A reforma embaucadora, respuesta contundente del pueblo

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Foto Boris Orjuela

Las movilizaciones siguen sacudiendo al país y llenando las calles de dignidad, esperanza y democracia. La embaucadora propuesta de reforma tributaria que presentó el exministro Carrasquilla pretendía gravar más a los trabajadores y la clase media, mientras otorgaba más beneficios a los grandes capitales y a los más ricos empresarios, con el pretexto de apoyar al empresariado para que creara más empleo.

La movilización social obligó al gobierno a archivar dicho proyecto y sacar al ministro Carrasquilla y su equipo. Con el nuevo ministro se esperaba que respondiera a la indignación popular recogiendo las recomendaciones hechas por la Comisión de Expertos en Beneficios Tributarios, que critica la regresividad del sistema tributario colombiano porque causa desigualdad ya que los ricos se apropian de la riqueza que producen los trabajadores.

Esta comisión señala además que “los contribuyentes con mayor capacidad de pago deberían pagar más impuestos”, ya que las deducciones de que gozan las personas naturales con mayores ingresos, sobre el impuesto de renta (IRPN), solo pagan sumas ínfimas.

La semana pasada se conoció el texto de la Ley de Inversión Social, la cual, no responde a las exigencias de las movilizaciones ni a las recomendaciones de los expertos, es una peluqueada a la reforma de Carrasquilla, que busca recaudar $15,2 billones al año mediante los siguientes mecanismos:

  1. Retoma el impuesto de normalización tributaria planteado en la reforma hundida, que consiste en legalizar capitales que se han llevado a paraísos fiscales con el fin de evadir los impuestos en Colombia, con lo cual se permitiría repatriar estos activos sin ninguna penalidad. Tampoco pagarían impuestos en forma retroactiva.
  2. No cumple con el principio de progresividad recomendado por la comisión de expertos, ya que pone a tributar por igual a una micro empresa con 10 operarios y a Almacenes Éxito. Por tanto, descarga la tributación sobre las Mipymes, que son las más golpeadas con la crisis y que representan el 90 por ciento del tejido empresarial del país y generan más del 65 por ciento del empleo el país. Con esta reforma se espera un recaudo de $6,7 billones.
  3. Sobretasa del impuesto de renta para las instituciones financieras del 3 por ciento, que la banca lo trasladará a los clientes.
  4. En lugar de eliminar los beneficios tributarios de la reforma de 2019, todo se reduce a que el ICA (impuesto de industria y comercio) quede en el 50 por ciento, y se amplía el beneficio con el cual se estipulaba una tarifa de retención en la fuente para las inversiones de capital en el extranjero del 5%, bajándola a 0%. Los otros beneficios creados en especial para los grandes capitales, no se tocan (mega inversiones, economía naranja, entre otros). Se espera un recaudo de $3,9 billones de los $12 que se regalaron en 2019.

5 El nuevo proyecto de reforma habilita al Gobierno para diseñar un plan de austeridad fiscal para reducir los gastos del Estado en 1,9 billones de pesos, lo que incluye la reducción de empleos en el sector público, lo cual aumentaría el desempleo que en mayo de 2021 representaba 15.6 %. (Dane).

  1. Se plantea un nuevo plan de mejoramiento de la gestión de cobro de la DIAN, con el fortalecimiento de la factura electrónica y con otro cheque en blanco para que la entidad reglamente la liquidación y facturación del impuesto de renta, de tal manera que sea el estado quien lo liquide y el contribuyente acepte o rechace dicha liquidación.

Sobre la falacia de “inversión social” de la reforma, hay que decir que todo se reduce a 1,6 billones en apoyo al empleo; ingreso solidario y matrícula cero suman unos 2,6 billones, para un total de 4,2 billones en programas sociales, 27 por ciento del total a recaudar (15,2 billones). Las cifras no mienten, sin embargo, Minhacienda afirma sin rubor, que el gran empresariado es quien hace los mayores aportes en esa reforma.

Además, se mantiene la baja tributación de los dividendos (10 por ciento) y no se tocan las gabelas tributarias de las trasnacionales de la minería ni de los pulpos financieros.

En conclusión, lejos de eliminar el ventajismo tributario del gran capital, este proyecto solo maquilla la reforma tributaria anterior. Ejemplo, el incrementar el imporrenta a las empresas, a todas sin diferenciar entre pequeñas, medianas y grandes empresas. Persiste el absurdo que el uno por ciento de la población más rica conserve sus privilegios tributarios.

La nueva reforma tributaria no es sino el intento del Gobierno de desmontar la movilización del pueblo con ese engendro que mantiene lo esencial de la reforma Carrasquilla con un burdo maquillaje. Pero esta vez el tiro le saldrá por la culata, porque ya al pueblo no lo engañan más, el títere y su manipulador.

El Comité Nacional de Paro, con el apoyo del movimiento juvenil, las mujeres, los pueblos originarios, los afrodescendientes, las organizaciones de mujeres, los LGBTIQ y el Pacto Histórico darán una contundente respuesta al Gobierno timador. El pueblo en calles y plazas prepara la respuesta ganadora.