23 de mayo de 2018, un día de emociones antitéticas

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Carlos Lozano Guillén

El 23 de mayo de 2018 falleció Carlos Lozano Guillén. La desaparición de este periodista revolucionario, enlutó no solo a su familia consanguínea, sino también a la familia extensa de los comunistas de todo el mundo. Además, su muerte afectó a los excluidos y explotados, ya que con su acción política logró muchos beneficios para estos sectores de la población y sembró esperanzas en sus conciencias

Fue una fecha de emociones antitéticas, en el ritual de su cremación, al dolor que causó su desaparición física, vivimos la emoción de saber que en ese acto de  y gratitud y solidaridad no  despedíamos a Carlos Lozano Guillén, “sino que fuimos testigos y simultáneamente constructores del monumento que los pueblos erigen en sus memorias, donde refulgen las figuras de todos los comunistas y héroes que dedicaron su vida, su accionar, su inteligencia a erradicar de la tierra la inhumana colonización en unos casos y en otros, la explotación capitalista, responsable de la inequidad, en el mundo. Allí estará Carlos Lozano, al lado Carlos Marx, Federico Engels de Bolívar, Rosa Luxemburgo de Sandino, de Martí, de Ho Chi Ming, de Fidel y el Che, de Jacobo Arenas, Manuel Cepeda, Celmira Cruz, Haydee Santamaría, Manuel Marulanda, Alfonso Cano, Gilberto Vieira, Jaime Pardo, José Antequera y tantos otros luchadores populares”.

La acción periodística y política del autor del libro Diálogos de La Habana, estuvo guiada por la línea, el Programa las disposiciones emanadas de los Plenos del Comité Central del Partido Comunista Colombiano, PCC, asimiladas creadoramente por su manera personal de reflexionar y convertir en acciones políticas, su acervo ideológico y sus saberes decantados por sus investigaciones, y el conocimiento de la realidad  del país y su historia.

La formación política de Carlos Lozano es el producto de la educación inicial de su familia, integrada por su madre Tulia Guillén y Carlos Arturo Lozano Agudelo, liberales radicales,  “rojos de verdad, no como los desteñidos, pálidos, como los de ahora”, comentaría Álvaro Vásquez, en alguna ocasión. Allí aprendería las primeras lecciones de rebeldías.

En su juventud,  en las historias orales de los veteranos liberales, fue impactado por la barbarie de las persecuciones de los chulavitas, mancillando el uniforme policial con sus asesinatos de mujeres, niños y ancianos campesinos.   Su rechazo a tanto vandalismo y su odio a los autores de tantas tropelías, los canalizó hacia la acción política cuando ingresó a la Juventud Comunista.

Su formación política y periodista tuvo la oportunidad de acendrarla en los Cursos especiales de periodismo en la Universidad de Budapest, República Popular de Hungría y en la Escuela de periodismo de la Organización Internacional de Periodistas, en Praga, Checoeslovaquia.

“Entre 1975 y 1980 fue miembro del Buró Permanente de la Federación Mundial de la Juventud Democrática (FMJD), con sede en Budapest, Hungría. Participó en reuniones especializadas del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC)”[1].

Su doctorado en periodismo y procesos de paz

Al retornar al país su militancia disciplinada, su labor política, le permitió ser elegido al Comité Central, al Ejecutivo Central del PCC y su vinculación a la escuela de periodismo donde se doctoran los comunistas colombianos: VOZ, semanario  del PCC. Allí fue discípulo de Álvaro Mosquera, Álvaro Vásquez, Manlio Lafont, Manuel Cepeda y culminó su carrera a la muerte de este, asumiendo la dirección del periódico hasta su deceso.

Pocos periodistas colombianos estudiaron tan disciplinadamente la historia y los problemas del conflicto social armado colombiano, como  Carlos Lozano Guillén, no hizo un estudio contemplativo, ni para exhibirlo jactanciosamente, procedió como un comunista, lo puso al servicio de la paz y del proselitismo de su partido.

Contribuyó a los desarrollos de los procesos de paz, algunos frustrados y el realizado con el presidente Juan Manuel Santos, el cual culminó exitosamente.

Sus conocimientos de la historia contemporánea los recogió en catorces libros, algunos de sus títulos: Las huellas de la esperanza; Crónicas del conflicto; La paz es el camino; Colombia: La hora de la izquierda; ¿Cómo hacer la paz?, Reportajes desde el Caguán); El marxismo: ideología en construcción; Medios, conflicto y sociedad y Las Farc-Ep, sí quieren la paz.

Hoy cuando el Centro Democrático y los enemigos de la paz, porque se benefician de la guerra, están cuestionando los Acuerdos de La Habana y de El Teatro Colón, se valora más la utilidad de la obra de Carlos Lozano, pero se sentirá la ausencia de su perspicacia y serenidad para afrontar problemas de esta naturaleza.

[1] Mi perfil. Apuntes autobiográficos. 2 de junio de 2008.