Vientos de resistencia en Francia

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Aspecto de la formidable movilización obrera y popular en Francia, el Primero de Mayo.

Paris

Manuel Salamanca Huertas – Especial para VOZ

El 14 de mayo Emmanuel Macrón estará cumpliendo un año de su ascensión a la presidencia de la República francesa. Un año de gobierno marcado por un clima social cargado de protesta y rechazo a la política de reformas, según el gobierno, indispensable para sacar a Francia de la crisis económica y encaminarla por la vía del bienestar.

Sindicatos y organizaciones políticas de oposición denuncian la profunda regresión social puesta en marcha, en particular los ataques dirigidos contra el mundo del trabajo. La hoja de ruta de las medidas gubernamentales está bien trazada: Aplicar las reglas establecidas por la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial de reducción de gastos públicos, apertura a la concurrencia, privatizaciones, flexibilidad laboral. Una política bien determinada en favor de las finanzas y de los grandes grupos industriales avanza como una aplanadora.

La reforma del código del trabajo aprobada en septiembre del año pasado, abrió el camino a los despidos arbitrarios y a una agravación del trabajo precario. A pesar de la fuerte oposición, el gobierno, que cuenta con una mayoría confortable en la Asamblea Nacional, hizo aprobar su reforma por vía de decreto, es decir, de una manera expedita y sin posibilidad real de debate.

Desmontando conquistas sociales

Las movilizaciones sindicales que se desarrollan desde comienzos de marzo de este año muestran el rechazo de los trabajadores ferroviarios a los planes de reforma del estatuto que los cobija. Un estatuto, producto de conquistas sociales, que Macrón se propone aniquilar para abrir paso a la privatización.

La aplanadora neoliberal también está orientada contra la enseñanza pública. Una reforma universitaria pretende establecer criterios selectivos de acceso a la universidad que estudiantes y profesores juzgan elitista y excluyente. El movimiento estudiantil se organiza, ocupa campos universitarios. En asambleas generales los estudiantes votan mayoritariamente la huelga y el bloqueo de los exámenes, exigiendo el retiro del proyecto. Al movimiento podrían unirse otros centros universitarios del país e inclusive extenderse a los estudiantes de secundaria igualmente afectados por la reforma.

No hay diálogo

El gobierno se mantiene sordo al clamor y se niega a establecer un verdadero diálogo con las organizaciones estudiantiles, acude a la violencia empleando la fuerza pública para evacuar los centros universitarios ocupados. Otros conflictos laborales se prolongan, como es el caso de los empleados de la compañía aérea Air France-KLM. La dirección de la empresa, habiendo anunciado beneficios sustanciales en 2017 niega un aumento salarial del 6 por ciento a sus empleados, cuyos ingresos se encuentran congelados desde hace más de 20 años.

Un frente amplio de luchas para enfrentar la arremetida del gran capital podría verse constituido en este mayo, a 50 años de la conmemoración del famoso mayo 68. Para Philippe Martínez, secretario general de la Central General de Trabajadores, CGT, “ningún gobierno puede resistir a un amplio movimiento de asalariados”.

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