Cambio Climático: Entre la evidencia científica y la negligencia política

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Emisión de gases de efecto invernadero continúa siendo una de las principales causas del calentamiento global. Foto J.C.H

Mientras las evidencias son claras sobre las trayectorias posibles del clima futuro, la política y la economía siguen la lógica del crecimiento ilimitado con maquillajes como el crecimiento verde, la economía verde o la economía circular

Sergio Salazar
@seansaga

Un nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), el más completo publicado hasta ahora desde el punto de vista científico, confirma con mayor contundencia que se vive un cambio climático acelerado a escala planetaria y que de no tomar decisiones políticas serias y rápidas se podrían experimentar puntos de no retorno en las condiciones climáticas, y por ende, en las condiciones biofísicas que dan soporte a la vida en la Tierra.

Por otra parte, la Organización Meteorológica Mundial presentó el informe anual sobre la situación del clima en 2020 en América Latina, y allí se resalta que se prevé que la región puede ser una de las más afectadas adversamente por los efectos del cambio climático.

Mientras las evidencias son cada más claras sobre las trayectorias posibles del clima futuro, y sus posibles consecuencias, la política y la economía siguen la lógica capitalista del crecimiento ilimitado con maquillajes como el crecimiento verde, la economía verde o la economía circular dentro del paraguas del llamado desarrollo sostenible.

El nuevo informe

El IPCC fue creado en 1988 para facilitar evaluaciones integrales del estado de los conocimientos científicos, técnicos y socioeconómicos sobre el cambio climático, sus causas, posibles repercusiones y estrategias de respuesta. Da soporte a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático en la perspectiva de cumplir su objetivo de estabilizar las concentraciones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en la atmósfera para evitar interferencias peligrosas en el clima global, la posibilidad de adaptación de los ecosistemas y de tener seguridad alimentaria, así como un desarrollo económico sostenible.

Ya van cinco informes, y se está desarrollando el sexto con entregas proyectadas hasta 2022 por los tres grupos que le componen: Ciencia (Grupo I), Impactos (Grupo II) y Mitigación (Grupo III). Del informe que se habla en esta nota es el del Grupo I presentado el pasado 9 de agosto, aunque se han filtrado a la prensa borradores de los otros dos grupos.

De la filtración del resumen para responsables Políticos del Grupo de Trabajo II, dio la vuelta al mundo un extracto que llama la atención por su rotundidad: “La vida en la Tierra puede recuperarse de un cambio climático importante evolucionando hacia nuevas especies y creando nuevos ecosistemas. La humanidad no”.

De la filtración de parte del informe del Grupo III, se destacan varios aspectos como: el crecimiento del consumo de energía y materiales es la causa principal del incremento GEI; la necesidad de lograr que las emisiones de CO2 lleguen a su máximo antes de 2025 y que lleguen al cero neto entre 2050 y 2075; evitar construir nuevas plantas de carbón o gas, y reducir la vida útil de las existentes; si se logra una reducción de la demanda energética, los retos de la mitigación se reducen significativamente.

Medidas inocuas

Dichas filtraciones son algo inédito ya que dicho panel de expertos se ha caracterizado por su discrecionalidad. Sin embargo, hay preocupaciones serias al interior del IPCC por la poca efectividad de las medidas tomadas hasta ahora y quizá a la falta de contundencia de los acuerdos de las Conferencias de las Partes (COP).

El informe del Grupo I es una contribución de 234 autores de 66 países, los cuales han considerado más de 14 mil publicaciones científicas.

Una novedad de este es que se presentan unas nuevas estimaciones en las que se muestran las probabilidades de cruzar los umbrales de 1.5 y 2 grados centígrados de calentamiento global en las próximas décadas y concluyen que salvo que haya una inmediata reducción a larga escala en las emisiones de GEI será imposible no cruzar dichos umbrales.

Tras conocerse el informe, el secretario general de la ONU mencionaba que es «un código rojo para la humanidad. Las señales de alarma son ensordecedoras y las pruebas son irrefutables«. La cuestión es que, si se sobrepasan esos umbrales, se tendrán efectos tales como: más olas de calor, prolongación de las estaciones y períodos cálidos y acortamiento de los fríos, cambios en los vientos, las precipitaciones, la nieve, los niveles del mar en las áreas costeras, y en los que la tolerancia humana y de los cultivos a esas temperaturas puede ser crítica.

América Latina

Respecto al informe del estado del clima en América Latina y el Caribe en 2020, las evidencias también son contundentes. Sucedieron las peores sequías que se hayan registrado en 50 años en el sur de la Amazonia y batió el récord de huracanes e inundaciones en Centroamérica.

El informe señala que se están dando efectos serios en la región con relación al aumento de temperaturas, cambios en los patrones de precipitación y tormentas, así como un marcado retroceso de los glaciares. En cifras, se resume que los eventos relacionados con el clima y sus impactos cobraron más de 312 mil vidas y afectaron a más de 277 millones de personas entre 1998 y 2020.

Desde el punto de vista social, se han dado pasos importantes en el reconocimiento del problema global causado por el modelo económico y político imperante de la modernidad: el capitalismo. Las huelgas juveniles por el clima han sido un ejemplo global de ello, así como las acciones promovidas por grupos como “Scientist Rebellion” (los que ayudaron a difundir las filtraciones de los informes de los grupos II y III del IPCC).

Hay mucho por avanzar, pero ya hay un camino andado que podría fortalecer la lucha popular para un cambio político y económico. En esa esfera es donde no se han evidenciado cambios de raíz. Se han implementado agendas como la de los objetivos de Desarrollo del Milenio y ahora la de los Objetivos de Desarrollo sostenible, pero en la praxis se sigue manteniendo la lógica del crecimiento económico para mantener las formas de acumulación y reproducción del capital.

A replantear el progreso

Eso no permite soluciones efectivas en el corto y mediano plazo como se requiere. Ya lo reconocen hasta dentro de los mismos centros de poder. El pasado mes, la Agencia Ambiental Europea a través de una breve comunicación concluye algo que es una verdad a voces: “El crecimiento económico está estrechamente vinculado al aumento de la producción, el consumo y el uso de recursos y tiene efectos perjudiciales para el medio ambiente natural y la salud humana. Es poco probable que pueda lograrse una disociación absoluta y duradera del crecimiento económico de las presiones e impactos medioambientales a escala mundial; por ello, las sociedades deben replantearse qué se entiende por crecimiento y progreso y su significado para la sostenibilidad global”.

Para ello, dicha Agencia plantea que hay alternativas como la economía del donut, el poscrecimiento y el decrecimiento. Dentro de esas escuelas, se puede resaltar que el decrecimiento es un punto de partida necesario y urgente ya que plantea la necesidad de reducir la producción y el consumo y definir objetivos más allá del crecimiento económico considerando el bienestar y la justicia social y ambiental.

De hecho, la filtración del informe del Grupo III lo deja entrever cuando revela los efectos positivos de la reducción de la demanda energética, es decir, en una reducción de la producción de mercancías. Durante la pandemia por la covid-19 quedó claro el efecto positivo de ello al reducirse los niveles de contaminación atmosférica en tan sólo unos días.

El riesgo de los tiempos de postpandemia es el enfoque de recuperación económica, lo cual llevará a un repunte en las emisiones de GEI como ya se evidenció en anteriores crisis económicas. En definitiva, un primer paso urgente en la búsqueda de la supervivencia de la humanidad deber ser el decrecimiento, sin embargo, la lógica llama a que el reto de la humanidad es un cambio de raíz en el sistema económico.