Venezuela, la espina que duele

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Iván Duque Márquez, y el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo. Foto Presidencia de la República

Los ejercicios militares navales entre tropas estadounidenses y colombianas, en Coveñas, estuvieron avalados por las agresivas declaraciones del secretario de Estado, Pompeo

Ricardo Arenales

Entre los diversos temas que abordó el secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo durante su gira por cuatro países de América Latina y el Caribe, el tema que trasversalizó los múltiples contactos y entrevistas realizados por el emisario del presidente Trump, fue la idea, ya obsesiva, de que Estados Unidos, a través de terceros países, va a lograr al fin conformar una coalición que, mediante una aventura intervencionista, conseguirá derrocar el gobierno de Nicolás Maduro y frustrar el proceso de trasformaciones sociales conocido como la Revolución Bolivariana.

La gira comenzó el 17 de septiembre en Surinam, donde introdujo un ingrediente adicional: la amenaza y el chantaje a la comunidad de países del Caribe si en vez de asociarse con empresas norteamericanas lo hacen con firmas comercializadoras chinas. A Surinam le advirtió que sufrirá los “costos políticos” si elige a Pekín y no a Washington. “Hemos visto al Partido Comunista de China invertir en países, y todo parece genial al principio y luego todo se derrumba cuando los costos políticos relacionados con eso se derrumban”, dijo Pompeo luego de sostener conversaciones con el recientemente elegido presidente Chan Santokhi.

Pompeo manifestó que “Estados Unidos está ansioso por asociarse con Surinam para “beneficiar a todas las personas y acercar a nuestras naciones”. En 2015, la trasnacional norteamericana Exxon Mobil anunció el descubrimiento de una de las mayores reservas de hidrocarburos del mundo frente a las costas de Guyana, y el gigante petrolero también está involucrado en negocios con Surinam. Ese es el real sentido del “beneficio mutuo” que pregona Pompeo y de sus celos frente a China.

Sometimiento

En el caso de Guyana, la visita de Pompeo se produce solo un mes y medio después de la posesión del nuevo presidente, Irfaan Ali, y cuando el mandatario caribeño había mostrado interés por “explorar varias iniciativas para acceder a capital”. Pompeo le expresó al nuevo mandatario el respaldo de Estados Unidos. A cambio se aseguró permisos para que Exxon Mobil comience a operar en el campo de Payara y se suscribió un memorando de entendimiento militar, que permite el acceso de tropas norteamericanas al territorio de Esequibo, hoy en disputa con Venezuela.

Varios partidos políticos del Caribe expresaron temor porque el territorio de Guyana se utilice para propiciar una intervención militar en Venezuela. “Sería un rechazo absoluto a la posición de la Comunidad del Caribe, Caricom, de que el Caribe será una zona de paz”, dijo David Abdulah, líder del Movimiento por la Justicia Social, de Trinidad y Tobago.

Entre otros partidos que rechazaron la vista de Pompeo está la Organización para la Victoria del Pueblo: “Creemos que el propósito principal (de la visita) es persuadir al gobierno para que permite que Guyana sea utilizada para atacar a Venezuela. Estados Unidos cuenta ya con la ayuda de Brasil y de Colombia para cercar a Venezuela”, dice un documento de la OVP.

El objetivo no se alcanza

La penúltima escala del viaje del secretario de Estado fue a la población de Boa Vista, en Brasil. Sectores políticos de este país hicieron notar que en la agenda estuvieron ausentes los problemas medulares que vive la economía más grande de Latinoamérica, por los efectos de la pandemia y la devastación de la selva amazónica. Las organizaciones sociales y de izquierda rechazaron la visita de Pompeo, que se dedicó por entero al tema de Venezuela.

El tema de Venezuela se ha convertido en una espina que al titular de la cartera de exteriores norteamericano no le deja conciliar el sueño. El funcionario ya había estado en Bogotá en enero pasado, asistiendo a la tercera Cumbre Hemisférica contra el Terrorismo, que no pasó de ser otro intento frustrado de intervenir en el país bolivariano, bajo la bandera de la lucha contra el terrorismo.

En esa ocasión, dijo a la cadena Caracol: “Mi misión es lograr que Maduro se vaya y que haya elecciones en Venezuela”. Sin embargo, el gobierno bolivariano ha convocado elecciones para diciembre próximo, pero tampoco les gusta a los norteamericanos, que desearían una consulta en las urnas sin el chavismo.

Endurecen el asedio

“Estamos en este proyecto que va a dar un resultado: Maduro se irá y la gente de Venezuela tendrá elecciones libres y justas”. Para entonces, el secretario de Estado admitía de cierta manera que había toda una ofensiva de cerco diplomático, amén de las sanciones económicas, en una operación abiertamente intervencionista. “Toda Suramérica, Centroamérica, los países europeos y otros alrededor del mundo”, han unido esfuerzos para deponer al mandatario venezolano, dijo entonces Pompeo.

Las reacciones a la escalada injerencista no se hicieron esperar. La portavoz de la cancillería rusa, María Zajárova, dijo que “Estados Unidos nunca ha abandonado la táctica de injerencia en los asuntos de países soberanos y la política de cambio de regímenes”. Wang Wenbin, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, dijo por su parte: “Mike Pompeo busca sembrar la discordia entre China y los países latinoamericanos”.

Paso ilegal de tropas

Desde luego, se conoció la reacción oficial del gobierno venezolano ante las declaraciones del emisario norteamericano. En un trino, el canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, dijo: “Pompeo continúa amenazando a la nación bolivariana. La crisis que afecta al pueblo venezolano es la generada por las sanciones y el bloqueo ilegal que el gobierno de Estados Unidos ha impuesto contra el país caribeño”.

Otro ingrediente que añade mayor agresividad a las declaraciones de secretario de Estado, es el hecho de que un día antes de comenzar su gira por cuatro países latinoamericanos, todos fronterizos con Venezuela, en la localidad de Coveñas, sobre la costa atlántica colombiana, comenzaron ejercicios militares navales entre tropas norteamericanas y colombianas. Ya es tema recurrente que cada dos o tres meses, el Comando Sur de los Estados ve la ‘necesidad’ de realizar ejercicios similares, que no son más que mantener un estado de movilización para cuando reciban la orden de meterse a Venezuela.

En ese momento, la Fuerza Aérea Colombiana, FAC, dijo que se trata de “maniobras de reabastecimiento en vuelo y búsqueda y rescate en aguas abiertas, bajo estándares internacionales de la OTAN”. Iván Duque autorizó estos ejercicios, a pesar de que no contó con la aprobación del Senado y de que en julio pasado el Tribunal Administrativo de Cundinamarca le ordenó suspender la autorización que permitía a tropas norteamericanas desarrollar maniobras militares en nuestro suelo.

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