Caliwood: cantera del cine colombiano

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Jaime Acosta, Luis Ospina, Carlos Mayolo, Ute Broll y Eduardo Carvajal en el rodaje de Cali: de película (1973). Foto: Archivo Luis Ospina.

Andrés Caicedo, Carlos Mayolo, Luis Ospina y Ramiro Arbeláez fueron los pioneros de todo este movimiento contracultural, bohemio e intelectual alrededor del séptimo arte nacional

Mónica Andrea Miranda Forero

Cuando nos hablan de cine en Colombia, es fácil identificar películas como “La Estrategia del Caracol”, “Retratos en un mar de mentiras” y “Golpe de Estadio”, sin embargo, pocas veces tenemos en cuenta que, en la década de los setenta, mientras el narcotráfico y la guerra estaban haciendo cimientos para después dar paso a los dos grandes carteles más grandes, cuatro amigos en “La sucursal del cielo” se reunían para hacer un cineclub, que después se convirtió en el nacimiento de todo un movimiento contracultural, bohemio e intelectual llamado “Caliwood”.

Contexto

Es importante, para entender la historia de Caliwood, saber qué estaba sucediendo alrededor del mundo. Por ejemplo, en París se estaba viviendo el “Mayo del 68”, una de las huelgas estudiantiles más grandes a nivel mundial; en Estados Unidos, mientras tanto, se daba paso al estudio de arte fundado por Andy Warhol, además del movimiento “Hippie” que, si bien empieza a mediados de los 60, alcanza su climax a finales de la misma década, teniendo como bandera Woodstock, además de los coletazos que dejaba la Revolución Cubana (1959).

Andrés Caicedo, Carlos Mayolo, Luis Ospina y Ramiro Arbeláez, los fundadores de todo este fenómeno “Caliwood”, empezaron a retumbar en las librerías y en los medios de comunicación colombianos.

Ojo al cine

Se da entonces, la creación de la revista crítica “Ojo al Cine” y de varios filmes que, poco a poco, fueron llegando a las pantallas de los colombianos, por ejemplo “Azúcar”, una novela del año 1989 que reflejaba un claro panorama de lo que en ese momento era el Valle del Cauca a nivel social, político y económico u “Oiga, vea”, un microfilme que relata los VI juegos Panamericanos de Cali, pero no desde los participantes, organizadores o visitantes, sino desde las personas que no pudieron entrar a los estadios donde se estaba llevando a cabo el evento.

Como los dos ejemplos mencionados anteriormente, entre las creaciones de Caicedo, Mayolo, Ospina y Arbeláez, se puede hablar de títulos tales como “Angelita y Miguel Ángel” (1971), “Agarrando Pueblo” (1978) y “Carne de tu carne” (1983), entre otras. Así mismo, es importante hacer hincapié en que, alternamente, mientras estos trabajos en grupo sucedían, cada uno de los fundadores iba haciendo producciones por aparte, por ejemplo, Caicedo además de ser cineasta y “cinefílico” –como él mismo se autodenominaba– era escritor. Algunas de sus obras más importantes son: “Angelitos empantanados” (1995), “Calicalabozo” (1984), “¡Qué viva la música!” (1977), escritos que brindan una radiografía de lo que era Cali, la violencia y el narcotráfico de la época.

Los integrantes

En el año 1977, la obra de Andrés Caicedo “¡Qué viva la música!” es publicada y, el mismo día, Caicedo decide terminar con su vida, después de manifestar varias veces que vivir después de cumplir los 25 años, es una falta de sensatez y, después de injerir 60 pastillas de secobarbital, muere en su casa; A principios de 2017, Carlos Mayolo fallece a raíz de un infarto, dejando varias producciones fílmicas que hacen parte de la historia de Colombia, tales como la famosa novela “Hombres“ (1996) o “Cali, cálido, calidoscopio” (1985).

En cuanto a Luis Ospina, el 14 de junio del presente año cumplirá 70 años y, sobre su vida artística, el último filme que lanzó fue “Todo comenzó por el fin”, un documental que, entre entrevistas, imágenes, videos, anécdotas, lágrimas, risas y amigos, narra la historia del fenómeno Caliwood. Y, por su lado, Ramiro Arbeláez realizó su última publicación “Cali: cine, cultura y cinefilia” en el año 2017.