Aborteras, feminazis y el martillo de las brujas

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Manifestación de mujeres en Argentina, en defensa del derecho a abortar.

Mujeres de la edad media fueron condenadas como brujas, por el hecho de practicar abortos

Renata Cabrales
@RENATARELATA 

Tres mujeres fueron apuñaladas con arma blanca, la semana pasada, durante una manifestación por la legalización del aborto libre seguro y gratuito, en Santiago de Chile. Las manifestantes son fácilmente identificadas por los grupos fundamentalistas por el hecho de llevar puesto el mismo pañuelo verde propuesto por el movimiento feminista argentino. Por su parte, en Argentina, desde que inició la campaña a favor del aborto legal, seguro y gratuito, las manifestantes y diferentes grupos feministas, han padecido ataques e insultos en diferentes espacios. Las mujeres que se manifiestan son catalogadas de “putas”, “feminazis”, “asesinas”, entre otros insultos no menos ofensivos y denigrantes.

Se ha confirmado que los ataques son de parte de miembros del movimiento “Provida”, que recibe el apoyo de la Iglesia católica. Personas religiosas que se hacen llamar “Provida”, pero poco o nada les importan las vidas de mujeres que a diario están expuestas, debido a las inseguras prácticas de aborto que se realizan en la clandestinidad.

Más allá de América Latina

En el 2013 la ley del aborto propuesta por el ministro Alberto Ruiz-Gallardón, normativa llamada Ley de Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada,  hecha para “proteger a los más débiles: los concebidos y no nacidos”; constituyó un escándalo en su momento, ya que era un retroceso en los derechos de las mujeres.

Hace un par de años en los EE.UU., mientras miles de personas se reunían para la Marcha Anual por la Vida, del 22 de enero con el tema de “Provida y Pro Mujer van de la mano”, el movimiento “Provida” exigía con más fuerza que se retirara el financiamiento a la Federación Planned Parenthood of America, el supuesto proveedor de abortos más grande del país. Pero, Planned Parenthood manifestó que sus servicios médicos son por lo general: contracepción, exámenes clínicos de mamas, pruebas de embarazo, tratamientos para las enfermedades de transmisión sexual, ETS, Papanicolau, vacunas en contra del papiloma humano y “servicios” de aborto, el cual constituye solo un 3% de los servicios ofrecidos. El Gobierno de Trump, se dice, comenzó recortando recursos a este programa, del cual se afirma que se han beneficiado, más que todo, mujeres pobres e inmigrantes.

Las brujas de la Edad Media

Por otro lado, y en relación al tema del aborto, Ángeles de Irisarri, escritora española, autora de Isabel, afirma que los abortos, “los llevaban a cabo, las sanadoras, mujeres expertas en el arte de la curandería, esas que inexorablemente eran llamadas brujas”. Por estas y otras razones fueron perseguidas durante la Edad Media, por miembros de la Inquisición.

El Malleus Maleficarum (El martillo de las brujas), libro sobre brujería, fue escrito en 1486 por dos monjes dominicos. “En el acto, y a lo largo de los tres siglos siguientes, se convirtió en el manual indispensable y la autoridad final para la Inquisición, para todos los jueces, magistrados y sacerdotes, católicos y protestantes, en la lucha contra la brujería en Europa”, según el prólogo.

Solo falta que en pleno siglo XXI la iglesia católica saque un manual de este tipo para perseguir, hostigar y condenar a las mujeres que han abortado, a las que defienden el aborto como un derecho y a las mal llamadas “feminazis”.