Barrio Policarpa: 60 años de lucha por vivienda digna

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Niños y niñas tuvieron por fin vivienda digna luego de la invasión revolucionaria del predio

El 29 de junio de 1961 se considera como la fecha en que se fundó el barrio más emblemático de la lucha viviendista nacional orientada por la Central Nacional Provivienda y el Partido Comunista. Homenaje a un territorio revolucionario en el corazón de Bogotá

Beatriz Guerrero
@laflormasroja

El Policarpa Salavarrieta se convirtió en uno de los barrios populares más emblemáticos de Bogotá. Impulsado con el apoyo de la Central Nacional Provivienda, Cenaprov, su proceso de invasión duró cinco años (1961-1966), y su éxito se debió en gran parte a la organización interna, el alto nivel de politización y a la profunda defensa contra los intentos de desalojo. A 60 años de su fundación, recordamos el papel del movimiento popular en la lucha por la vivienda digna.

La violencia y el problema de la vivienda

El despojo de tierra que se dio durante la violencia lanzó a las ciudades grandes masas de población rural que terminaría asentándose en las periferias y haciendo ocupaciones ilegales, que darían forma a los llamados barrios de invasión. Se abría así un capítulo en las luchas populares por la vivienda digna, que serían inauguradas con la creación del Policarpa.

El 13 de junio de 1953 el general Rojas Pinilla dio un golpe de Estado, y su régimen prometía ponerle fin a la violencia bipartidista. Sin embargo, la dictadura de Rojas transcurrió entre represiones y castigos contra todo aquel que estuviese en su contra, mientras que le daba continuidad a la agresión militar contra sectores organizados del campesinado colombiano, sobre todo a los comunistas en las zonas de Sumapaz, Tequendama y el sur del Tolima. Esto tuvo como consecuencia más de 200 mil muertos, donde se arrasaron los derechos humanos, se acabó con las libertades democráticas y los derechos sindicales.

Esta situación dejó un desplazamiento forzado de miles de familias que terminaron hacinadas en las grandes ciudades, las cuales, tras el inicio del Frente Nacional en 1958, no encontraron posibilidad alguna de acceder a la vivienda en planes oficiales o privados.

La Cenaprov

Antes de la violencia y la creación de la Central Nacional Provivienda, en Cali ya se presentaban interesantes luchas por la vivienda. En la capital del Valle del Cauca, entre las décadas de 1910 y 1920, trabajadores y pobres urbanos se dieron a la lucha por la recuperación de los terrenos ejidos para establecer barrios de habitación.

Las ocupaciones de estos se efectuaron de manera espontánea, individualmente y sin ningún orden urbanístico, haciendo montoneras de ranchos, chozas, caedizos o cambuches sin el trazo de calles, plazas ni parques, convirtiéndose en lugares de hacinamiento tugurial. Pero en la década de 1930 la situación se transformó.

El crecimiento de la población urbana caleña se aceleró, engrosándose la población trabajadora empobrecida. Además, apareció la seccional caleña del Partido Comunista, que, con la dirigencia de Julio Rincón, se logró que las ocupaciones de tierra urbana se hiciesen con un carácter más organizado.

Gracias al trabajo de Julio Rincón, quien fue diputado y concejal, se crearon organizaciones de inquilinos, en lo que se denominaron los Comités Provivienda. A pesar de que la violencia interrumpió la lucha por la tierra urbana, y aunque Rincón fue salvajemente asesinado en 1951, la experiencia de los comités Provivienda se mantuvo viva y se proyectó a Bogotá. Mediante los comités se impulsarían las exigencias la adjudicación de lotes con movilizaciones masivas y legales. Además, parte de su trabajo consistió en buscarle solución a los problemas derivados de la ocupación ilegal, hasta lograr la legalización y la consolidación de los barrios.

Provivienda en Bogotá

Tras el fin de la dictadura militar, los comunistas pudieron retomar su acción legal en la organización de las masas, entre las que se contaba la lucha por la vivienda. En la creación del Policarpa confluyeron desplazados que vivían como inquilinos en las zonas céntricas de la capital.

