Baja el desempleo. ¿A qué precio?

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Lo primero que salta a la vista es la tendencia marcada hacia la llamada “tercerización”; que no significa otra cosa sino el empobrecimiento de la calidad del trabajo a través de la nómina paralela, mayor flexibilización del trabajo y jornadas extenuantes de explotación de la fuerza de trabajo.

Trabajadores

Nelson Fajardo

Se dio a conocer al público el reciente boletín técnico del Departamento Nacional de Estadísticas (DANE) de agosto, con fecha del 30 de septiembre de 2014, donde se consignan los principales indicadores del mercado laboral. Según los datos, el desempleo bajó significativamente en ese mes, al arrojar un indicador del 8,9%. Pero veamos la tasa de desempleo en el período 2010 a 2014, a 7 de agosto, para evaluar los resultados de las promesas de la primera campaña presidencial de Santos, reelegido para 2014-2018:

TABLA No 1:

Tasa de desempleo en Colombia (2010 a 2014)

AÑO TASA DE DESEMPLEO
2010 11.2
2011 10.1
2012 9.7
2013 9.3
2014 8.9

FUENTE: Dane

La Tabla Nº 1 muestra con claridad que, durante el período escogido, se dio un descenso en el desempleo, al pasar de 11,2% en 2010 a 8,9% en 2014; es decir, hubo un descenso de 2,3 puntos. Las ciudades con el mayor índice de desempleo, a 7 de agosto, fueron Armenia con 14,7%, Cúcuta llegó a 14,6% en el área metropolitana e Ibagué con 13,8%. Por su parte, las de menor desempleo fueron Bucaramanga AM (7,1%), Barranquilla AM (8,4%) y Cartagena (8,4%), según información del mencionado boletín.

Seguramente, los apologistas del gobierno están de plácemes ante semejante logro; pero una cosa es la apariencia y otra la esencia del asunto. La rebaja alcanzada tiene dos connotaciones: la una, es que empleo es hoy un concepto que encierra desde las actividades más degradadas hasta puestos de trabajo de alta calidad; y la otra connotación es que la frontera de la informalidad y la flexibilidad laboral se siguen expandiendo, cerrando casi todas las posibilidades a la estabilidad y la dignidad laboral.

Para poder entender las “nuevas” relaciones entre el capital y el trabajo es conveniente revisar otros componentes del llamado mercado laboral, en el que se expresan otros indicadores que nos ayudan a obtener una panorámica más completa. Veamos:

TABLA No 2:

Comportamiento de Indicadores del Mercado Laboral en Colombia (2010 a 2014)

AÑO TGP TO TD TD* TGP* TO*
2010 62.5 55.6 11.2 12.2 65.7 57.3
2011 62.8 56.4 10.1 10.4 66.5 59.1
2012 64.4 58.1 9.7 10.5 68.2 60.6
2013 64.6 58.6 9.3 10.3 67.9 60.8
2014 64.7 59.0 8.9 9.5 68.0 61.2

FUENTE: Dane, *13 áreas metropolitanas (AM) y a 7 de agosto.

Según los datos oficiales, somos 44 millones de colombianos censados, de los cuales participan en la intención de trabajar (TGP) 27.000.000 de colombianos en 2010; 27.632.000 en 2011, 28.160.000 en 2012, 28.464.000 en 2013 y 28.468.000 en 2014. Pero de estos trabajadores potenciales, están ocupados 15.012.000 personas en 2010, 15.363.392 en 2011, 16.539.908 trabajadores en 2012, 16.679.904 en 2013 y 16.796.120 en 2014. Es una población ocupada en crecimiento, pero al precio de dejar parada a la otra porción de la población que tiene intención de trabajar. Lo que muestra la incapacidad del sistema para absorber la abundante fuerza de trabajo.

El asunto es más claro si relacionamos la TGP con la tasa de ocupación y la tasa de desempleo (TD). Esta relación arroja los siguientes resultados: con la tasa de ocupación, 1.720.768 desocupados y con el desempleo tiene 3.024.000 personas desempleadas sobre los 27 millones que registra la TGP de 2010; para 2014, la cuestión queda en 2.533.200 personas desocupadas y con TD, teníamos 1.494.844 desempleados; es decir hubo una baja real.

El asunto cambia cuando observamos en qué sectores creció la economía, y los datos de la Tabla Nº 3 nos informan que:

TABLA No 3:

Distribución porcentual de la población ocupada por rama de actividad

SECTOR ECONÓMICO CRECIMIENTO
Comercio, restaurantes y hoteles 26.8
Servicios comunales, sociales y personales 20.4
Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca 16.8
Industria manufacturera 11.9
Transporte, almacenamiento y comunicaciones 8.1
Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler 7.5
Construcción 5.7
Otras ramas 2.8

FUENTE: Dane.

Lo primero que salta a la vista es la tendencia marcada hacia la llamada “tercerización”; que no significa otra cosa sino el empobrecimiento de la calidad del trabajo a través de la nómina paralela, mayor flexibilización del trabajo y jornadas extenuantes de explotación de la fuerza de trabajo. Es una forma velada de retorno a la explotación extensiva de la fuerza de trabajo ajena, propia del siglo XVIII y el siglo XIX, bajo la falacia de ser propietario de capital, enmascarada en la palabra de empresario.

Esta y otras modalidades de explotación de la fuerza de trabajo ajena hacen carrera, mientras el movimiento sindical persiste en una crisis estructural, que impide dar respuesta a muchos interrogantes, que permita desatar un movimiento en defensa del trabajo digno y de calidad.

Entre los interrogantes tenemos: ¿Ha cambiado la composición orgánica del capital tanto, que no necesitamos más obreros productivos ni nuevos procesos de industrialización? ¿Qué tipo de proletariado emerge cuando la participación en la ocupación la monopolizan el comercio y los servicios con el 47,2%, seguidos de la distribución; mientras que las actividades productivas pierden peso? ¿Está el movimiento sindical a tono con las demandas de lucha y reivindicaciones del nuevo proletariado emergente? Estos y otros interrogantes requieren de nuevos espacios de reflexión.