Brutalidad policial contra estudiantes de la Distrital

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Protesta de estudiantes en la Universidad Distrital

La comunidad universitaria ha decidido protestar ante los problemas estructurales causados por el retorno a las clases presenciales. El Esmad reprime la movilización y la Alcaldía de Bogotá no soluciona el grave problema que enfrenta la institución

Laura Doncel
@LauraDoncel1

Desde el pasado 19 de mayo, estudiantes de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas han sido víctimas de la violencia policial en el marco de varias manifestaciones que se han realizado en rechazo a las condiciones paupérrimas por las que se encuentran las distintas sedes de la institución académica. En otras palabras, el estudiantado viene exigiendo garantías para cursar sus estudios en condiciones dignas.

La comunidad de la Universidad Distrital ha optado por la movilización social a partir del mes de mayo debido a que varias de sus sedes no cuentan con servicio de agua, tienen problemas de electricidad. Así mismo, el estudiantado manifiesta que hay hacinamiento en las clases ya que se han incorporado nuevos programas a las ofertas académicas, sin las condiciones de infraestructura que estas demandan.

De igual forma, la comunidad se encuentra inconforme con las medidas que ha tomado la universidad después del confinamiento en cuanto a la modalidad de sus clases, en lo que la institución ha llamado “Modalidad presencial asistida por las TICS”. Para el estudiantado esto entorpece los procesos asamblearios y/o de manifestación.

Las exigencias

Parte de las exigencias del movimiento estudiantil es que se dignifique y se fortalezca la planta docente para que todos los proyectos curriculares cuenten con profesoras/es de planta y que se le pague a quienes son docentes de cátedra, ya que a muchos se les debe hasta más de dos meses de su pago.

El movimiento estudiantil de la Distrital reclama que se garantice la planeación y gestión óptima de la contratación de buses para las salidas de campo, espacios académicos que no se realizan desde hace un buen tiempo y que resultan indispensables para el proceso de formación. También se exige el mantenimiento y la mejora de los espacios físicos ya que se encuentran en un estado deplorable, entre otras peticiones que son obvias para estudiar con las mínimas condiciones.

Represión

Como es común en el país y particularmente en el Distrito, la respuesta ante las acciones de movilización ha sido la represión, tanto que según las y los estudiantes y sus colectivos que defienden los derechos humanos se reportan ocho heridos en la última manifestación pacífica en la sede Tecnológica, dos de ellos con heridas de gravedad.

Así mismo, el pasado primero de junio se registró que un estudiante ingresó a la Clínica Barraquer con afectación ocular luego de las manifestaciones en la Avenida Villavicencio, mientras que otro educando ingresó a la Clínica del Tunal por trauma cráneo cefálico severo.

En la sede Aduanilla de Paiba se reportaron cuatro heridos leves, en la sede de La Macarena dos y varios desmayos a causa del gas lacrimógeno usado de forma indiscriminada por agentes del Escuadrón Móvil Antidisturbios, Esmad.

Las promesas incumplidas

Cabe recordar las promesas de la alcaldesa Claudia López durante su campaña, en la que enunciaba discursos en favor de los estudiantes, las manifestaciones por sus exigencias justas y la propuesta de destinar los recursos necesarios a la universidad del Distrito para aumentar su número de cupos y mejorar sus condiciones. Estas promesas no corresponden a lo que la administración ha presentado ante el Concejo con el proyecto de cupo de endeudamiento y sus programas en materia de educación para la ciudad.

En este momento, según el cupo de endeudamiento presentado por la administración que se encuentra en debate de aprobación hasta el 7 de junio, se pretende destinar 1.41 billones de pesos para la educación superior, lo que en principio suena beneficioso para la universidad.

No obstante, la Alcaldía contempla dentro de sus políticas de educación iniciativas como la de “Jóvenes a la U” que, si bien beneficia a algunos jóvenes, también favorece convenientemente a las instituciones privadas, financiando programas en establecimientos educativos que no lo necesitan, en lugar de distribuir estos recursos en las sedes de la universidad pública de la ciudad garantizando que la juventud bogotana construya su proyecto profesional en la ella.

Propuestas

En conclusión, a la comunidad de la Universidad Distrital no le resta más que seguir generando acciones en busca de que sean escuchadas sus demandas. Por eso el pasado jueves 2 de junio se realizó una Asamblea General, en la que se concluyó que una de las tácticas de movilización será la implementación de mesas de trabajo por sedes para discutir el plan maestro de espacios educativos, solicitando a la administración de la universidad los estudios realizados y vigentes de la planta física para la realización del análisis pertinente.

El estudiantado también plantea la construcción de una hoja de ruta general que contemple no solo las necesidades inmediatas, sino también las exigencias estructurales, estableciendo plazos para la discusión de los puntos. De igual forma, se propone establecer mecanismos de presión con la Alcaldía Mayor y el Concejo para con ello construir una agenda de actividades que ya están proyectadas.