sábado, noviembre 29, 2025
InicioInternacionalColombia en el lado justo de la historia

Colombia en el lado justo de la historia

La IV Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños – CELAC y la Unión Europea – UE, celebrada en Santa Marta, contó con representantes de más de 30 países, dejó retos y fortaleció a Colombia en el escenario internacional

Pietro Lora Alarcón

Pasados algunos días, y luego de otros notables eventos internacionales, como la COP30 en Brasil y la reunión del G20 en Suráfrica, es importante para el campo democrático y revolucionario, valorar el posicionamiento de la política externa colombiana, especialmente teniendo en cuenta las complejidades de la época y las propias conclusiones de la CELAC para el entorno regional.

Naturalmente, el conjunto de iniciativas nacionales en estos eventos hace parte de la propuesta transformadora del Gobierno del Cambio, y la experiencia debe incidir en el ajuste del programa del Pacto Histórico para una nueva etapa, donde se conectan lo doméstico y lo foráneo en varias dimensiones.

Colombia lidera la autodeterminación

De hecho, Colombia, que nunca ha sido un actor decisivo para la identidad del sistema internacional, precisamente porque el entorno regional es complejo, y no a pesar de ello, ha mantenido bajo la conducción de este gobierno una disposición diplomáticamente activa en temas como paz, integración regional y justicia climática.

Las complejidades enfrentadas devienen, entre otros factores, de los impactos de las crisis cíclicas cada vez más frecuentes del capitalismo, de la reacción virulenta de los E.E.U.U. ante su incapacidad de mantener su hegemonía, así como de la insuficiente capacidad de la ONU frente a la OTAN. Países como Colombia, Venezuela e incluso Brasil, son blanco, con mayor o menor intensidad, de la “guerra híbrida”, que combina sanciones arancelarias con el uso del algoritmo y la mentira que pretenden imponerse como métodos para derrocar gobiernos democráticos.

En el contexto más próximo, la correlación de fuerzas contrapone, visiblemente, gobiernos con una agenda contraria al campo popular, como Argentina, El Salvador, Ecuador y Bolivia, con otros que enfrentan la contraofensiva imperial y los que mantienen viva una agenda revolucionaria, como Cuba y Venezuela. Por eso, es positivo el nutrido apoyo a la Resolución A/RES/80/7 de la ONU, que condena el bloqueo a Cuba y su designación de ser patrocinadora del terrorismo.

Claramente, mientras era preparada la Cumbre hubo una presión enorme de los E.E.U.U.: primero, para que no fuera realizada, luego, para que no tuviera una declaración consensuada y finalmente, para disminuir su prestigio y alcance.

Soluciones políticas no militaristas

Las sanciones económicas unilaterales, directas y sistemáticas, y la presencia ostensiva de naves militares con tropas a disposición, generando un estado de permanente amenaza de violenta injerencia, además del asesinato de nacionales civiles en el Caribe, con el pretexto del combate al narcotráfico, conformaron y aún mantienen un panorama grave.

Pero es exactamente por eso que tiene un peso fundamental la audacia de reunir la CELAC, como escenario de debates de las divergencias para, al final, llamar a soluciones políticas, rechazando la militarización, el intervencionismo y abriendo espacio a la autodeterminación. En la diplomacia presidencial, Petro le apostó a esa idea, la mantuvo, la defendió y salió airoso.

Hubo consenso en el punto 10 de la Declaración, condenando la solución militar de las controversias, declarando apoyo al proceso de paz en Colombia, ratificando la decisión de que América Latina y el Caribe sean una Zona de Paz y destacando “la importancia de la seguridad marítima y de la estabilidad regional en el Caribe”.

Cooperación y solidaridad

El documento expresa la coincidencia “en la relevancia de la cooperación internacional, el respeto mutuo y el pleno cumplimiento del derecho internacional, incluso en la lucha contra el crimen organizado transnacional y el tráfico ilícito de drogas”. Aquí hay una respuesta concreta a los E.E.U.U., que parten de degradar las acciones de los gobiernos. La cumbre reconoció que se requiere “una respuesta conjunta basada en el principio de responsabilidad común y compartida (…) de conformidad con el Régimen Internacional de Fiscalización de Drogas”.

