda Jaime: “Con gran ecuanimidad para analizar los problemas complejos y las situaciones delicadas en el trabajo de la dirección, demostró una extraordinaria madurez y sostuvo siempre planteamientos sólidos sobre situaciones que requerían de una definición y de una actuación decidida.

“Incluso cuando dijimos que su tarea fundamental debería ser el cuidado de su salud y concentrarse específicamente en el tratamiento de su enfermedad lo hizo con un gran sentido de compromiso, de abnegación y de esperanza. Siempre estuvo consciente de estar realizando una tarea y un compromiso, no pensando simplemente en una condición de vivir por vivir”. Para Caycedo la figura de Carlos Lozano Guillén es ejemplo de moral, de compromiso y de posición política.

Abrir el camino hacia la paz

En los recuerdos de la senadora Aída Avella, jamás se podrá olvidar el primer acto de masas del Partido después del atentado paramilitar que la dirigente sufriría en mayo del 1996. “Teníamos previsto intervenir Carlos Lozano y yo para incentivar el apoyo económico hacia el periódico. Mientras Carlos daba su discurso, tenía claro que para mí iniciaba una nueva vida fuera de Colombia. Sin embargo, y lo dije, no podíamos quedarnos en el dolor. Era necesario multiplicar nuestra lucha para enfrentar a los enemigos de la paz, de la patria, de la democracia. En Colombia se quedaban liderazgos, que como el de Carlos estaban ahí, abnegados hasta el final por el cambio político”.

Para Avella, Lozano ubicaba la importancia de seguir denunciando a quienes desde el poder le temen a los cambios y la democracia. “Aunque nosotros ya habíamos denunciado el Plan Golpe de Gracia, en mi caso, Carlos investigó todo sobre la responsabilidad del atentado. Habló de los paramilitares y los militares que en connivencia lo habrían planeado. Reiteró las denuncias sobre el genocidio y la situación violenta que se vivía en la época. Y ese día hizo pública la información que había llegado al periódico. ‘La próxima no fallamos’, decía la misiva. Recuerdo que su discurso lo terminó con una frase especial: ‘abriremos el camino para una patria más amable, democrática y de paz con justicia social’”.

Trabajo periodístico

Finalmente es importante destacar la labor periodística de Lozano al interior del periódico. Para Alberto Acevedo, destacado reportero revolucionario y veterano miembro del consejo de redacción del semanario VOZ, son muchas las facetas dignas a destacar del recordado dirigente, ya sea como redactor, columnista y después como director, labor que desempeñó hasta el último aliento de su vida.

“Pese a ser un miembro de la dirección del Partido, entendió que su labor como director era prioritaria. En diversas ocasiones ante las urgencias del trabajo al frente del periódico, no tuvo inconveniente en plantearle a sus camaradas que lo eximieran de algunas tareas partidarias para asistir a las que en el periódico consideró imprescindibles. Tenía una aguda visión periodística. Estuvo siempre al día en los temas que se debatían en el país en materia de política partidaria, de los acontecimientos en los demás partidos políticos, incluso los de la burguesía; de los acontecimientos al interior de las corporaciones públicas, pero tenía además una especie de antenita sintonizada en los demás problemas nacionales y regionales”, comenta Acevedo.

También rememora su asistencia puntual a todas las reuniones del consejo de redacción.  “Fue una especie de maquinita para la elaboración de páginas y materiales para la edición de cada semana. Eventos deportivos, culturales, del cine, de la ciencia, del deporte, de la juventud, de las mujeres, no fueron ajenos a las preocupaciones cotidianas de Carlos Lozano al interior del periódico”.

Según Alberto hubo siempre un interés permanente para que el periódico reflejara en la medida de lo posible y en forma oportuna, los acontecimientos de otros partidos comunistas y obreros, de las luchas de otros pueblos, de las tareas de solidaridad, de lo que el partido en su momento calificó como el internacionalismo proletario. Es clave destacar su extraordinaria capacidad para relacionarse con diversas personalidades del mundo de la cultura y la política, no solo a nivel nacional sino internacional.

“Un detalle importante fue la relación personal no solo con los demás integrantes de la redacción, sino también con los trabajadores del periódico, espíritu que siempre estuvo caracterizado por un vínculo fraternal y cálido”, cuenta Alberto.

Finalmente, en esta fecha tan especial el Partido Comunista y el Consejo de Redacción dan un especial especial reconocimiento a la familia de Carlos, sus hijas e hijos; su nietas y nietos, su amada esposa Faride, un núcleo que ha sabido unir afectos y camaradería, la cual ha impulsado a las orientaciones del Partido permanentemente.