Venezuela: ¡Crece la violencia!

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El vuelo del helicóptero que bombardeó instalaciones oficiales, hace parte de la fase superior del plan golpista de la derecha.

Hay una escalada de linchamientos en las calles, ataques a instituciones del Estado y a la economía, para impedir las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente. Julio es el mes que la burguesía se ha puesto como plazo para propiciar un golpe de Estado contra Nicolás Maduro

Alberto Acevedo

Los próximos días en Venezuela serán de incremento de la tensión política, de escalada de la violencia callejera, de mayor confrontación de las instituciones del Estado, de desconocimiento de la autoridad legítima del presidente constitucional, Nicolás Maduro, y de rechazo a la idea de una Asamblea Nacional Constituyente, de acuerdo a la estrategia golpista de la oposición fascista venezolana.

Esta es la consecuencia de la estrategia perversa de los sectores de la derecha nacional e internacional que, con un sólido respaldo mediático, se han fijado el objetivo de establecer los meses de junio y julio como plazo desesperado para intentar un golpe de Estado, desalojar del Palacio de Miraflores al presidente Maduro, e impedir las elecciones a Asamblea Nacional Constituyente, propuestas por el ejecutivo para el día 30 de este mes.

Con este plan, la derecha viene acelerando el tiempo del golpe de Estado, afina cada una de sus variables, e intenta modificar la correlación de fuerzas en favor de una salida de fuerza.

Muerte y destrucción

En una oleada de hechos vandálicos, que comenzaron el primero de mayo, han provocado casi cien muertos, la mayoría de ellos civiles, que ni siquiera participaban en demostraciones callejeras; algunos de ellos, linchados bajo ‘sospecha’ de ser chavistas. Y estas muertes, han sido endilgadas a la fuerza pública o a los militantes chavistas.

En este tiempo, han incrementado los ataques a la economía nacional. En Maracay fueron destrozados más de 40 establecimientos comerciales y del Estado. Han provocado alzas en los precios de artículos esenciales de la canasta familiar; crece la circulación del dólar ilegal, que es el que marca los precios y la escasez. Provocan la desaparición de fármacos, indispensables para salvar vidas de personas, incluyendo niños y ancianos.

Recientemente, las autoridades de Caracas denunciaron la incineración de al menos 50 toneladas de alimentos por parte de grupos de la oposición, que dicen defender la democracia y las instituciones. Con esto buscan asfixiar a la población para que estalle, y ellos canalizar réditos políticos.

Al lado de los ataques a la economía, incrementan la violencia callejera, atacan instituciones del Estado, incluyendo cuarteles de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, FANB. Frente a las Fuerzas Militares, tienen un doble rasero: atacan guarniciones castrenses, y al mismo tiempo invitan a la oficialidad a la deserción y a complotar contra el gobierno constitucional.

Rasgos de la actual ofensiva

La ofensiva violenta de las últimas semanas, presenta algunos rasgos, que vale la pena tener en cuenta por quienes se interesen en el estudio de la realidad venezolana: en primer lugar, un ataque sistemático contra la base militar de La Carlota en Caracas, emblemática de la institución armada, con el fin de quebrar la moral de las fuerzas militares; segundo, han pasado a la eliminación física del enemigo, por la simple presunción de simpatizar con el gobierno chavista. En tercer lugar, la edificación, por parte de la elite burguesa, de un discurso sobre el miedo, el odio, la violencia, poniendo la responsabilidad sobre el otro, a fin de minar la moral de un pueblo altamente politizado.

En cuarto lugar, la utilización de un ingrediente ‘importado’: la mano de obra de paramilitares colombianos, una ‘fuerza de trabajo’ sobrante en un país que busca la paz. Finalmente,  la utilización de la Fiscal General, la provocación de choques en la Asamblea Nacional, la utilización de la OEA como caballo de Troya, la intentona de armar debate en la ONU buscando la condena al régimen, entre otras manifestaciones de la ofensiva antichavista.

En este esquema se inscribe el reciente ataque con un helicóptero robado, a las instalaciones del ministerio del Interior y al Tribunal Supremo de Justicia, hechos que generaron un impacto simbólico para los bandos enfrentados. Para la derecha, la advertencia de que el gobierno tiene puntos vulnerables. La aeronave pudo haber venido de un país vecino, y mostró que puede surcar los cielos de Caracas. Para el chavismo, una señal de que el golpe se encuentra en sus horas decisivas.

Urge la solidaridad

La derecha golpista posee fuerza, dinero, recursos materiales suficientes para asaltar guarniciones militares y de policía, asediar y aterrorizar a poblaciones enteras durante varios días. Organizan grupos de delincuencia común en los barrios para armar barricadas, perpetuar saqueos y asesinar personas, y presentarlas como víctimas del chavismo. Lo que no tiene la derecha es la capacidad de movilizar los barrios populares ni fracturar la unidad de las fuerzas militares.

En sentido contrario a los planes del enemigo de clase, el gobierno de Nicolás Maduro ofrece diálogo con la oposición, con mediación internacional, de gobiernos amigos y del Vaticano. La convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, como instrumento idóneo para encontrar una salida de consenso a la actual coyuntura política y social que vive la nación. En tercer lugar, la convocatoria a elecciones regionales, como vía para alcanzar la paz, que deberán celebrarse este mismo año.

Como dijo recientemente el exministro chavista Reinaldo Iturriza, “es el capital político del chavismo lo que está en juego”, y las fuerzas de la patria deberán hacer un enorme esfuerzo, en las próximas semanas, para detener los planes de la reacción. Y desde luego, este esfuerzo necesita de la más amplia y generosa solidaridad internacional para con las Revolución Bolivariana.

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