En el debate global, Colombia obtuvo respaldo general a su posicionamiento en la ONU en el punto 15, que condena la “escalada de violencia en la Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Oriental, tras el aumento de la violencia de colonos, la expansión de los asentamientos ilegales y la operación militar de Israel”.

En lo económico, la declaración caracteriza las relaciones internacionales advirtiendo sobre los desafíos al multilateralismo, lo que significa para la región abrir espacios a un proyecto más robusto de integración, a partir de la diversificación de inversiones, en sentido contrario al unilateralismo de subordinación promovido por Trump.

UE y CELAC

Aquí es donde, a pesar de las visiones que solo observan peligros en el relacionamiento con la UE, su presencia se revela vital, oxigenando posibilidades. Es claro que la UE no es un ingenuo participante. Su visión financiera y sus programas cortoplacistas son contrarios a los intereses populares, pero han sido sancionados económicamente y hacen el arqueo de caja de la guerra que hoy Trump negocia en Ucrania.

Para la UE, América Latina y el Caribe juegan en el contexto, aunque a diferencia de otras épocas se reconoce que hoy cuenta con apoyos de agentes económicos desequilibradores, como el Nuevo Banco de Desarrollo – NBD – de los BRICS y especialmente el “Factor China”.

Algo para no olvidar es que la cumbre expresó su reconocimiento a la designación de 2026 como “Año Conmemorativo del Bicentenario del Congreso Anfrictiónico de Panamá”.

Mucho dependerá de la ejecución de decisiones, pero en un escenario contradictorio y delicado Colombia se mostró en el lado justo de la historia.

RELATED ARTICLES

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Most Popular

Recent Comments

Fernando Acosta Riveros en Victoria inapelable
Fernando Acosta Riveros en ¡Pueblos del sur, uníos!
Tiberio Gutiérrez en El Proyecto MEGA
Fernando Acosta Riveros en Culpable o inocente, esa es la cuestión
Fernando Acosta Riveros en Reunión de urgencia del Grupo de La Haya
Fernando Acosta Riveros en Proteger a Petro, lo quieren matar
Fernando Acosta Riveros en Manifiesto por la paz mundial
esperanza moreno gutierrez en Carta de lector
Fernando Acosta Riveros en La democracia judicial mexicana
William Fortich Palencia en Cortar el césped, arrasar la tierra
Fernando Acosta Riveros en El megaproyecto del siglo XXI
Fernando Acosta Riveros en Francisco, el papa del sur
Fernando Acosta Riveros en Solidaridad con RTVC
LUZ HELENA VARGAS en Una jueza indómita
Fernando Acosta Riveros en Las chazas de la Che
WLDARICO FLOREZ -PEÑA en La metamorfosis del conflicto armado
Andrés Arévalo en Una serie con tedio anunciado
Eder José Scaldaferro Silvera en 50 ediciones de amor y lucha
Isaac Rafael Garcia en 50 ediciones de amor y lucha
Jorge Albeiro Gil Panesso en ¿Qué hay detrás de la COP16?
Alba Rocío Gomez Ramírez en El comunismo decrecentista
Luis Alfredo en Una ministra de racamandaca
Rodrigo en No hay dos demonios
Rodrigo en Petro en la mira
Rodrigo en 30 años sin Manuel
Rodrigo en ¿No se dan cuenta?
Rodrigo Carvajal en Elefantes blancos en Coyaima
Rodrigo Carvajal en No Más Olé
Rodrigo Carvajal en ¡A hundir el acelerador!
Rodrigo Carvajal en Semana contra el fascismo
Rodrigo Carvajal en Ucrania, ¿Otro Vietnam?
Rodrigo Carvajal en ¿Quién es Claudia Sheinbaum?
Rodrigo Carvajal en Odio y desinformación
Rodrigo Carvajal en La inflación y sus demonios
Rodrigo Carvajal en No cesa la brutalidad sionista
Rodrigo Carvajal en Putin gobernará hasta el 2030
Rodrigo Carvajal en De Bolsonaro a Lula