Para organizar a estas personas se creó la Federación de Comités Provivienda, con la que se buscaba la unificación de las acciones de los inquilinos contra los especuladores urbanos. En 1959 surgió la seccional de Provivienda en el barrio Las Cruces, integrada por dirigentes obreros y abogados. En la Junta Directiva estaban Pedro A. Salas, presidente; Alberto Arbeláez, vicepresidente; Hernando Meléndez, secretario general; Jorge Hurtado, tesorero; Juan de J. Ramírez, fiscal; el asesor jurídico Hernando Garavito Muñoz; y el asesor del movimiento obrero, Gustavo Osorio.

En aquella seccional, el dirigente Mario Upegui Hurtado comenzó ayudando a las directivas en la labor de garantizarle vivienda a los destechados, luego fue nombrado secretario, y finalmente sería presidente nacional.

Quien quisiera invadir debía integrarse a la organización para así poder garantizarle un lote. Se debían invadir los terrenos ociosos mediante la toma revolucionaria de la tierra en acciones masivas de inquilinos organizados.

Policarpa, invasión y ocupación

El barrio se levantó sobre unos terrenos baldíos situados en la zona ubicada entre la calle 1ª Sur hasta la calle 5ª Sur con Carrera 10ª, detrás del Hospital de La Hortúa, en un terreno desocupado propiedad del Instituto de Crédito Territorial. El 29 de junio de 1961 se puede considerar como la fecha en que se inició la ocupación. Rosa Buenaventura y su familia fueron los primeros en ocupar.

La ocupación se dio en medio una confrontación con la policía muy fuerte, donde la vida de los viviendistas estaba en riesgo. Pero fue una acción organizada, como lo señalaba Pedro Salas: se le hablaba claramente a la gente, en el sentido de que éste era un acto voluntario. Los que aceptaran, deberían estar en condiciones económicas y disponer del tiempo necesario para participar disciplinadamente en la acción a la hora, en el día y en el sitio que se acordara.  Así mismo se explicaba el riesgo que se corría al participar en una acción ilegal de acuerdo con la ley.

Desde el momento en que se inicia la invasión y se coloca la primera caseta en el barrio, el Estado busca desalojar y erradicar a los habitantes, pues no permitirían que el Policarpa se convirtiera en un ejemplo a seguir por otros destechados, y que los imitaran en otros terrenos baldíos de la ciudad. Sumado a esto, los habitantes del Pola debieron pelear contra el frío y la lluvia, así como contra la carencia de servicios públicos.

El Pola y el derecho a la ciudad

Las mujeres fueron centrales en la formación del barrio; eran las primeras en encarar a la policía que buscaba desalojar a los habitantes, y lo dotaron de su identidad, pues ellas propusieron el nombre, en honor a la heroína de la Independencia. Para la gente, sentirse pertenecientes a un lugar, hacerlo suyo y llamarlo con nombre propio, reconfiguró la concepción que se tenía del espacio.

Se estableció que el barrio era propiedad de la comunidad, por lo que los lotes no se otorgaron con títulos de propiedad privada. De igual modo, se construyó un espacio para el desarrollo de la vida social. Se creó la Casa Cultural, un centro deportivo y la escuela. Además, a los habitantes se los incluyó en cada uno de los aspectos del desarrollo del Pola. Para ello se formaron comisiones responsables en el cuidado del barrio.

El Policarpa fue revolucionario, pues fue una ocupación popular ubicada a pocas cuadras del palacio presidencial. Fue un proyecto secular, pues no incluyó una iglesia en su espacio. La gente misma gestionó los servicios públicos en el barrio y presionó al gobierno hasta lograr su legalización. Así la gente organizada desafió las políticas de vivienda, concentradas más en el mercado que en las necesidades de la gente.

Primera choza del barrio Policarpa Salavarrieta, justo detrás de La Hortúa