América Latina y una nueva década perdida

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La actividad productiva en Latinoamérica tardará varios años en recuperarse. Pescador en el río Amazonas en Leticia. Foto Alev Takil

El atraso estructural de las economías latinoamericanas se incrementa con las secuelas de la pandemia. La CEPAL y el FMI estiman que la región experimentará un retroceso económico de 10 años que se traducirá en cierre de empresas y la pérdida de millones de puestos de trabajo en la región

Iván Posada P.

Finalizando 2020 las diferentes entidades gubernamentales y los organismos internacionales hacen sus respectivos pronósticos de la evolución de la economía en el marco de la pandemia que ya se prolonga ocho meses con la perspectiva de nuevos picos en Europa y en América Latina. Estados Unidos por su parte, privilegió la economía en detrimento de la vida de millones de norteamericanos y llevó a cabo una errática conducción de esta. Todo indica que estas estadísticas se quedan bastante cortas frente a la realidad de cada país y continente.

Década perdida

El cálculo mas optimista habla de una reducción de las economías latinoamericanas del 8 por ciento en promedio,1[1] el doble de Estados Unidos. El PIB de América Laina y el Caribe disminuirá en promedio 9,1 por ciento en 2020. “Tenemos una contracción como no la habíamos visto en 100 años. Estamos ante una nueva década perdida y el PIB per cápita va a retroceder a niveles de 2010″, indicó la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, en el Informe Especial No. 5, Covid-19, CEPAL, julio 2020). Igualmente se proyecta que 2,7 millones de empresas cierren su actividad económica en Latinoamérica a causa de la pandemia, con lo cual el número de desocupados llegará a 44 millones de personas (un poco menos que la población total de Colombia), con una tasa promedio de desempleo de 13,5 por ciento, un aumento de 18 millones con respecto a 2019. En tanto la informalidad de la región llegará a 54 por ciento de la población económicamente activa (PEA). Por sectores económicos, de acuerdo a las proyecciones de este organismo, los más afectados serían la industria, la construcción, el turismo y el comercio.

Gráfico 1 Perspectiva económica por regiones.

*2020 corresponde a proyecciones.

Fuente: Perspectivas Económicas Globales del FMI

Alfredo Coutiño, director para América Latina de la firma Moody’s Analytics, estima que, por países, los más golpeados son aquellos más vulnerables en cuanto a sus sistemas de salud pública y sus economías (Ecuador, Perú, México, Argentina, Brasil y Centroamérica).

El FMI por su parte, en su informe de julio de 2020, coincide con el de la CEPAL cuando afirma que la crisis de la región es “la peor contracción de los últimos 100 años”. Agrega luego que la economía mundial cae más de lo previsto, lo cual aumenta los impactos externos negativos sobre la región.

Colombia, por ejemplo, espera que finalice 2020 con un crecimiento de 4,0 por ciento, y para 2021 el retroceso sería de -8,2; para los demás países de la región se espera un comportamiento similar. (gráfico 1)

Las potencias económicas

China, la segunda economía mundial, experimentó una contracción de 6,8 por ciento del PIB en el primer trimestre de 2020, pero para junio de este mismo año ya registró un crecimiento de 3,2 por ciento. Vale resaltar este indicador por el impacto en el comercio internacional de esta potencia mundial con las economías de Latinoamérica. Desde muchos años atrás las relaciones comerciales y económicas entre China y la región latinoamericana han experimentado un desarrollo integral, sostenido y creciente, a tal punto que América Latina es el segundo destino mas grande de la inversión extranjera China.

Estados Unidos por su parte, entre 2018 y 2019 registró los indicadores más bajos de desempleo (3,9 y 3,7 por ciento respectivamente), muy cercanos al pleno empleo. Con ocasión de la pandemia, para septiembre de 2020 se disparó a 8,9 por ciento, una de las causas para que el presidente Trump desestimara la letalidad del virus para evitar cerrar la actividad económica. Las secuelas están a la vista: a octubre 30 registraron 90.000 nuevos casos en un solo día para un total de más de 9 millones de positivos al covid-19 y 230.000 fallecidos. El PIB norteamericano que entre 2016 y 2019 fluctuó entre 1,7 y 2,2 por ciento, para lo proyectado de 2020 se reducirá a -4,3 por ciento (gráfico 2).

Gráfico 2 PIB y desempleo Estados Unidos

Fuente: Portafolio, octubre 30 de 2020, pág.16

*2020 corresponde a proyecciones

Con el grado de globalización (interdependencia) económica, comercial, etc., lo que ocurra en las potencias económicas mundiales, de inmediato repercute en el resto de economías de la periferia, casi siempre negativamente, y ahora en el marco de la pandemia, con mucha mayor razón.

La recuperación

Varios economistas latinoamericanos coinciden en que la actividad productiva en Latinoamérica tardará varios años en volver a la situación de marzo de este año y que esa recuperación depende de cómo se combine la lucha contra la pandemia con la recuperación gradual de la actividad económica. Joelson Shampaio, doctor en teoría económica recalca en la importancia de la coordinación y unión de los países latinoamericanos en momentos de crisis como la actual. La CEPAL incluye esta iniciativa dentro de sus propuestas.

“Los esfuerzos nacionales deben ser apoyados por la cooperación internacional para ampliar el espacio de política a través de mayor financiamiento en condiciones favorables y alivio de la deuda”, concluye Shampaio. Otros analistas más pesimistas, opinan que difícilmente se retornará a la normalidad que había en marzo de este año por los empleos destruidos, las empresas cerradas y, en consecuencia, los niveles de pobreza y miseria a nivel mundial, por lo mismo se habla de la década perdida.

Un nuevo modelo

Lo cierto es que esta pandemia está contribuyendo a visibilizar aún las contradicciones del actual modelo económico entre pobreza y riqueza; acumulación y desigualdad en el ingreso; supermercados atiborrados de mercancías que no encuentran compradores por falta de ingresos; desempleo e informalidad, etc., por lo cual la actual crisis hay que mirarla como el momento  de construir un modelo basado en la solidaridad, con cobertura universal en educación y salud como mínimo para avanzar hacia una sociedad que garantice una vida digna para todos  los habitantes del planeta tierra.

1[1] Perspectivas Económicas Globales del FMI.

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