Venezuela: Maduro presenta plan anticrisis

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El gobierno hace esfuerzos por normalizar la entrega de alimentos.

El mandatario insiste en denunciar la existencia de una “guerra económica” de la burguesía de ese país para desestabilizar la revolución bolivariana

El gobierno hace esfuerzos por normalizar la entrega de alimentos.
El gobierno hace esfuerzos por normalizar la entrega de alimentos.

Alberto Acevedo

Coincidiendo con una nueva escalada desestabilizadora de las fuerzas de la reacción venezolanas, el presidente Nicolás Maduro, durante un ejercicio de rendición de cuentas en el parlamento de su país, el pasado 21 de enero, anunció un paquete de medidas económicas que buscan aliviar los desequilibrios económicos y amainar el impacto sobre los sectores más débiles de la sociedad.

Las medidas, que se producen después de la dramática disminución del precio del barril de petróleo, apuntan a sustituir importaciones y optimizar el recaudo de divisas.

El mandatario venezolano, en términos generales, anunció que mantendrá el sistema de compra de divisas extranjeras con tres tipos de cambio, aunque dijo que este sistema será transitorio.

Anunció que promoverá en la Asamblea Nacional (parlamento) un debate para ambientar una próxima e inevitable alza en los precios de la gasolina, hasta alcanzar ‘un nivel justo’. “El precio de la gasolina es el más bajo de todo el mercado mundial y necesitamos ir a un régimen de precios equilibrados”, anotó Nicolás Maduro.

“No escondan los artículos”

Otras disposiciones tienen que ver con el aumento de un 15% en el salario mínimo, a partir del 1 de febrero de este año, la creación de un nuevo bono para pensionados, dirigido a atender necesidades en salud, el establecimiento de un plan especial de protección de la familia a través de la Misión Hogares de la Patria, la construcción de 400 mil viviendas más para familias vulnerables y un plan de becas, que beneficiarán a 200 mil estudiantes de secundaria y universitarios.

En tono vehemente, Maduro exhortó a los grandes empresarios y distribuidores del comercio a que “no escondan más los artículos de primera necesidad”. Y es precisamente en este aspecto en el que se centra hoy en día en Venezuela, lo que la dirección de la revolución bolivariana ha denominado la ‘guerra económica’ contra el proceso de transformaciones sociales que se vive en ese país.

El desabastecimiento de productos, que responde a un plan frío y preconcebido por parte de los grandes distribuidores y acaparadores, en un libreto muy similar al que se utilizó contra el gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende en Chile, es en el caso venezolano de la mayor perversidad.

Siendo el acceso a los productos de primera necesidad un logro indiscutible de la revolución bolivariana, en su combate contra los niveles de pobreza en que se encontraba la población antes del ascenso al poder del presidente Chávez, la virtual desaparición de estos productos de las tiendas apunta a minar la fuerza moral de la base social de la revolución bolivariana.

Un plan perverso

Ahora, sometidos a largas filas para alcanzar dos o tres productos indispensables para la cocina de los venezolanos, aparece la consecución de éstos, ya no como expresión de una sociedad justa y solidaria, sino como producto de una rapiña tenaz, de la perseverancia, de la trampa, de la mentira para alcanzar un sitio en las colas de productos. El suministro de alimentos se quiere hacer aparecer ya no como un logro sino como una derrota.

El plan siniestro de la derecha y de las fuerzas de la reacción internacional es meter en la cabeza de la gente la idea de que el chavismo es ineficiente, para crear las condiciones de un golpe final a la revolución. No en vano repiten insistentemente la consigna ‘Maduro no es Chávez’, para sembrar la cizaña y la desesperanza.

El show armado en la tarde del pasado domingo, por tres expresidentes de derecha en América Latina, incluyendo al conservador Andrés Pastrana, hace parte de ese libreto. Y el publicitado foro convocado para el lunes de esta semana, parte de una estrategia de realinderamiento de fuerzas de la reacción venezolana, con apoyo internacional, que mira hacia las elecciones parlamentarias de este año en ese país.