Apagón tampoco logra desestabilizar al Gobierno

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Efectos del apagón en Caracas.

Maduro habló de un plan de sabotaje en varias etapas: una de sabotaje interno; una de ataque cibernético, otra de ataque electromagnético y una final de incendio de una planta eléctrica

Alberto Acevedo

El apagón que sufrió el 80 por ciento de la población venezolana, a pocas horas de que el país se dispusiera a celebrar el Día Internacional de la Mujer, a media semana del regreso del autoproclamado ‘presidente provisional’ Juan Guaidó, en medio de un notorio desgaste de su imagen, y después de que, tras el fracaso de los planes intervencionistas norteamericanos, el presidente Trump había puntualizado que seguían “sobre la mesa todas las opciones”, lo que se diseñó como un caos generalizado que precipitaría un incontenible desbordamiento popular que daría al traste con el gobierno bolivariano, no se produjo.

Por sus proporciones, el ataque contra las instalaciones eléctricas del complejo de El Guri, es el más devastador que ha sufrido el país en toda su historia. No solo afectó al 80 por ciento de la población; los hogares se quedaron sin alumbrado eléctrico, las neveras no pudieron evitar que se pudrieran miles de toneladas de alimentos en un país acosado por las sanciones económicas de las grandes potencias. Los hospitales no pudieron atender a sus pacientes y la falta de energía paralizó industrias, comercios, escuelas, universidades y servicios de transporte y de recreación.

El apagón generalizado tenía como objetivo frustrar cualquier intento de estabilizar el país por parte del gobierno bolivariano, tras el fracaso del intento de insurrección que comenzó el 23 de febrero, con un pretendido intento de cruzar la frontera común con Colombia, con el pretexto de una ‘ayuda humanitaria’, que era otra forma de intervención en los asuntos internos de Venezuela.

Alta sofisticación del atentado

El retorno de Guaidó no fue acompañado de una revuelta generalizada y triunfal, que arrastrara a toda la población. Tampoco se produjo una avalancha de deserciones en las Fuerzas Armadas Bolivarianas. La insurrección se quedó en el mero frenesí de los grandes medios de comunicación, especialmente las cadenas radiales colombianas, RCN y Caracol.

Tras conocerse las proporciones del sabotaje, el presidente Nicolás Maduro dijo que el gobierno estaba tomando los correctivos necesarios y de manera urgente. Habló de una “guerra eléctrica”, pues aunque las instalaciones de El Guri tienen problemas de mantenimiento, conseguir paralizarlas implica una obra de alta ingeniería de la que solo dispone una potencia extranjera. Maduro habló de un plan de sabotaje en varias etapas: una de sabotaje interno; una de ataque cibernético, otra de ataque electromagnético y una final de incendio de una planta.

Siendo El Guri la mayor planta hidroeléctrica de Venezuela, la segunda más importante del continente y la mayor de la región andina, no dudó en señalar a los Estados Unidos como autores detrás del atentado. No es casual que el senador Marco Rubio anunciara antes del apagón, que Venezuela viviría “la más severa escasez de alimentos y de gasolina”. Y otros representantes de la caverna republicana, antes que llamar a la solidaridad con Venezuela, lanzaban expresiones burlescas e ironizaban con la tragedia, no obstante que una semana antes se llenaban la boca diciendo que era urgente la ‘ayuda humanitaria’.

La justicia se hará cargo

El criterio de responsabilidad anotado por Maduro, coincidió con la opinión de un analista de Forbes que reconoció que Estados Unidos tiene la capacidad para realizar un ataque informático capaz de paralizar todo el sistema eléctrico en Venezuela, afectado de antemano por problemas presupuestales. Opiniones similares expresaron el multimillonario Robert Murdoch y un analista de Sky News.

La idea de que se trata de un plan generalizado que busca a cualquier precio paralizar la economía venezolana, para precipitar estallidos de inconformidad popular, la confirma el hecho de que aún no se había restablecido completamente la normalidad en el abastecimiento de electricidad al país, cuando el miércoles 13 de marzo, explotaron dos tanques en la empresa mixta de suministro de crudo Petro san Félix, situada en la localidad de San Diego de Cabrutica, en el estado de Anzoátegui, al oriente del país.

El presidente de la estatal Pdvsa dijo que “la derecha y su marioneta” (Guaidó) atacaron los tanques de almacenamiento para “afectar la producción petrolera”, pero “la justicia se hará cargo de tanto odio demostrado hacia el pueblo”.

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