“Aburrida del desprecio de la gente”

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María Etelvina, paciente en rehabilitación del CAMAD. Foto Aradia.

Los Centros de Atención a Drogodependientes, CAMAD, se han convertido en un filtro para detectar las cientos de personas que quieren rehabilitarse, pero que por falta de apoyo familiar y estatal no lo han podido hacer. En Bogotá hay 15 mil habitantes de calle, un alto porcentaje son adictos. La drogodependencia es un asunto de salud pública

María Etelvina, paciente en rehabilitación del CAMAD. Foto Aradia.
María Etelvina, paciente en rehabilitación del CAMAD. Foto Aradia.

Aradia

“…No tenemos apoyo de la familia, el único apoyo de nosotros son los del CAMAD, Anita, Margot y los doctores y les doy gracias a ellos, ya que por ellos es que hemos tratado de cambiar”, dijo con voz sollozante y el rostro un poco avergonzado, una de las usuarias de los Centros de Atención Móvil a Drogodependientes del Bronx, la joven María Etelvina.

Su testimonio hace parte del sentir de los 15 mil habitantes de calle de Bogotá, de los cuales un alto porcentaje son drogodependientes que encontraron en los CAMAD una mano para su rehabilitación.

Hoy, en el corregimiento de Nazaret en la localidad de Sumapaz, el Distrito tiene un ecocentro en donde ha logrado la rehabilitación de 25 personas entre quienes están drogadictos, habitantes de calle y enfermos mentales. La idea es que después de muchos años de rehabilitación se puedan integrar a la sociedad.

Sin embargo, para seguir avanzando en este proceso, el sistema de la Ley 100 no sirve. El Distrito ha pedido al Gobierno Nacional que le entregue el régimen subsidiado, que permita a la Secretaría de Salud atender directamente a por lo menos dos millones de personas vulnerables, sin las restricciones que hasta ahora se tienen y no permiten un tratamiento completo para el paciente, pues una cama está disponible para un enfermo mental sólo 90 días, tiempo muy corto para poder rehabilitar una persona que ha estado consumiendo por años.

“Mi nombre es Pablo y hace 15 días volví a caer en la drogadicción, soy el hermano menor de María, la verdad estoy cansado del maltrato, de darnos mala vida, ya que la drogadicción es muy dura, la problemática del bazuco es delicada. Mucho menosprecio se ve en la calle, nosotros venimos de Corabastos, del Cartuchín. Yo probé la droga a los nueve años, probé el bazuco y el CAMAD nos ha colaborado pero muchísimo y los hogares de paso le sirven a uno, pero solo mientras uno esté adentro, ya que la demora es salir a la calle, y le da ansiedades de consumir. Yo estoy muy agradecido con el CAMAD, por la atención médica, así sea hasta para un pan, ellos sacan de sus bolsillos, y me han quitado el hambre muchas veces. Lo único que yo les pido es la colaboración de un lugar fijo para estar allí para poder apoderarse de un proceso, porque si nosotros no entramos en un proceso nunca vamos a poder salir, porque para dejar de consumir ese vicio del bazuco es muy duro”.

El Distrito tiene planeado realizar un estudio cuantitativo y cualitativo para determinar enfermedades en la población drogodependiente como el VIH Sida y Hepatitis.

Además se implementará la fase II del CAMAD del Hospital Centro Oriente de mediana complejidad para el apoyo y manejo de adicciones desde un enfoque en atención primaria en salud y la mitigación que irá de la mano de la construcción de un centro de heroinómanos con proyección de ser ampliado. También se trabajará para tener centros de consumo regulado como los que hay en Vancouver, en Canadá.

Los CAMAD se constituyen en el primer paso de una estrategia global para la búsqueda de soluciones al problema de la drogodependencia, el cual debe ser abordado por todas las instituciones nacionales y distritales, para lo cual se requiere también inversión económica, elemento que hasta ahora ningún Gobierno Nacional ha considerado.

En el mundo hay más de 100 salas de atención a drogodependientes en 66 ciudades.

Pablo, paciente en rehabilitación del CAMAD. Foto Aradia.
Pablo, paciente en rehabilitación del CAMAD. Foto Aradia.